¿Cuál será la evolución del mercado eléctrico europeo durante los próximos cinco años?
Mientras Europa busca una transición de su sistema energético lejos de los combustibles fósiles, los esfuerzos de descarbonización están impulsando la demanda de electricidad en todo el continente y el mercado se tambalea por restricciones de suministro sin precedentes.
Según un análisis de McKinsey & Company, Europa se enfrenta a la posibilidad real de escasez de energía gestionable, fuentes que son fundamentales para equilibrar las cargas en todo el sistema eléctrico y garantizar que haya suficiente electricidad disponible en los momentos de máxima demanda. Para evitar este escenario y reemplazar la generación gestionable perdida por el gas natural, la energía nuclear y la hidroeléctrica, muchas empresas de servicios públicos europeas han aumentado la producción de carbón, que estaba programada para caer drásticamente. Una variedad de partes interesadas también está invirtiendo en fuentes alternativas de energía despachables bajas en carbono, como hidrógeno, baterías y biomasa.
Por eso, los investigadores de la consultora en investigación identificaron cuatro puntos clave que permiten un panorama más claro respecto al futuro del mercado eléctrico Europeo:
1. Cada vez más potencia
A pesar del reciente impulso en la generación de carbón y la nueva infraestructura de gas natural, Europa sigue comprometida con sus objetivos de descarbonización basada en el clima. Estos esfuerzos estimularán la demanda de electricidad en Europa hasta al menos 2030. Entre 2021 y 2030, la demanda aumentará casi un 3 por ciento anual, frente al aumento anual de demanda del 2 por ciento de 2018 a 2021. Inicialmente, gran parte de este aumento en la demanda vendrá de la electrificación del transporte, donde la demanda aumentará en un asombroso 13% anual.
Después de 2030, la consultora sostiene que el uso de hidrógeno verde o potencialmente rojo (hidrógeno creado con energía nuclear) para la fabricación aumentará sustancialmente. La demanda del sector manufacturero, que requiere electricidad para la electrólisis, ascenderá a 200 teravatios-hora (TWh) para 2030. En total, se espera que el uso absoluto de electricidad en toda Europa aumente de 2900 TWh en 2021 a 3700 TWh en 2030.
2. El auge de la intermitencia
La penetración de la energía eólica y solar en el mix energético de Europa crecerá de forma espectacular. Para 2030, se espera que estas fuentes renovables, que son componentes críticos de los esfuerzos de descarbonización de Europa, proporcionen el 60% de la capacidad energética del continente. Esto representa casi el doble de la participación en 2021, o 760 gigavatios (GW) adicionales entre 2021 y 2030.

Sin embargo, enfrentar este desafío requerirá una construcción masiva de nuevas instalaciones.
3. No hay suficiente potencia despachable
Durante los próximos años, se desarrollará una brecha entre las cargas de electricidad máximas y la capacidad de energía despachable que se puede encender para satisfacerlas. Se espera que esta escasez empeore a medida que la producción de gas natural, nuclear e hidroeléctrica continúe disminuyendo mientras que las cargas máximas aumentan. Para 2035, la brecha de Europa será equivalente al 19% de la capacidad despachable, o 116 GW. Esto, sin embargo, es el peor de los casos y supone que no se construye nueva capacidad.
Suponiendo que no se construya nueva capacidad, Europa podría enfrentar una brecha en el poder despachable para 2035.
El modelo de McKinsey & Company sugiere que, para 2035, se necesitarán más de 100 GW de capacidad de batería, de 5 a 10 GW de biomasa y de 20 a 30 GW de capacidad de electrolizadores de hidrógeno para cumplir con las cargas máximas. Sin embargo, estas tecnologías deben escalarse aún más, y las construcciones siguen siendo muy inciertas debido a la dependencia de regulaciones de apoyo, la disponibilidad de incentivos gubernamentales y la necesidad de materias primas que escasean, como el ion de litio.
4. Normas nuevas y en evolución
Los rediseños a largo plazo del mercado eléctrico de Europa se consideran fundamentales para evitar la volatilidad de los precios en el futuro, equilibrar las necesidades de los consumidores y los productores y reforzar la inversión en nueva capacidad de generación. Además de las medidas inmediatas y temporales destinadas a reducir los precios para los consumidores de energía, los legisladores y reguladores europeos están considerando varias opciones a más largo plazo para reformar fundamentalmente el funcionamiento del mercado energético de la UE. Cada uno de estos deberá equilibrar las tres dimensiones de seguridad, asequibilidad y sostenibilidad: Modelo de comprador central, mercados diarios desacoplados y mecanismo de retribución de la capacidad.





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