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Archivo Canva

Más de 2,5 millones de hogares españoles utilizan biomasa


El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha publicado un nuevo informe estadístico sobre el uso energético de la biomasa, el biogás y los residuos en España, destacando su papel cada vez más relevante en el proceso de descarbonización y transición energética que impulsa el país. Con casi 6,5 millones de toneladas equivalentes de petróleo (tep) consumidas anualmente, estas fuentes renovables se consolidan como una pieza clave en el nuevo modelo energético nacional.

Hogares y consumo: una transición que llega al ciudadano

Según ha arrojado dentro de su actualización de datos que en total, más de 2,5 millones de hogares españoles utilizan biomasa, tanto en zonas rurales como urbanas. De ellos, cerca de 1,75 millones también emplean otras fuentes energéticas de apoyo. Esta cifra revela una creciente conciencia ciudadana y un cambio de hábitos energéticos que acompaña la transición ecológica desde lo cotidiano.


Fuente: IDAE

Biomasa, biogás y residuos: una energía en expansión

El IDAE también anticipa las metas fijadas por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 y pone cifras al potencial de estas fuentes: la biomasa lidera el consumo con más de 5,6 millones de tep, seguida por el biogás (329.470 tep) y los residuos (444.133 tep). En cuanto a generación eléctrica, se han alcanzado los 2,2 millones de kilovatios (kW) de potencia instalada, siendo la biomasa la principal tecnología (1,17 millones de kW), seguida del biogás y los residuos sólidos urbanos.

Fuente: IDAE

 

Según el informe, el uso térmico también presenta cifras contundentes: más de 16 millones de kW de potencia térmica instalada por biomasa, frente a 838.463 kW en el caso del biogás y 187.592 kW por residuos. Estos datos confirman que la bioenergía no solo abastece electricidad, sino que también desempeña un papel fundamental en calefacción y climatización, especialmente en zonas rurales y del ámbito residencial.

Fuente: IDAE

Un sector descentralizado y difícil de medir

El estudio destaca los retos que conlleva el seguimiento estadístico de un sector altamente atomizado, en el que pequeños operadores distribuidos por todo el territorio nacional dificultan la recopilación precisa de datos. El IDAE reconoce que, si bien existen mecanismos consolidados para las energías renovables eléctricas, aún falta una regulación homogénea y recursos estadísticos sólidos para las aplicaciones térmicas de estas fuentes.

Pese a ello, el esfuerzo institucional es creciente. El Real Decreto 1225/2024, que aprueba el Plan Estadístico Nacional 2025-2028, refuerza el papel del IDAE como agente clave en la elaboración de estadísticas energéticas. El objetivo: construir una base de datos fiable que permita medir, planificar y optimizar el papel de la bioenergía en España.

Desafíos y oportunidades en el marco del PNIEC

La hoja de ruta trazada por el Gobierno español en el PNIEC 2023-2030 contempla ambiciosos objetivos: alcanzar un 48% de energías renovables en el consumo de energía final y un 81% en el mix eléctrico para 2030. En este contexto, se espera que la capacidad eléctrica instalada para biomasa, biogás y residuos supere los 2 GW, prácticamente el doble de la actual.

El impulso a los gases renovables —biogás y biometano— es uno de los ejes estratégicos. España pretende alcanzar los 20 TWh de producción de biometano en 2030, el doble del potencial inicialmente estimado en la Hoja de Ruta del Biogás. Esta medida no solo refuerza la autonomía energética, sino que también contribuye a reducir la dependencia de combustibles fósiles y a diversificar las fuentes de abastecimiento energético.

Una alternativa viable para la industria y el transporte

El IDAE también destaca la importancia de estas energías para sectores intensivos en consumo energético, como el transporte o la industria. Se prevé una cuota del 5,5% de combustibles renovables avanzados en el transporte para 2030, incluyendo biocarburantes y biogás. Además, se impulsarán redes de calor y frío en entornos urbanos y rurales que utilicen estas tecnologías como fuente principal.

En términos geográficos, Andalucía encabeza el consumo energético de biomasa con más de 1,5 millones de tep, seguida de Galicia, Castilla y León y Cataluña. Este reparto refleja una implantación territorial desigual, aunque progresivamente más extendida en zonas urbanas, donde el uso de biomasa empieza a ganar terreno.

 

Fuente: IDAE

El estudio del IDAE no solo aporta una fotografía actualizada del sector, sino que marca un punto de inflexión en la integración de la bioenergía en la política energética española. En un momento en que Europa busca independencia energética y neutralidad climática, España se posiciona con fuerza en el uso de tecnologías limpias, descentralizadas y autóctonas. La biomasa, el biogás y los residuos no solo representan una apuesta por la sostenibilidad, sino también una oportunidad para revitalizar entornos rurales, generar empleo y reforzar la resiliencia del sistema energético nacional.

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