APPA Renovables denuncia una fiscalidad “contradictoria” que penaliza la electricidad y mantiene ventajas a los fósiles
La subida del IVA de la electricidad y el gas al 21%, que entra en vigor a partir de hoy, ha reabierto el debate sobre la fiscalidad energética en España y ha provocado una dura reacción del sector renovable. La Asociación de Empresas de Energías Renovables APPA Renovables ha criticado la decisión del Gobierno por considerar que “penaliza” a la electricidad justo cuando la transición energética debería impulsarla.
El incremento fiscal se produce tras la finalización del paquete anticrisis aprobado el 20 de marzo, que había reducido temporalmente el IVA de la electricidad y el gas al 10% y rebajado el Impuesto Especial sobre la Electricidad. Con la estabilización de los precios, el Ejecutivo ha decidido desactivar antes de lo previsto parte de estas medidas. sinembargo, y aunque hoy regresa el precio a "la normalidad", los combustibles derivados del petróleo mantendrán el tipo reducido del 10% hasta el 30 de junio.
APPA: "Se penaliza la electricidad que está conteniendo los precios"
El núcleo de la crítica del sector renovable se centra en la contradicción que, a su juicio, supone volver a gravar la electricidad al 21% en un contexto en el que las energías renovables han reducido su coste estructural.
APPA Renovables sostiene que el fuerte crecimiento de la eólica y la solar —que sitúa ya las renovables en torno al 60% del mix eléctrico nacional— ha disminuido la dependencia del gas natural en la formación del precio de la electricidad, ayudando a estabilizar las facturas.
En ese contexto, la asociación considera que retirar la rebaja fiscal “castiga precisamente al buen comportamiento del sistema eléctrico”.
Una señal contraria a la electrificación
El director general de APPA Renovables, José María González Moya, ha sido especialmente crítico con la decisión, al considerar que la fiscalidad actual envía una señal “contraria” a la electrificación de la economía.
“Estamos ante una paradoja difícil de explicar: la electricidad baja o contiene sus precios gracias a las renovables y, como consecuencia de esa evolución, se le retira la rebaja fiscal”, señala el director general.
Según González Moya, gravar la electricidad al 21% mientras se mantienen temporalmente tipos reducidos sobre combustibles fósiles “no es coherente con los objetivos de descarbonización” ni con las estrategias europeas y nacionales que impulsan el abandono progresivo del petróleo y el gas.
“Si se quiere electrificar la economía, la fiscalidad debe acompañar, no penalizar la electricidad frente a la gasolina o el gasóleo”, ha defendido.
Vehículo eléctrico y bombas de calor, entre los más afectados
APPA advierte de que la subida del IVA tiene efectos directos sobre tecnologías clave para la transición energética, como:
- la recarga de vehículos eléctricos,
- las bombas de calor en edificios,
- y la sustitución de combustibles fósiles en industria.
Según la asociación, el encarecimiento relativo de la electricidad frente a los combustibles fósiles introduce una distorsión que puede frenar decisiones de inversión en electrificación.
Crítica a la política europea y al PNIEC
La organización también sostiene que la medida se aleja de la orientación de la Comisión Europea, que ha defendido la reducción de impuestos y cargos sobre la electricidad como herramienta para abaratar la energía y acelerar la transición.
En la misma línea, APPA considera que la fiscalidad actual no está alineada con los objetivos del PNIEC ni con los planes recientes de descarbonización, que apuestan por la electrificación como eje central del sistema energético.
Más allá del IVA, APPA Renovables insiste en que el problema es estructural. La asociación reclama una reforma fiscal profunda que elimine figuras como el Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE) y revise el Impuesto Especial sobre la Electricidad, además de otras cargas y tasas que gravan el consumo eléctrico.
A su juicio, estos instrumentos responden a un modelo energético del pasado y dificultan el despliegue del autoconsumo, el almacenamiento y la movilidad eléctrica.
Un sistema más renovable, pero aún expuesto al exterior
El propio paquete anticrisis de marzo reconocía que España ha mejorado su posición energética gracias al avance de las renovables, que han elevado su peso hasta alrededor del 60% del sistema eléctrico y han reducido la influencia del gas en la formación del precio.
Sin embargo, el documento también advertía de que la dependencia energética exterior sigue siendo elevada, entre el 67% y el 70% del consumo total, especialmente en transporte, climatización e industria, lo que mantiene la exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles.
En este contexto, la subida del IVA reabre un debate de fondo: si la fiscalidad energética debe limitarse a reflejar la evolución de los precios o convertirse en una herramienta activa de impulso a la electrificación.
Para APPA y su director general, la respuesta es clara: “El sistema eléctrico ha hecho sus deberes; ahora la fiscalidad debe acompañar la transición, no frenarla”.





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