IRENA e IIED crean una herramienta para vincular renovables, agricultura y adaptación climática
La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y el International Institute for Environment and Development (IIED) han desarrollado el Growth through Energy, Agriculture and Resilience (GEAR) framework, una herramienta destinada a medir cómo la energía renovable descentralizada (DRE) contribuye a reforzar la resiliencia climática de las comunidades agrícolas.
El marco busca conectar tres ámbitos que tradicionalmente se han abordado por separado: acceso a la energía, agricultura climáticamente inteligente y adaptación al cambio climático. En lugar de medir los avances únicamente mediante indicadores binarios, como si un hogar o negocio dispone o no de electricidad, GEAR analiza cómo el uso de la energía influye en los medios de vida y en la capacidad de las comunidades para responder a los riesgos climáticos.
IRENA y IIED señalan que el objetivo es construir una base de evidencia más sistemática sobre qué funciona, para quién, en qué circunstancias y por qué, al tiempo que permite a los actores del sector energético explicar mejor los beneficios de adaptación de los proyectos renovables a los financiadores climáticos.
Un enfoque centrado en las personas
El marco adopta un enfoque people-first, en el que agricultores y comunidades participan activamente en el diseño y la implementación de los proyectos, en lugar de ser considerados únicamente beneficiarios.
GEAR mide la resiliencia a través de tres capacidades interrelacionadas: adaptativa, anticipatoria y de absorción. La capacidad adaptativa se refiere a la posibilidad de ajustarse a cambios de corto y largo plazo; la anticipatoria, a la preparación frente a futuros riesgos climáticos; y la de absorción, a la capacidad de afrontar y recuperarse de impactos adversos.
El informe subraya que las tecnologías renovables descentralizadas deben entenderse como una vía hacia una mayor resiliencia, no como una garantía de ella, ya que la tecnología por sí sola puede no ser suficiente para resolver las vulnerabilidades existentes.
Cuatro etapas para diseñar y evaluar los proyectos
La metodología GEAR se estructura en cuatro fases iterativas: Co-Understand, Co-Design, Co-Deliver and Co-Monitor, y Co-Learn.
La primera etapa se centra en comprender el contexto local, las cadenas de valor, las necesidades de las comunidades y el uso actual de tecnologías renovables. La segunda busca diseñar junto con los agricultores intervenciones que combinen soluciones DRE, como riego solar o almacenamiento en frío, con prácticas de agricultura climáticamente inteligente. IRENA_PAR_The_GEAR_Framework_20…
La tercera fase combina la ejecución del proyecto con el seguimiento continuo y la formación, mientras que la última evalúa qué funcionó, qué no funcionó y para quién, con el objetivo de incorporar esas lecciones en futuras iniciativas.
Del riego solar al almacenamiento en frío
El informe identifica varias aplicaciones de la energía renovable descentralizada en la agricultura, entre ellas riego, procesamiento agroalimentario y almacenamiento en frío, además de sistemas de biogás.
IRENA e IIED señalan que estas tecnologías pueden mejorar la productividad y reforzar las cadenas de valor agrícolas, pero advierten de que su despliegue debe tener en cuenta factores como la financiación, la disponibilidad de proveedores locales, el mantenimiento, la durabilidad de los equipos y la formación de los usuarios.
El marco también incorpora criterios de equidad e inclusión de género, al considerar que los riesgos climáticos y el acceso a tecnologías energéticas afectan de manera diferente a distintos grupos sociales.
Evitar la mala adaptación
Uno de los ejes del GEAR es identificar posibles consecuencias negativas antes de desplegar los proyectos.
El informe advierte, por ejemplo, de que los sistemas de riego alimentados por energía solar pueden favorecer una extracción excesiva de aguas subterráneas si no existe una gestión adecuada del recurso. También señala que las intervenciones renovables pueden reforzar desigualdades si solo los agricultores con mayores recursos pueden acceder a ellas, o generar impactos ambientales si paneles solares y baterías no se gestionan correctamente al final de su vida útil.
Por ello, el marco recomienda detectar posibles “deal-breakers” desde las primeras fases de diseño y mantener un seguimiento continuo para comprobar que las intervenciones reduzcan, y no agraven, las vulnerabilidades.
Renovables y acceso a financiación climática
GEAR incorpora además un conjunto de indicadores para medir cambios en prácticas agrícolas, medios de vida, estabilidad de los ingresos, acceso a información climática, propiedad de activos y seguridad alimentaria.
Estos indicadores buscan ayudar a los desarrolladores de proyectos a demostrar de forma más clara cómo la energía renovable contribuye a resultados de adaptación y a comunicar esos beneficios a donantes y financiadores climáticos.
IRENA e IIED consideran que esta conexión cobra especial relevancia en un contexto de menor disponibilidad de financiación para el desarrollo. El marco plantea que demostrar resultados concretos de adaptación y mejora de los medios de vida puede ayudar a los proyectos energéticos a acceder a financiación climática y a coordinar mejor la inversión pública y privada entre los sectores energético, agrícola y climático.
El informe aclara que GEAR no pretende ser un marco definitivo ni universal. Entre los próximos pasos, IRENA plantea probar y perfeccionar la metodología mediante trabajo directo con comunidades y pequeños agricultores, además de simplificarla para distintos tipos de usuarios y explorar su posible aplicación en otros sectores.





Comentarios
Sé el primero en comentar...