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Fuente: AleaSoft Energy Forecasting

AleaSoft pone el foco en la demanda flexible y el almacenamiento ante la transformación del sistema eléctrico


El crecimiento de la generación renovable está transformando las necesidades de operación del sistema eléctrico español. A medida que aumenta la presencia de tecnologías variables como la solar fotovoltaica y la eólica, también crece la importancia de disponer de recursos capaces de responder cuando la generación real, las previsiones y la demanda no coinciden.

Las activaciones registradas este verano del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) son una muestra de esa necesidad de flexibilidad, según un análisis publicado el 8 de septiembre por AleaSoft Energy Forecasting (Aleasoft).

El SRAD permite a Red Eléctrica solicitar a determinados consumidores una reducción temporal de su demanda cuando el sistema necesita incrementar la reserva de potencia disponible. Durante julio y agosto de 2026, el mecanismo fue activado en varias ocasiones, especialmente en horas de la tarde y la noche.

Entre ellas destaca la del 20 de agosto, cuando alrededor de las 18:00 horas se solicitaron aproximadamente 832 MW de reducción de demanda. AleaSoft también identifica activaciones el 15 y 22 de julio y otras intervenciones durante agosto.

En el episodio del 15 de julio, una de las circunstancias señaladas por Red Eléctrica fue una producción eólica inferior a la prevista, que contribuyó a reducir las reservas disponibles. Las activaciones de agosto coincidieron además con episodios de elevada demanda asociados a las altas temperaturas y una menor producción renovable respecto a las previsiones en determinados momentos.

Esto no implica que España careciera de generación renovable suficiente ni que las renovables fueran por sí mismas responsables de las activaciones. El reto está en disponer de suficiente potencia flexible en cada momento para compensar variaciones de generación y consumo y mantener las reservas necesarias para operar el sistema con seguridad.

Del exceso solar diurno a la necesidad de potencia por la tarde

La elevada penetración fotovoltaica española hace especialmente relevante este desafío. Durante las horas centrales del día, la producción solar puede cubrir una parte muy elevada de la demanda, pero disminuye rápidamente a medida que se acerca la noche.

Si la demanda permanece elevada mientras cae la generación fotovoltaica, otras tecnologías o recursos deben aumentar su aportación. Esa flexibilidad puede proceder de generación gestionable, almacenamiento, intercambios con otros sistemas eléctricos o de la propia demanda.

Es precisamente en este último ámbito donde actúa el SRAD: en lugar de incrementar generación, determinados consumidores reducen temporalmente su consumo, contribuyendo a recuperar margen de reserva.

1.775 MW de demanda flexible

Para el segundo semestre de 2026, Red Eléctrica adjudicó 1.775 MW de potencia para la prestación del SRAD, frente a los 1.725 MW adjudicados durante los primeros seis meses del año.

La cifra equivale al 76% de los 2.339 MW requeridos por el operador del sistema. El requerimiento fue el mismo para ambos semestres, por lo que los 50 MW adicionales corresponden únicamente a la diferencia entre los resultados de ambas subastas y no representan nueva capacidad renovable ni pueden atribuirse, con los datos públicos disponibles, a una tecnología concreta.

Los proveedores adjudicados reciben 42,62 euros por MW y hora por mantener disponible su capacidad de reducción de consumo. Cuando Red Eléctrica activa el servicio, la energía efectivamente reducida se remunera al precio correspondiente de la regulación terciaria.

Más almacenamiento para integrar renovables

AleaSoft considera que el almacenamiento puede ampliar considerablemente las posibilidades de flexibilidad de la demanda.

Las baterías permiten desplazar electricidad entre diferentes momentos del día: pueden cargarse durante periodos de elevada generación renovable y entregar posteriormente esa energía cuando la producción solar o eólica disminuye. Para consumidores industriales, además, pueden facilitar reducciones de la demanda de la red sin que toda la respuesta tenga que proceder directamente de una reducción de su actividad.

El crecimiento de la eólica y, especialmente, de la fotovoltaica convierte así la flexibilidad en una pieza cada vez más importante de la transición energética española. El desafío ya no consiste únicamente en instalar más capacidad renovable, sino también en disponer de almacenamiento, demanda flexible y otros recursos capaces de adaptar generación y consumo en tiempo real.

Las sucesivas activaciones del SRAD durante este verano vuelven a poner esa necesidad sobre la mesa: cuanta más generación variable se incorpora al sistema, mayor importancia adquieren los recursos capaces de responder cuando esa electricidad no se produce exactamente en el momento en que se necesita.

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