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Los retos y oportunidades de la bioenergía como impulso para la transición y la sostenibilidad


Un reporte publicado recientemente por la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA, por sus siglas en inglés) abordó el uso de la bioenergía como un vector clave para alcanzar la Transición Energética, debido a sus aportes en la reducción de emisiones CO2 y como un productor energético en la cadena de valor que puede ayudar a alcanzar los Objetivos de París.

En el informe, IRENA expone además los principales retos que tiene el uso de la bioenergía en materia de sostenibilidad, garantías de uso y para el desarrollo seguro de la misma a través de políticas públicas claras que permitan su financiación, entre otros varios aspectos.

Actualmente, dos tercios de la energía renovable consumida a nivel mundial, incluida aquella para uso eléctrico, de transporte, enfriamiento y calefacción, proviene de fuentes de bioenergía, ya sea biocombustibles o a través del uso de pellets y otros aplicativos. Sin embargo, la mitad del consumo de este tipo de generación se usa de forma tradicional para calefacción y cocina, principalmente en países en vía de desarrollo, lo que hace que se le dé un uso ineficiente e insostenible.

Sin embargo, la bioenergía puede tener usos mucho más amplios que el doméstico, tales como la generación eléctrica, la calefacción de edificios, como combustible para transportes o incluso para usos industriales. Además, este tipo de generación eléctrica juega un rol estratégico en materia de transición energética, pues puede ser un factor clave para los sectores que tienen un acceso más limitado al uso de otras fuentes renovables como la solar o la eólica.

Asimismo, yde acuerdo con IRENA, la generación de energía a través de las “bios” debe crecer de manera exponencial en los próximos años y hasta 2050, si se quiere alcanzar la meta planteada en los Objetivos del Acuerdo de París de no subir la temperatura a nivel mundial por encima de los 1,5 grados centígrados. 

En ese sentido, la bioenergía, cita el informe, contribuiría a un 17% del total de la energía final consumida. De hecho, bajo los parametros de consumo de bioenergía modernos, se necesitaría empujar por un crecimiento de la producción energética a través de este tipo de generación para usos industriales, de transporte, calefacción de edificios y el uso industrial a través de facilidades con políticas públicas que propicien con inversiones el correcto uso de la biomasa.

Hoy por hoy millones de personas siguen usando de manera tradicional e ineficiente la biomasa para cocinar o calentar sus hogares, generando problemas de salúd pública, e incluso aportando a la deforestación. En este sentido, IRENA advierte que, como otras fuentes renovables, el uso de biomasa conlleva también grandes desafíos en la cadena de valor y su interacción con otros sectores como la agricultura, el manejo de bosques, el cuidado del ambiente y la correcta disposición de los desechos, además de tener pros y contras en aspectos ambientales, socio-económicos y uso de terrenos.

Barreras y desafíos:

El informe de IRENA llama la atención en varios aspectos: incertidumbre en políticas, debilidad institucional, subsidios a los combustibles fósiles, altos costos, falta de acceso a financiación, poca capacidad tecnológica, falta de infraestructuras y seguridad en las tecnologías existentes, falta de materia prima estable, falta de mano de obra calificada, riesgos de sostenibilidad, falta de información y falta de conciencia pública

La Agencia señala además que actualmente no hay claridad en las señales para los proyectos a largo plazo en las políticas de los países en materia energética respecto a la bioenergía y que existe cierta falta coordinación entre los diferentes departamentos encargados del desarrollo de esta energía, que compete a muchos agentes y actores del sector. 

Sin embargo, hace un llamado a los involucrados para desarrollar medidas adaptadas a la situación local y distintos aportes fiscales y financieros que ayuden a solucionar las distorsiones en los mercados de los combustibles y subsidios que permitan desarrollar competitividad y acceso a financiación, además, propiciar el impulso a las calderas centralizadas y descentralizadas más eficientes que permitan la calefacción de edificios con biogas, biometano o el uso de pellets.

