¿Hacia dónde va la energía fotovoltaica a gran escala en Latinoamérica?
Durante las últimas dos décadas, Latinoamérica se ha consolidado como una de las regiones más dinámicas del mundo en energía limpia. La abundancia de recursos renovables, las subastas competitivas de energía, unos marcos regulatorios cada vez más favorables y el crecimiento de la inversión privada han contribuido a transformar los sistemas eléctricos de la región.
Las cifras reflejan bien esta evolución. Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la inversión en energía limpia en Latinoamérica y el Caribe se situó en torno a los 70.000 millones de dólares en 2025, cerca de un 25 % por encima de los niveles de 2015. Y dentro de ese crecimiento, la energía solar fotovoltaica está ganando cada vez más protagonismo.
Una matriz eléctrica en transformación
Las energías renovables ya representan alrededor del 60 % de la generación eléctrica en Latinoamérica y el Caribe, según la IEA. La hidroelectricidad ha desempeñado históricamente un papel predominante, contribuyendo a que la región cuente con uno de los sistemas eléctricos más limpios del mundo. Sin embargo, la matriz se está diversificando rápidamente con una participación cada vez mayor de las energías renovables no convencionales (ERNC), como la solar fotovoltaica y la eólica.
La caída de los precios de los módulos fotovoltaicos, los avances tecnológicos y los procesos de contratación cada vez más competitivos han impulsado esta transformación. A ello se suma el creciente desarrollo de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS).
La IEA prevé que la participación conjunta de la energía solar fotovoltaica y la eólica, que partía de alrededor del 11 % de la generación eléctrica en 2022, se duplique para 2030. Pero incorporar toda esa nueva capacidad exige también redes capaces de transportar e integrar volúmenes cada vez mayores de energía renovable.
Para responder a esta necesidad, los gobiernos de Latinoamérica están impulsando nuevas inversiones para reforzar y ampliar sus redes eléctricas.
En 2024, Brasil subastó 10.500 km de líneas de transmisión, mientras que Perú adjudicó 14 proyectos por más de 2.000 millones de dólares y Chile licitó más de 20 proyectos valorados en unos 900 millones. En Centroamérica, iniciativas de interconexión regional como SIEPAC permiten, además, intercambiar electricidad entre países y aprovechar mejor los recursos disponibles.
Estas inversiones son fundamentales, pero ampliar y modernizar las redes lleva tiempo. Mientras esa infraestructura continúa desarrollándose, las restricciones de generación (curtailment), las limitaciones de interconexión y la saturación de la red siguen influyendo en la ubicación, el diseño y la viabilidad de nuevos proyectos.
El reto ya no es solo crecer, sino ejecutar mejor
Hace diez años, uno de los grandes retos de la industria era demostrar que la energía fotovoltaica a gran escala podía competir económicamente con las fuentes de generación convencionales.
Hoy, el desafío es distinto: desarrollar proyectos de mayor escala de forma eficiente y competitiva.
Quienes trabajamos en el sector vemos además un entorno de ejecución cada vez más exigente. Los plazos son más ajustados y, en varios mercados, persisten la incertidumbre regulatoria y las limitaciones de la red. A ello se suman los elevados precios del cobre, los mayores plazos de suministro de equipos principales y la escasez de instaladores con formación y experiencia.
Ante este escenario, creemos que el éxito pasa por ejecutar los proyectos con agilidad, controlar costes y riesgos y garantizar su fiabilidad a largo plazo.
La ingeniería como ventaja competitiva
Desde nuestra experiencia, el éxito de un proyecto no depende únicamente de la calidad de sus componentes. También depende de cómo se diseña el sistema en su conjunto y de las decisiones que se toman desde las primeras fases. Este año, en Shoals celebramos nuestro 30.º aniversario, un hito que refleja no solo el crecimiento de la compañía, sino también la evolución de la propia industria fotovoltaica a gran escala.
En Shoals, como líder mundial en soluciones EBOS (Electrical Balance of System), hemos contribuido al desarrollo de numerosas arquitecturas eléctricas que se han consolidado como referentes en el sector. Nuestros equipos de ingeniería han participado en algunos de los mayores proyectos solares del mundo, ayudando a desarrolladores y EPCs a simplificar la instalación, mejorar la fiabilidad y reducir los costes mediante un conexionado eléctrico más eficiente.

Fuente: Shoals Technologies Group
Alcones: BLA a gran escala
Un ejemplo reciente es el proyecto solar Alcones, de 110 MW, en Chile, donde colaboramos con CJR Renewables para suministrar nuestro sistema Big Lead Assembly (BLA).
En este proyecto, la implementación de BLA ayudó a simplificar el conexionado eléctrico de baja tensión en corriente continua (CC), reduciendo el cableado en campo, la necesidad de mano de obra especializada y los tiempos de instalación. Una arquitectura con menos conexiones puede contribuir a reducir las necesidades de mantenimiento a largo plazo. El mismo enfoque está presente en soluciones como SuperHarness y SuperJumper, que reducen el cableado y las conexiones eléctricas, permiten ahorrar materiales y facilitan una instalación más estandarizada.
Estas ventajas adquieren especial relevancia en Latinoamérica, donde factores como la capacidad local de los EPCs, la regulación, el acceso a la red o la logística pueden añadir complejidad a la ejecución de los proyectos. Para conocer más sobre las soluciones de Shoals para proyectos solares a gran escala, visita Shoals Technologies Group.
De cara al futuro
Si miramos hacia las próximas décadas, las perspectivas apuntan a que esta transformación continuará. Con las políticas actuales, la IEA proyecta que la demanda de electricidad en Latinoamérica y el Caribe crecerá alrededor de un 90 % de aquí a 2050. La demanda máxima aumentará incluso más rápido, lo que reforzará la necesidad de almacenamiento y de mayor flexibilidad en el sistema eléctrico para garantizar la seguridad del suministro.
Durante los últimos 30 años, hemos visto cómo la energía fotovoltaica a gran escala ha pasado de ser una tecnología emergente a convertirse en uno de los pilares de la transición energética mundial.
Ahora, Latinoamérica entra en una nueva fase de crecimiento. En esta etapa, el reto no será únicamente añadir más capacidad, sino conseguir que ese crecimiento se traduzca en un sistema eléctrico más sólido, eficiente y preparado para responder a una demanda cada vez mayor.
La región tiene los recursos y el potencial para conseguirlo. La próxima década demostrará hasta qué punto somos capaces de convertir esa oportunidad en proyectos bien diseñados, bien ejecutados y capaces de generar valor durante toda su vida útil.





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