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El SAF gana peso en la aviación brasileña y marcará el consumo energético hasta 2035


Brasil prevé un avance significativo del Combustible de Aviación Sostenible (SAF) en el transporte aéreo de pasajeros y carga durante la próxima década, en línea con sus compromisos de descarbonización y seguridad energética. Así lo recoge el Informe de Demanda Energética del Sector Transporte del Plan Decenal de Expansión Energética 2035 (PDE 2035), elaborado por el Ministerio de Minas y Energía (MME) y la Empresa de Investigación Energética (EPE).

Según el estudio, el uso de SAF crecerá de forma relevante en el transporte aéreo de carga, mientras que el consumo de queroseno de aviación (QAV) fósil se mantendrá prácticamente constante a lo largo del período analizado. De este modo, el aumento previsto en la demanda total de combustible en el sector será cubierto esencialmente por combustibles sostenibles. El informe estima que, como resultado de la aplicación de las metas del CORSIA y del programa ProBioQAV, el SAF llegará a representar el 11,7% del consumo total de combustible en el transporte aéreo de carga.

En el segmento de pasajeros, el PDE 2035 proyecta una expansión progresiva del SAF a partir de 2027, año en el que comenzará la obligatoriedad de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en las operaciones domésticas de las aerolíneas brasileñas. Para 2035, el SAF cubrirá el 12% de la demanda energética doméstica del transporte aéreo de pasajeros, en mezcla con QAV fósil, lo que permitirá alcanzar reducciones mínimas de emisiones del 8% en los vuelos nacionales.

El avance del SAF se enmarca en el programa Combustible del Futuro, lanzado en 2024 y respaldado por la Ley nº 14.993/2024, que sitúa a los biocombustibles como uno de los pilares de la transición energética del país. Según el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, el informe demuestra cómo las decisiones actuales “definirán la configuración futura de la matriz de transporte de Brasil”, destacando el papel del SAF, el E30 y la evolución del biodiésel en la reducción de emisiones y el fortalecimiento de la seguridad energética.

Más allá de la aviación, el estudio del MME y la EPE identifica cambios estructurales en el consumo energético del transporte. En el sector fluvial, combustibles como el biodiésel, el gas natural licuado (GNL), el amoníaco, el hidrógeno y la electricidad ganan protagonismo, especialmente en la segunda mitad del período analizado. En los vehículos ligeros, se prevé una reducción gradual del consumo de gasolina tipo C, impulsada por el mayor uso de etanol hidratado, la expansión del transporte público y las mejoras en la eficiencia vehicular.

Entre 2023 y 2035, el consumo de etanol hidratado crecerá a una media del 5,3% anual, desplazando parte de la demanda potencial de gasolina. Aun así, el diésel tipo B seguirá siendo la principal fuente de energía del sector transporte, con un consumo proyectado de 57.500 millones de litros en 2035, lo que representa un crecimiento medio anual del 1,9%.

En conjunto, el PDE 2035 refuerza la importancia de una planificación integrada entre política energética, infraestructura de transporte y estrategias de descarbonización, con el SAF como uno de los vectores clave para reducir la huella de carbono de la aviación brasileña en la próxima década.

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