De la crisis a la oportunidad: electrificar Europa es fortalecerla
La organización energética Ember advierte en su nuevo informe “Shockproof: How Electrification Can Strengthen EU Energy Security” que la electrificación basada en energías limpias y de producción local es la herramienta más poderosa para reducir la peligrosa dependencia de Europa de los combustibles fósiles importados. Según sus estimaciones, la UE podría recortar esa dependencia en un 50% para 2040 si acelera la transición hacia tecnologías eléctricas en transporte, edificios e industria.

Pese a los avances en renovables y a la disminución de las importaciones desde Rusia, el 58% de la energía primaria de la UE aún proviene de combustibles fósiles importados, una proporción muy superior a la de economías como China (24%) o India (37%).
El informe destaca que esta dependencia sigue concentrada en pocos proveedores: los cuatro principales exportadores de gas suministraron el 83% de las importaciones europeas en 2024, una cifra prácticamente igual a la anterior a la crisis energética.
Una factura de 1,8 billones de euros
Durante la crisis del gas entre 2021 y 2024, los precios del petróleo, el carbón y el gas se dispararon, llevando a la UE a gastar 1,8 billones de euros en importaciones de combustibles fósiles. Ember calcula que 930.000 millones de esa suma fueron un sobrecoste respecto a los precios previos a la crisis, una “penalización” por la falta de independencia energética.
La electricidad europea, cada vez más autóctona
El informe muestra que la electricidad generada en Europa es cada vez más limpia y doméstica: solo el 19% procede de combustibles fósiles importados, mientras que en sectores como el transporte esa cifra alcanza el 88%. “Cambiar el consumo energético de combustibles importados a electricidad local es la forma más rápida de lograr independencia energética”, señala Ember.
Entre 2014 y 2024, la UE incorporó 377 gigavatios de nueva capacidad eólica y solar, frente a apenas 23 GW de gas y nuclear. Según los escenarios de la Comisión Europea, para 2040 casi toda la electricidad europea se generará a partir de fuentes autóctonas.
Un potencial aún desaprovechado
Solo el 22% de la energía final consumida en la UE está electrificada, pese a que dos tercios podrían electrificarse con tecnologías ya disponibles, como los vehículos eléctricos y las bombas de calor.
Las diferencias entre países son notables: en Polonia, solo el 12% de la energía doméstica está electrificada, frente al 48% en Suecia. En la industria, la electrificación del acero alcanza el 57% en Francia, pero apenas el 18 % en Eslovaquia.
Electrificación: clave para la seguridad y la eficiencia
Ember estima que si la electrificación alcanza el 50 % del consumo final de energía para 2040, la demanda de combustibles fósiles se reducirá en dos tercios respecto a 2023. El cambio no solo sustituye fuentes importadas por energía local, sino que también mejora la eficiencia: un coche eléctrico convierte en energía útil el 90% de la electricidad que usa, frente al 20% del combustible en un motor de combustión.
De igual forma, una bomba de calor triplica la energía que consume, mientras una caldera de gas desperdicia más del 10% del combustible.
Ejemplos que ya funcionan
Los países líderes en electrificación ya están viendo resultados tangibles. En Dinamarca, los vehículos eléctricos desplazaron en 2024 3,3 millones de barriles de petróleo, equivalentes al 11% de sus importaciones anuales.
En los Países Bajos, las bombas de calor domésticas evitaron el consumo de 0,34 bcm de gas, un 10% de la demanda de calefacción residencial.
El autor del informe, Dr. Chris Rosslowe, senior energy analyst de Ember, advierte que Europa no puede seguir postergando el cambio: “Los combustibles fósiles importados no son una base segura ni asequible para el sistema energético europeo. Las fuentes locales (como el viento y el sol) son hoy un activo estratégico. Desbloquear la electrificación es el movimiento decisivo que puede proteger al continente de su dependencia de proveedores volátiles”.





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