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Créditos: La Agencia Internacional de la Energía (AIE)

La IEA advierte de un hidrógeno limpio en expansión, pero con baja madurez de mercado


La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte en su último Informe Global sobre el Hidrógeno que, aunque el hidrógeno de bajas emisiones continúa creciendo a nivel mundial, su despliegue sigue siendo insuficiente para cumplir los objetivos marcados para 2030, en un contexto marcado además por tensiones geopolíticas en Oriente Medio que han vuelto a evidenciar la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales vinculadas a este vector energético.

El informe señala que la producción mundial de hidrógeno de bajas emisiones aumentó un 20% en 2025 hasta alcanzar casi 1 millón de toneladas, pero sigue representando una fracción mínima frente al mercado total de hidrógeno, que superó los 100 millones de toneladas el mismo año. De hecho, la AIE prevé que la producción de hidrógeno de bajas emisiones alcance un nuevo récord en 2026 y supere por primera vez el 1% de la producción global total de hidrógeno, lo que ilustra tanto el avance del sector como su aún limitada escala.

En paralelo, la agencia advierte de un freno en el dinamismo inversor. A pesar del apoyo político en varias regiones, la cartera global de proyectos de hidrógeno de bajas emisiones con vistas a 2030 se ha reducido en torno a una cuarta parte respecto al año anterior, hasta situarse en 27 millones de toneladas, debido a retrasos y cancelaciones. Los proyectos con decisión final de inversión o alta probabilidad de ejecución han caído desde los 10 millones de toneladas estimados el año pasado a poco más de 6 millones, reflejando la dificultad del sector para pasar del anuncio a la ejecución.

La demanda continúa siendo el principal obstáculo. Según la AIE, los volúmenes de hidrógeno de bajas emisiones cubiertos por acuerdos de compra firmes apenas han variado en 2025, y solo alrededor del 20% de los nuevos contratos cuentan con compromisos vinculantes. Esta falta de certeza en la demanda está frenando decisiones de inversión, en un contexto en el que los costes siguen siendo elevados frente a las alternativas convencionales.

El informe destaca además el papel dominante de China en el despliegue de electrolizadores, con alrededor del 75% de las nuevas instalaciones en 2025, en un mercado global cuya capacidad instalada se ha duplicado hasta los 4 gigavatios. Sin embargo, incluso en este segmento se observan señales de desaceleración, con una caída por primera vez en las decisiones de inversión en nuevos proyectos de electrólisis.

Por regiones, Europa mantiene su apuesta a través de programas de apoyo y regulación, especialmente en sectores como el refino, aunque la lentitud en la implementación normativa sigue retrasando proyectos. En Norteamérica, India y Japón también se registran avances, pero persiste la incertidumbre sobre el marco regulatorio y la demanda futura.

Fuera de los mercados más avanzados, la AIE subraya el potencial a largo plazo de África, que cuenta con abundantes recursos renovables y podría convertirse en un actor clave en la producción de hidrógeno de bajas emisiones. No obstante, el desarrollo sigue en fases iniciales: actualmente solo se producen alrededor de 6.000 toneladas de hidrógeno de bajas emisiones en el continente y ninguno de los 34 proyectos previstos para 2030 ha alcanzado aún la decisión final de inversión.

Más allá del hidrógeno de bajas emisiones, el informe recuerda que el mercado global de hidrógeno en su conjunto sigue fuertemente concentrado en usos industriales tradicionales como fertilizantes, refino y productos químicos, y que precisamente estos sectores están siendo afectados por las recientes tensiones en Oriente Medio. La región concentra alrededor de una sexta parte de la producción mundial de hidrógeno y desempeña un papel clave en el comercio de amoníaco, urea y metanol, así como de productos refinados.

Las interrupciones en la producción y en las rutas de transporte han provocado volatilidad en los mercados globales, con un impacto especialmente acusado en los fertilizantes. Según la AIE, los precios de la urea se duplicaron entre enero y mayo de 2026 debido a las tensiones de suministro, el encarecimiento del gas natural y las restricciones a la exportación. Este aumento plantea riesgos adicionales para la seguridad alimentaria en economías dependientes de las importaciones.

En conjunto, la AIE concluye que el hidrógeno de bajas emisiones sigue siendo una pieza clave en la transición energética y en la estrategia de seguridad energética a largo plazo, pero advierte de que su despliegue necesitará mayor apoyo político, reducción de costes y, sobre todo, una aceleración significativa en la creación de demanda para poder escalar de forma relevante en esta década.

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