Ni atajos ni beneficios: los 10 argumentos de la AEE para desmontar los bulos que vinculan la eólica con los incendios en España
Los incendios forestales han arrasado 412.533 hectáreas en España en lo que llevamos de 2025, el 0,8% del territorio. La ola de agosto ha sido una catástrofe para los municipios afectados y una pérdida grave de biodiversidad.
En este contexto han proliferado bulos que vinculan los fuegos con la instalación de parques eólicos. Frente a a esta situación la Asociación Empresarial Eólica (AEE) publica un documento con 10 claves para desmentir esas teorías.
1. La Ley de Montes no permite “construir” en terreno quemado
No es cierto que la normativa abra la puerta a edificar de inmediato tras un incendio. La Ley de Montes obliga a mantener el uso forestal al menos 30 años. Solo caben excepciones muy tasadas y con rango de ley aprobado en el Parlamento. Además, un parque eólico no necesita “recalificar” el suelo: el terreno sigue siendo forestal y el proyecto debe superar su evaluación ambiental.
2. La eólica convive con los usos del suelo
Un parque eólico no cambia el uso agrícola, ganadero o forestal. Busca zonas con buen recurso de viento y ocupa físicamente menos del 5% de la superficie del polígono. El resto mantiene sus actividades. Este “mosaico” ayuda a gestionar el monte sin desplazar a quienes ya trabajan el territorio.
3. El “interés público superior” no pisa la recuperación del monte
Las normas europeas reconocen a las renovables como de interés público superior. Eso no sirve para dar la vuelta a una DIA negativa ni para acelerar proyectos en zonas quemadas. La prioridad tras un incendio es restaurar el hábitat hasta un estado equivalente al original y hacerlo más resiliente. La coexistencia solo es posible si el proyecto ya tenía o obtiene una DIA positiva valorando el estado previo al incendio.
4. Un proyecto rechazado no “resucita” porque haya ardido el monte
Si un parque eólico fue archivado por impacto ambiental, no puede reabrirse tras un incendio. La evaluación se hace respecto al estado original del entorno, que es precisamente el que se debe recuperar.
5. Los incendios perjudican a la eólica
Arder un territorio dificulta la construcción y encarece los proyectos existentes o en desarrollo. Hay que limpiar el área quemada y reforestar superficies equivalentes, además de extremar condicionantes ambientales. Vincular “más incendios = más parques” no tiene base; al contrario, el fuego añade trabas.
6. Sin Declaración de Impacto Ambiental positiva no hay parque
Es una regla clara: no se construye en zonas protegidas ni con DIA negativa, haya o no incendios. Los estudios ambientales y los planes de vigilancia son exigentes y deben garantizar la biodiversidad y la seguridad. Si un proyecto se evalúa tras el fuego, se hace tomando como referencia el estado previo y, además, contribuyendo a la restauración.
7. Los parques ayudan a vigilar y a apagar incendios
La operación de un parque implica vigilancia continua del entorno. Sus pistas de acceso funcionan como cortafuegos y permiten la entrada rápida de los equipos de extinción. La monitorización y el personal en campo facilitan alertas tempranas, reducen tiempos de respuesta y apoyan a Protección Civil y a los servicios forestales.
8. Repotenciar puede mejorar también la gestión forestal
Actualizar un parque veterano (repotenciación) exige una DIA positiva basada en el estado previo al incendio. Al hacerlo, suele optimizar accesos y viales, y obliga a restaurar el entorno. Cuestionar la repotenciación de instalaciones que llevan más de 25 años conviviendo con el territorio no tiene sentido si cumplen las nuevas condiciones ambientales.
9. Los ingresos locales pueden reforzar la prevención
Los parques aportan recursos a ayuntamientos y comunidades autónomas (tasas, cánones, tributos). Es dinero que puede destinarse a limpieza de montes, perímetros de seguridad, planes de formación vecinal y mejoras de prevención y respuesta frente al fuego. Hay consistorios que ya lo hacen con buenos resultados.
10. La eólica es parte de la solución climática
La crisis climática multiplica la frecuencia y severidad de incendios, sequías e inundaciones. La energía eólica, al ser renovable y sin emisiones en operación, reduce gases de efecto invernadero y acelera una matriz eléctrica más limpia y segura. Es un aliado estructural para disminuir el riesgo a medio y largo plazo.
La AEE recuerda que la eólica no se beneficia del fuego ni lo provoca, y que solo es viable donde la evaluación ambiental lo avala. Mientras tanto, su presencia mejora vigilancia y accesos, aporta recursos a los municipios y contribuye a mitigar el cambio climático, origen de temporadas de incendios cada vez más largas y extremas.







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