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Ana Lía Rojas, directora ejecutiva de ACERA.

ACERA presenta balance 2025 del sistema eléctrico chileno: récord de renovables y desafíos en infraestructura


 Según el balance presentado por la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA A.G.), el sistema eléctrico chileno cerró 2025 con 87 TWh de generación, con una participación renovable del 63,3%, de los cuales 42,4% correspondieron a energías renovables no convencionales (ERNC).

El año estuvo marcado por una caída de más del 25% en la generación hidráulica convencional, lo que derivó en un aumento del despacho térmico del 11,7% respecto de 2024, el primero desde 2019, particularmente durante los meses de invierno y en horarios punta y nocturnos. Este incremento, según ACERA, respondió a la necesidad de resguardar la seguridad del suministro, aunque no representa un resultado positivo desde el punto de vista ambiental ni de costos de largo plazo.

Como contrapeso, los sistemas de almacenamiento de energía consolidaron su rol estructural en la matriz. Durante 2025, el almacenamiento aportó 2 TWh, con un crecimiento cercano al 200% respecto de 2024, participando tanto en horarios diurnos como nocturnos. A diciembre de 2025, el país contaba con 1.575 MW de almacenamiento en operación, 737 MW en pruebas y 6.770 MW en construcción, proyectando cerca de 9 GW operativos para 2027, con una duración promedio superior a 4 horas.

En cuanto a la inversión efectiva, durante 2025 ingresaron en operación USD 4.489 millones, un incremento del 80% respecto de 2024, de los cuales USD 3.695 millones correspondieron a ERNC y sistemas de almacenamiento de energía (SAE), reflejando el paso de una fase de anuncios a la ejecución real de proyectos.

Sin embargo, la transición enfrenta desafíos estructurales. Durante 2025, los vertimientos de energía renovable alcanzaron los 6.084 GWh, un aumento de 7,8% respecto del año anterior, principalmente en el norte del país y en horarios de alta generación, debido a la falta de demanda eléctrica, restricciones de transmisión y ausencia de flexibilidad suficiente. Según ACERA, de no haberse producido estos vertimientos, la participación ERNC habría llegado al 49,4% en lugar del 42,4% registrado.

La infraestructura de transmisión sigue siendo el principal cuello de botella del sistema. A noviembre de 2025, más del 70% de las obras en desarrollo presentaban retrasos, con un promedio de 1,7 años, afectando la operación, los vertimientos y la eficiencia de la inversión renovable. En este contexto, durante 2025 se implementó por primera vez el mecanismo de Obras Necesarias y Urgentes (ONyU), con 10 proyectos prioritarios y una inversión de USD 86,4 millones, orientados a reforzar la seguridad del suministro en el corto plazo.

El balance también recogió lecciones del apagón del 25 de febrero de 2025, que evidenció vulnerabilidades del sistema y la necesidad de contar con transmisión, almacenamiento y flexibilidad suficientes para reducir la dependencia de generación térmica ante situaciones críticas.

De cara a 2026, ACERA destacó que el 95% de los proyectos en desarrollo corresponden a ERNC y almacenamiento, señalando que la transición energética chilena ha entrado en su fase más compleja: la ejecución efectiva de la infraestructura y proyectos estratégicos. El gremio plantea como prioridades avanzar en la ejecución oportuna de la transmisión, profundizar el despliegue del almacenamiento, recuperar el crecimiento de la demanda eléctrica y alinear el diseño del mercado con una matriz cada vez más renovable, resiliente y competitiva.

La Conferencia de Prensa Anual de Energías Renovables y Almacenamiento de ACERA, donde se presentó este balance, fue encabezada por el presidente de ACERA, Sergio del Campo, y la directora ejecutiva, Ana Lía Rojas, con una alta participación de medios, analistas y actores del sector, alcanzando un pico de 360 asistentes presenciales y online.

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