IRENA reclama una electrificación más rápida apoyada en renovables, redes y almacenamiento
El nuevo World Energy Transition Outlook 2026 (WETO 2026) sitúa la electrificación basada en renovables como una prioridad para la década hasta 2035 y sostiene que una transición energética real debe implicar la sustitución progresiva de los sistemas basados en combustibles fósiles, y no simplemente la incorporación de nueva capacidad limpia a una matriz energética que permanezca prácticamente sin cambios.
Según el escenario revisado de IRENA compatible con 1,5 °C, la participación de la electricidad en el consumo final mundial de energía tendría que aumentar desde alrededor del 23% actual hasta el 35% en 2035 y superar el 50% en 2050, impulsada por la electrificación del transporte, los edificios y la industria.
La agencia señala que este proceso puede generar además importantes mejoras de eficiencia, ya que tecnologías como los vehículos eléctricos, las bombas de calor y determinados procesos industriales eléctricos pueden sustituir sistemas de combustión que pierden una parte importante de la energía en forma de calor.
IRENA calcula que la electrificación basada en renovables, combinada con mejoras de eficiencia energética, podría aportar aproximadamente un tercio de las reducciones acumuladas de CO2 entre 2026 y 2050.
Francesco La Camera, director general de IRENA, advirtió que la transición energética mundial se encuentra bajo presión y que el crecimiento de la capacidad renovable por sí solo ya no es suficiente.
“El crecimiento récord de las renovables no es suficiente por sí solo: la eficiencia energética está quedándose atrás, las redes tienen dificultades para mantener el ritmo y la demanda mundial de energía continúa aumentando”, señaló.
La Camera subrayó que la electrificación, las redes, el almacenamiento, la flexibilidad y la eficiencia energética deben considerarse la infraestructura central del nuevo sistema energético, y no elementos secundarios.
La capacidad renovable deberá superar los 38 TW
La electrificación de los usos finales requerirá una expansión sin precedentes de la generación renovable. La capacidad instalada mundial alcanzó aproximadamente 5,2 TW en 2025, pero bajo el escenario de 1,5 °C tendría que aumentar hasta alrededor de 18,4 TW en 2035 y 38,2 TW en 2050.
Esto implicaría incorporar de forma sostenida más de 1.300 GW netos de nueva capacidad renovable cada año, con la solar fotovoltaica y la eólica como principales tecnologías de crecimiento.
IRENA advierte, sin embargo, que ampliar únicamente la generación no será suficiente. Los sistemas eléctricos deberán convertirse simultáneamente en redes más grandes, interconectadas, digitalizadas y flexibles para integrar el creciente volumen de energías renovables.

El almacenamiento deberá multiplicarse
El informe estima que la capacidad mundial de almacenamiento deberá crecer desde unos 416 GW en 2025 hasta aproximadamente 2.530 GW en 2035 y cerca de 6.860 GW en 2050.
La flexibilidad futura procederá de una combinación de baterías, centrales hidroeléctricas de bombeo, interconexiones, respuesta de la demanda, combustibles sostenibles y sistemas digitales de gestión, ya que ninguna tecnología podrá responder por sí sola a todas las necesidades del sistema.
IRENA advierte de que las redes, el almacenamiento, la flexibilidad y la eficiencia energética pueden convertirse en cuellos de botella si su desarrollo continúa avanzando más lentamente que la generación renovable.
La inversión anual en redes tendría que aumentar desde alrededor de USD 500.000 millones actualmente hasta aproximadamente USD 1 billón anual entre 2026 y 2035, y posteriormente alcanzar unos USD 1,2 billones anuales entre 2036 y 2050.
Solo el almacenamiento requeriría alrededor de USD 234.000 millones de inversión anual hasta 2035, mientras que redes y flexibilidad necesitarían conjuntamente cerca de USD 1,283 billones anuales.
Más de USD 10 billones anuales para la transición
La magnitud del cambio también exigirá una fuerte movilización de capital. Bajo el escenario de 1,5 °C, IRENA estima unas necesidades acumuladas de inversión y gasto superiores a USD 256 billones entre 2026 y 2050, equivalentes a aproximadamente USD 10,3 billones anuales.
La cifra es alrededor de USD 78 billones superior a la correspondiente al escenario basado en los planes energéticos actuales. Además, IRENA calcula que las necesidades anuales para mantener una trayectoria compatible con 1,5 °C son ahora unos USD 3,8 billones mayores que en la edición de 2023, en parte como consecuencia de los retrasos acumulados en la transición.
Impacto en empleo, crecimiento y precios
IRENA sostiene que la aceleración de la transición también puede generar beneficios económicos. Bajo su escenario de 1,5 °C, el PIB mundial sería en promedio alrededor de 1,1% superior al escenario basado en las políticas actuales, con ganancias acumuladas cercanas a USD 47 billones hasta 2050.
En el escenario de descarbonización, los empleos vinculados a las energías renovables podrían aumentar desde unos 16 millones en 2024 hasta 84,2 millones en 2050, con la energía solar como principal fuente de empleo renovable.
El informe también estima que una mayor penetración de electricidad renovable podría reducir los precios medios finales de la electricidad aproximadamente 9% en 2035 y 15% en 2050 respecto al escenario basado en los planes actuales.
Reformar el sistema, no solo añadir renovables
IRENA insiste en que la transformación debe abordarse de manera integral. Los gobiernos tendrán que coordinar la expansión renovable con la electrificación de la demanda, las redes, el almacenamiento, la eficiencia energética y las políticas industriales.
Entre las prioridades para la próxima década figuran una planificación integrada de energía y mercados, hojas de ruta adaptadas a cada país, una mayor inversión en transmisión y distribución, almacenamiento, digitalización y flexibilidad, así como estrategias industriales que fortalezcan las cadenas de suministro y las capacidades locales.
Para la agencia, la cuestión ya no es únicamente cuánto puede crecer la capacidad renovable, sino qué tan rápido puede transformarse todo el sistema energético alrededor de ella para mantener la seguridad del suministro, la competitividad y la asequibilidad.





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