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Más renovables, menos emisiones: el planeta se encamina a un escenario de 1,9 °C hacia 2040


El sistema energético mundial se encuentra en plena transformación, dando paso a una nueva era marcada por la electricidad limpia y la creciente electrificación en todos los sectores. Así lo revela Rystad Energy en la nueva edición de su informe insignia, Global Energy Scenarios (GES) 2025, que analiza las trayectorias del sistema energético hasta el año 2100 e incorpora por primera vez un escenario basado en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) hasta 2035.

Según el estudio, la participación de las fuentes de energía de nueva generación ha pasado del 9% en 2015 a más del 14% en 2025, configurando uno de los cambios estructurales más rápidos de la historia moderna. Este avance está impulsado por el crecimiento récord de las energías renovables, con adiciones de capacidad eólica y solar que superarán los 700 GW entre 2024 y 2025.

Rystad Energy prevé que este ritmo permitirá situar el mundo en una trayectoria de 1,9 °C de aumento medio de la temperatura global hacia 2040, apoyada en un sistema energético híbrido en el que las renovables y los combustibles fósiles conviven en equilibrio. Actualmente, la mitad de la capacidad eléctrica instalada a nivel mundial proviene ya de fuentes renovables, y uno de cada cuatro vehículos nuevos vendidos es eléctrico.

El informe identifica tres tareas clave para avanzar hacia un sistema bajo en carbono:

  1. Limpiar y expandir el sector eléctrico, que concentra la mayor parte del potencial de reducción de emisiones hasta 2050.
  2. Electrificar casi todos los usos energéticos, especialmente en transporte, edificación e industria, donde los vehículos eléctricos y la eficiencia energética serán determinantes.
  3. Abordar las emisiones residuales, mediante captura de CO? o sustitución por combustibles de baja huella, aunque su impacto será limitado antes de mediados de siglo.

En palabras de Jarand Rystad, fundador y CEO de Rystad Energy, el sistema energético ya muestra una transformación tangible: “Estamos viendo un cambio real hacia un modelo híbrido de energía renovable y fósil. La transición avanza con fuerza, aunque el petróleo y el gas seguirán desempeñando un papel relevante en las próximas décadas”.

El informe también subraya que, aunque la demanda de petróleo podría alcanzar su máximo a comienzos de la década de 2030 y el crecimiento del gas desacelerarse hacia finales de esta, ambos combustibles seguirán siendo pilares del sistema energético global hasta 2040, especialmente en sectores donde las alternativas aún no son competitivas.

Por otro lado, el estudio destaca un cambio estructural en las inversiones globales. Las tecnologías bajas en carbono ya atraen más de 900.000 millones de dólares anuales, superando los 735.000 millones destinados al petróleo y gas. Para 2030, se espera que el 46% de toda la inversión energética mundial se dirija a fuentes limpias, frente al 30% de los combustibles fósiles.

Finalmente, Global Energy Scenarios 2025 presenta cinco trayectorias posibles para el futuro energético global: los escenarios NDC, 1,6 °C, 1,9 °C, 2,2 °C y la visión base de Rystad Energy. En todos ellos, las emisiones de CO? alcanzarán su pico hacia 2026, iniciando después una tendencia descendente gracias al avance de las renovables y la movilidad eléctrica.

El mensaje es claro: la transición energética no solo es posible, sino inevitable, y los próximos 20 años marcarán el paso definitivo hacia una economía basada en electrones limpios y eficiencia energética.

 

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