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Portugal revisa por primera vez su Plan Nacional de Energía y Clima 2030


Portugal anticipó en cuatro años el objetivo de incorporar las energías renovables a la producción de electricidad. Así, ya a partir de 2026, el 80% de la energía producida en el territorio nacional será de origen renovable, meta que anteriormente estaba fijada para 2030. Con ello, el país se prepara para alcanzar la neutralidad climática en 2045.

Estas son algunas de las principales conclusiones incluidas en la primera versión de la revisión del Plan Nacional de Energía y Clima 2030 (PNEC 2030), publicada por el Ministerio de Medio Ambiente y Acción por el Clima (MAAC). Como informaron desde el Gobierno portugués, el documento es el resultado de un proceso participativo de consulta e implicación de diferentes actores, que ha incluido una consulta pública previa en el Portal Participa, un taller sectorial y una gira regional de Asambleas Participativas. El trabajo continuará en los próximos meses, y la fecha límite para presentar una versión final a la Comisión Europea es el 30 de junio de 2024.

Este primer borrador de trabajo establece nuevos objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de acuerdo con lo establecido en la Ley Marco del Clima (LBC); nuevos objetivos de incorporación de energía procedente de fuentes renovables; así como otras nuevas medidas a adoptar para su implementación. Entre los objetivos nacionales incluidos en el PNEC 2030 destaca la descarbonización de la economía nacional en todos los sectores de actividad. Se prevén medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel nacional en un 55%, respecto a 2005, en los siguientes ámbitos: Energía e industria; edificios residenciales y de servicios; movilidad y transporte; agricultura y bosques; aguas residuales y residuos.

La apuesta por la potenciación de las energías renovables será muy significativa, promoviendo la electrificación y la diversificación de las fuentes de energía, incluyendo la producción y consumo de gases renovables, como el hidrógeno verde y el biometano. En la presente década, y hasta 2030, se pretende duplicar la capacidad instalada de producción de electricidad a partir de fuentes renovables, acelerando la descarbonización y respondiendo a las necesidades de las nuevas inversiones industriales previstas para nuestro país, creadoras de empleo verde y valor añadido nacional.

Hidrógeno, energía solar y eólica

Se revisará la Estrategia Nacional del Hidrógeno, duplicando con creces la capacidad prevista de electrolizadores para 2030 (de 2,5 GW a 5,5 GW), contribuyendo así a la seguridad del suministro en el espacio europeo y permitiendo descarbonizar la industria nacional, atraer nuevas industrias productoras de derivados del hidrógeno verde y exportar hidrógeno verde a la Unión Europea.

Para responder al muy significativo y virtuoso aumento de la demanda de electricidad verde, se reforzará la apuesta por la energía solar fotovoltaica, incluida la producción descentralizada (como las Comunidades de Energías Renovables). La producción solar centralizada prevista en esta revisión del PNEC no supera el 0,4% del territorio nacional y va acompañada de medidas de compensación para los territorios y de reparto de la energía con las comunidades, así como de una mayor preponderancia de la producción descentralizada.

Para alcanzar los objetivos propuestos, se reforzarán las políticas públicas en curso, incluso mediante la creación de una Estructura de Misión para las Energías Renovables, prevista en el nuevo capítulo del PRR nacional, y también la consiguiente mejora de los procesos y herramientas, el refuerzo de los recursos de los organismos de concesión de licencias, la definición de Go to Areas, es decir, zonas preferentes para la instalación de renovables, la creación de una vía verde para la concesión de licencias a proyectos muy maduros y mejoras en el marco aplicable al Autoconsumo Colectivo y a las Comunidades de Energías Renovables, acompañadas de nuevas herramientas, nuevos incentivos y nuevos modelos de difusión.

En cuanto a la generación eólica marina, se reafirma el compromiso de lanzar, hasta 2030, subastas correspondientes a una capacidad de 10 GW, reforzando así la estabilidad del sistema eléctrico y atrayendo a Portugal la cadena de valor de las tecnologías offshore. La primera subasta tendrá lugar ya este año y permitirá instalar al menos 2 GW hasta 2030. También se reforzará la capacidad instalada de eólica terrestre, mejorando el marco para reequipar los parques actuales con tecnología más nueva, de mayor capacidad y mayor producción.

El aumento de la incorporación de generación renovable permitirá una reducción muy significativa de la producción de electricidad a partir de gas natural, avanzando así hacia su eliminación a partir de 2040, compromiso asumido en la Ley Marco del Clima.

Por ello, como resultado de las políticas públicas adoptadas entretanto y de las mejoras en curso, se anticipa el objetivo del 80% de incorporación de generación renovable en el sistema eléctrico a 2026, y se pretende alcanzar el 85% ya en 2030, asegurando una electricidad verde, fiable y a costes competitivos para empresas y familias.

Inversión de 75.000 millones de euros

La estrategia de transición energética en Portugal supone 75.000 millones de euros de inversión en proyectos de producción de energía verde (electricidad y gases renovables). Esta inversión tendrá un efecto multiplicador, a través de nuevos proyectos industriales que suministren los equipos y servicios necesarios para su instalación. Estas nuevas inversiones contribuyen también a la cohesión social y territorial, potenciando la creación de empleo de calidad en todo el territorio. La estabilidad del sistema eléctrico, con una creciente incorporación de generación renovable, se asegurará mediante la combinación de diferentes tecnologías, complementada con el desarrollo de una Estrategia Nacional de Almacenamiento, que incluye baterías e hidrobombeo, tecnologías para las que lanzaremos nuevas licitaciones.

Paralelamente, se están planificando adecuadamente las infraestructuras de red, que permitirán una gestión eficiente de este recurso estratégico, en favor del crecimiento sostenido del país. Las inversiones en nuevas infraestructuras irán acompañadas de mecanismos de gestión flexible y dinámica de la red, en los que participarán productores y consumidores.

Por el lado del consumo energético, se reforzarán las medidas de incentivación para la descarbonización del transporte, la industria y los edificios, creando nuevos instrumentos o mejorando los existentes. Se prestará especial atención a las familias más vulnerables y a la clase media, con políticas ajustadas a sus necesidades.

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