De renovables a electroestados: quién gana la nueva geopolítica de la energía
Un reciente informe publicado por Ember, primer documento de una serie dedicada a analizar el impacto de la electrificación en la transición energética mundial, revela que esta transformación es clave para la descarbonización, la seguridad energética y la creación de valor comercial.
El estudio identifica dos carreras fundamentales en la transición energética: la expansión de las energías renovables para generar electricidad y la electrificación para cubrir la demanda final de energía. Si bien la generación renovable, impulsada por tecnologías como la solar y eólica, es más visible y está en rápido crecimiento, la electrificación de sectores como el transporte, la calefacción y la industria representa hoy la etapa más crucial del proceso.
Según el informe, la electrificación es la principal vía para sustituir el 60% de los combustibles fósiles y reducir significativamente las emisiones, además de reemplazar el 75% de las importaciones energéticas globales. Este cambio también representa una oportunidad de mercado mucho mayor: los ingresos globales generados por tecnologías electrificadoras, como los vehículos eléctricos y las bombas de calor, ya triplican a los de la solar y la eólica, y se proyecta que sean ocho veces mayores para 2035, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA).

¿Quién toma la delantera?
En términos geopolíticos, el liderazgo global está cambiando a través de la electrificación. Mientras China avanza rápidamente, aumentando su tasa de electrificación en 10 puntos porcentuales por década y fabricando el 70% de los vehículos eléctricos y más del 75% de las baterías del mundo, Estados Unidos y Europa permanecen estancados, con poco crecimiento en electrificación desde 2008.

El informe advierte que, a pesar de su importancia, la electrificación es frecuentemente ignorada en los debates públicos, objetivos gubernamentales y planes corporativos, donde el foco se mantiene en la generación renovable. Ember hace un llamado a replantear la conversación, situando la electrificación como el eje central y no un detalle secundario dentro de la transición energética.
Electrificación vs. renovables
El documento explica que la electrificación tiene un alcance mucho mayor que las renovables, ya que se enfoca en sectores donde aún predominan los combustibles fósiles: transporte (95%), industria (56%) y edificios (37%). "Más del 60% de las emisiones energéticas globales provienen del consumo final, y sin electrificación amplia, estas emisiones seguirán prácticamente intactas", advierte Ember.

Desde un punto de vista comercial, la electrificación representa una oportunidad de mercado mucho más grande. Actualmente, los ingresos globales por tecnologías electrificadoras como vehículos eléctricos y bombas de calor son tres veces mayores que los de la solar y la eólica, y se espera que para 2035 sean ocho veces superiores. "Las empresas que producen tecnologías de electrificación disfrutan de márgenes brutos de dos dígitos, en contraste con los márgenes de un solo dígito de los fabricantes de energía renovable", señala el estudio.
Ember también afirma que la electrificación tiene un impacto directo y tangible en la vida diaria de los consumidores. Más allá de hacer la electricidad más barata, transforma productos cotidianos: vehículos eléctricos más silenciosos y menos contaminantes, sistemas de calefacción y refrigeración eficientes y confortables. El documento explica que la electrificación puede ahorrar a las familias occidentales entre el 3% y el 5% de sus ingresos anuales en gastos energéticos, frente a menos del 0,5% que ahorran las renovables.
La urgencia
Ember alerta que la electrificación no es un detalle de segunda línea, sino el escenario principal de la transición energética” y llama a reorientar las políticas y la inversión para acelerar este proceso fundamental.
El informe también advierte que el éxito de la transición energética depende tanto de la carrera renovable como de la carrera de electrificación. Su avance y sincronización determinarán la velocidad de la descarbonización y la configuración del sistema energético global en las próximas décadas.
"Esto ya no es sostenible. Los países que consideran la electrificación un objetivo estratégico nacional fundamental, como China, no solo están descarbonizando más rápido. Están construyendo las bases industriales y la capacidad de exportación que definirán el liderazgo en la próxima era energética. Otros corren el riesgo de quedarse atrás. Si el objetivo es construir sistemas energéticos resilientes, de bajo costo y de alto rendimiento, la electrificación debe pasar de los márgenes al centro. Y ese cambio comienza por cambiar nuestra forma de hablar sobre la transición", concluyen los autores.





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