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APREN warns renewable slowdown in 2025 puts Portugal off track on climate targets


El sector de las energías renovables en Portugal ha registrado en 2025 su primer retroceso desde 2022, una evolución que compromete el cumplimiento de los objetivos fijados en el Plan Nacional de Energía y Clima (PNEC 2030) y debilita la contribución del sistema eléctrico a la lucha contra el cambio climático. Así lo advierte la Asociación Portuguesa de Energías Renovables (APREN), que alerta sobre los riesgos crecientes para la descarbonización, la seguridad energética y la competitividad económica del país.

Según el análisis de la patronal, la producción eléctrica renovable y su integración en el consumo disminuyeron a lo largo del año, al tiempo que se ralentizó la instalación de nueva capacidad. En concreto, la incorporación renovable acumulada en el consumo se situó en el 68%, lejos del objetivo del 86% previsto para 2025 y del 93% fijado para 2030. La producción renovable representó el 75,6% del total, lo que supone una caída de 4,9 puntos porcentuales respecto a 2024.

Este retroceso se explica, en gran medida, por el fuerte incremento de la generación a partir de gas natural tras el apagón registrado a finales de abril. Entre mayo y agosto, la producción en centrales de ciclo combinado casi se cuadruplicó respecto al mismo periodo del año anterior, con un aumento del 391%, lo que elevó la dependencia de combustibles fósiles y las emisiones asociadas.

Menor ritmo de instalación y mayor peso de los fósiles

En 2025, la producción total de electricidad en Portugal continental alcanzó los 48.903 GWh, un 7,2% más que en 2024. Sin embargo, este aumento vino acompañado de un mayor recurso a fuentes fósiles, cuya generación creció un 54,2% interanual.

La potencia renovable instalada también mostró signos de desaceleración. Salvo la solar fotovoltaica, el resto de tecnologías renovables apenas creció un 0,03% entre 2024 y 2025. En el caso del solar, se instalaron 893 MW entre enero y noviembre, frente a los 1,34 GW del mismo periodo del año anterior, lo que refleja una clara ralentización del ritmo inversor.

Aun así, la energía solar alcanzó en junio un hito histórico al convertirse en la principal fuente de generación eléctrica, con una cuota del 21%, superando a la eólica, la hidráulica y el gas.

Aumento de las emisiones y riesgo para la descarbonización

El mayor recurso a los combustibles fósiles tuvo un impacto directo en las emisiones del sistema eléctrico. La APREN estima un aumento del 36,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2025, que pasaron de 1,82 millones de toneladas de CO? en 2024 a 2,9 millones de toneladas en 2025.

Esta evolución, advierte la asociación, pone de manifiesto la elevada sensibilidad del proceso de descarbonización a cualquier retroceso en la integración renovable y subraya la necesidad de acelerar la implantación de nueva capacidad limpia.

Impacto económico y beneficios en riesgo

Pese al retroceso, el sector renovable generó en 2025 beneficios económicos, ambientales y sociales de gran relevancia. Las energías limpias permitieron evitar la emisión de 10,8 millones de toneladas de CO? equivalente, con un ahorro de 710 millones de euros en derechos de emisión, además de reducir las importaciones de combustibles fósseis en 873 millones de euros y las de electricidad en 861 millones.

No obstante, la APREN advierte de que estos beneficios podrían verse comprometidos si no se corrigen los actuales cuellos de botella estructurales, especialmente en materia de licenciamiento, regulación y modernización de redes.

Barreras estructurales y urgencia regulatoria

Entre los principales obstáculos, la asociación destaca la persistente ineficiencia de los procesos de licenciamiento eléctrico, ambiental y municipal, caracterizados por su complejidad, lentitud y falta de previsibilidad. Esta situación, señala, continúa bloqueando la ejecución de nuevos proyectos y pone en riesgo el cumplimiento de los compromisos nacionales y europeos.

Asimismo, subraya la necesidad de una aplicación efectiva de la Directiva Europea de Energías Renovables (RED III), que fija un objetivo vinculante del 42,5% de renovables en el consumo final de energía de la UE en 2030, así como la implantación de un sistema de gestión digitalizado y una ventanilla única que agilice los trámites administrativos.

En el ámbito del mercado eléctrico, la APREN insiste en la importancia de garantizar el acceso a contratos a largo plazo, como los PPA y los contratos por diferencia (CfD), para ofrecer estabilidad, previsibilidad y confianza a los inversores y consumidores, especialmente en un contexto de elevada volatilidad de precios.

Una llamada a acelerar la transición

Para Pedro Amaral Jorge, presidente de la APREN, “el ritmo actual de instalación renovable está muy por debajo de lo necesario para responder a los desafíos climáticos, socioeconómicos y de competitividad del país”. En su opinión, el sector energético podría representar entre el 16% y el 18% del PIB en 2035, pero para ello es imprescindible adoptar decisiones estratégicas inmediatas que permitan acelerar la transición energética.

El informe concluye que 2025 marca un punto de inflexión para el sistema eléctrico portugués y lanza una clara advertencia: sin una acción política decidida, un marco regulatorio estable y una modernización urgente de las infraestructuras, Portugal corre el riesgo de alejarse de sus objetivos climáticos y de perder una oportunidad clave para consolidar un modelo energético sostenible, competitivo y seguro.

 

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