 

Todas las partes juegan un rol:

Al igual que otros sectores de las renovables, el trabajo articulado es una pieza clave para el correcto desarrollo de la bioenergía, muestra de ello es la concentración mayoritaria que tienen los países de América y Asia en la producción de pellets de madera, biodiésel y bioetanol, siendo Europa un continente clave para el uso de estas materias primas en aras de alcanzar los objetivos de descarbonización, abriendo oportunidades así de trabajo conjunto.

En este sentido, IRENA también señala que si bien muchas empresas desarrolladoras han impulsado y adquirido certificaciones de sostenibilidad, que permitan un desarrollo correcto y amigable con el ambiente en materia de generación, es fundamental que los hacedores de políticas públicas desarrollen iniciativas que permitan certificar y garantizar dicha sostenibilidad en toda la cadena de valor, permitiendo garantizar una energía realmente verde o con el menor impacto posible en el ambiente.

 

Beneficios de la bioenergía:

En principio, se identifican varios beneficios como la reducción de emisión de gases de efecto invernadero al reemplazar los combustibles fósiles para la generación de energía, la calefacción, el transporte y la industria. Además, puede traer oportunidades de cuidado ambiental y de desarrollo socio-económico a la hora de trabajar por la restauración de los bosques, la creación de empleos y diferentes aportes a la salud y calidad del aire.

De igual manera, se observan oportunidades para transformar los sistemas de uso energético tradicionales y la forma en que se consume la bioenergía. Por ejemplo, propiciando el correcto uso de la tierra se podría reducir no solo las cifras de deforestación, sino también reducir el uso de carbón. Además, la Agencia identificó oportunidades de mejoras en materia de eficiencia, tales como la optimización de oferta y demanda, el transporte o el incremento de peletización y torrefacción.

Asimismo, se determinó que el uso de residuos puede ser otra de las aristas para el desarrollo de la bioenergía, trayendo consigo beneficios adicionales en materia de reducción de emisiones de metano, especialmente con el biogas, el cual es producido con este gas que es liberado por los vertederos, el estiércol animal o los residuos orgánicos y de alimentos. Este tipo de solución permitiría abrir además caminos para mitigar el impacto generado por la ampliación de los vertederos y los diferentes problemas ambientales, sociales y de calidad del aire que se generan a raíz de los residuos, promoviendo además la economía circular y mejores prácticas de manejo en esta materia.

Finalmente, en materia de beneficios socio-económicos, la bioenergía podría, a través de la producción de biomasa, generar ingresos adicionales a los agricultores y las comunidades rurales, incrementando al mismo tiempo la seguridad energética de contar con abundantes recursos para generación de este tipo. En igual sentido, la cadena de valor y suministro de la bioenergía puede propiciar el desarrollo industrial y crear nuevos empleos, ya sea mano de obra capacitada o no.

 

Oportunidades:

IRENA y varios agentes del mercado expertos en el uso de la bioenergía encuentran en este tipo de generación una oportunidad enorme en distintos frentes. La biomasa, por ejemplo, podría ser usada de manera eficiente en labores de cocina y calefacción, teniendo en cuenta que la falta de acceso a otras tecnologías renovables permitirían que esta fuera una solución alternativa. 

En materia de calefacción, la bioenergía puede ser una herramienta más que útil para el uso en edificios, siendo un jugador importante debido a sus costos de generación (en biogas y biometano), que los convierte en combustibles competitivos respecto a los fósiles. De hecho, esta generación puede utilizar infraestructura existente como calderas o gasoductos, permitiendo apostarle a su desarrollo a través de diferentes incentivos económicos y de impuestos. 

En cuanto a la generación de energía, IRENA sugiere que se limite a proyectos que usan generación a bajos costos y de manera sostenible a través del uso de residuos y desechos, los cuales puedan ser combinados con alternativas de captura y almacenamiento de carbono para ser usados como combustibles, por lo que la bioenergía, en materia de objetivos de uso de renovables para la producción eléctrica, servirá como un camino de transición, además de los distintos usos que se pueden dar para el uso industrial y de transporte.

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