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La venta de vehículos eléctricos aumenta a pesar de la falta de infraestructura pública


La electromovilidad se ha convertido en un referente en el camino sostenible del transporte. Pero, como ya se ha avanzado en multitud de ocasiones, para el avance de la misma tienen que evolucionar muchos conceptos, como el desarrollo urbanístico. El gran aumento de la demanda de vehículos eléctricos en los últimos tres años pone de manifiesto la creciente importancia de las estaciones de recarga.

Sin embargo, parece que la parte social ha ido avanzando más que otras. Y es que, como muestra un estudio de Rystad Energy, por el momento, la infraestructura pública de recarga no es un factor que limite la rápida adopción de los vehículos eléctricos, especialmente en los mercados incipientes.

Así, en países como Alemania, Francia y los Países Bajos, no existe una correlación directa entre el crecimiento de la infraestructura de recarga y el número de vehículos eléctricos vendidos. Mucho más importantes para los consumidores son cuestiones como los altos precios del combustible para los motores de combustión o los elevados precios de las etiquetas de los vehículos eléctricos.

Sin embargo, esto no quiere decir que no haya que seguir evolucionando, pues los datos de Rystad Energy también muestran que el despliegue de los puntos de recarga debe aumentar si se quieren alcanzar los objetivos que los países han establecido para la adopción de los vehículos eléctricos, que a menudo forman parte de los planes de reducción de emisiones netas.

Los costes que conlleva la consecución de estos objetivos y los nuevos datos sobre la importancia de la infraestructura de recarga (o la falta de ella) ponen en tela de juicio estos compromisos y la conveniencia de reorientar la inversión hacia obstáculos más importantes para la adopción del vehículo eléctrico.

Importancia de los puntos de recarga

Los consumidores parecen contentos con la recarga en casa, especialmente en lugares donde el tiempo medio de viaje es lo suficientemente bajo como para que no sea necesaria la recarga pública. De hecho, para la adopción temprana del vehículo eléctrico, la carga en el hogar es el primer requisito importante, seguido de la carga en el lugar de trabajo y luego la carga pública regular.

Sin embargo, los precios de la energía para los puntos de recarga públicos suelen ser más altos que los de la recarga doméstica, y los incentivos (como la recarga fuera de las horas punta) son más difíciles de conseguir.

Muchos países apoyan actualmente la recarga no pública, como Alemania, por ejemplo, que cuenta con una financiación independiente de 350 millones de euros para incentivarla. Esta decisión ha demostrado ser un éxito, ya que más del 75% de la recarga se realiza en el hogar o en el lugar de trabajo en el país.

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