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E-queroseno e hidrógeno verde: las alternativas con mayor potencial para la aviación sostenible en Europa


Con motivo de la Semana de la Movilidad Sostenible, la Fundación Renovables ha presentado un informe elaborado por la consultora Fathom en el que cuestiona la estrategia actual de la Unión Europea para descarbonizar la aviación y propone un cambio de rumbo.

El estudio advierte de que los llamados combustibles de aviación sostenible (SAF) basados en residuos biológicos —como aceites de cocina usados o desechos orgánicos— ofrecen un recorrido muy limitado y no permitirán cumplir los objetivos climáticos a gran escala.

Según el análisis, estos SAF resultan asequibles en la actualidad, pero su disponibilidad es reducida y se agota rápidamente. De hecho, a partir de una penetración del 15% en el mercado, los costes se disparan debido a la escasez de materias primas. Pese a estas limitaciones, los SAF de residuos siguen siendo el eje principal de la política comunitaria, lo que para la Fundación Renovables supone una apuesta cortoplacista que amenaza los compromisos climáticos del sector aéreo.

Hidrógeno verde y e-queroseno, las verdaderas alternativas

En contraste, el informe sitúa al e-queroseno (e-SAF) y al hidrógeno verde como las opciones con mayor potencial para descarbonizar la aviación. Aunque más caros en su fase inicial y dependientes de electricidad renovable abundante y de CO? capturado, los e-SAF ofrecen un margen de escalabilidad mucho mayor que los SAF de residuos.

El hidrógeno verde aplicado a la aviación, por su parte, afronta mayores retos técnicos, pero a largo plazo podría convertirse en la alternativa más barata y competitiva, con beneficios que trascienden al propio sector aéreo y que podrían reforzar la posición de Europa en el escenario internacional.

Una transición por fases

La investigación subraya que la transición no será inmediata y deberá organizarse en diferentes etapas. En el corto plazo, los vuelos eléctricos con baterías deberían priorizarse en trayectos cortos, donde ofrecen mayor eficiencia energética. Los aviones propulsados por hidrógeno podrán operar primero en distancias de hasta 2.000 kilómetros, antes de extenderse a rutas más largas. Mientras tanto, los e-SAF jugarán un papel clave en los vuelos de largo recorrido hasta que la tecnología del hidrógeno madure lo suficiente.

El informe también lanza una advertencia: si Europa concentra sus esfuerzos en soluciones de corto alcance como los SAF de residuos, corre el riesgo de encarecer la transición y retrasar la descarbonización, repitiendo errores cometidos en sectores como el de las baterías y los coches eléctricos, donde la falta de visión estratégica permitió a China situarse en la vanguardia.

Una oportunidad para Europa y para España

La Fundación Renovables sostiene que apostar ahora por el desarrollo del hidrógeno verde y del e-queroseno, así como por las infraestructuras necesarias para su despliegue, no solo generará beneficios climáticos, sino también económicos y estratégicos. Actualmente ningún país lidera de forma clara el desarrollo tecnológico en este campo, lo que abre una ventana de oportunidad para que Europa asuma ese liderazgo.

Según el informe, se trata de una apuesta que reforzaría la posición de grandes potencias industriales como Francia, pero también de economías más pequeñas con un alto tráfico aéreo per cápita, como Malta. Para España, el potencial es aún mayor: su capacidad para generar electricidad renovable la coloca en una posición privilegiada para producir hidrógeno verde destinado a la aviación sostenible.

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