Ley de Industria Net Zero: más cerca de la resiliencia y la competitividad de las tecnologías limpias
El Consejo adoptó su posición (orientación general) sobre la Ley de Industria Net Zero (NZIA). La norma, que en los próximos días encarará el diálogo con el Parlamento Europeo para su aprobación, ha salido adelante bajo la Presidencia Española del Consejo de la UE, cuyo mandato finalizará el 31 de diciembre.
En la rueda de prensa posterior al Consejo, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, que presidió la reunión, señaló que “el nuevo Reglamento es fundamental para reforzar la autonomía estratégica de Europa, nos encamina en el objetivo de la reindustrialización y nos ayuda a avanzar en la transición energética para estar a la vanguardia de la neutralidad climática”. “Con el acuerdo alcanzado, hemos conseguido los objetivos que teníamos planteados. Se ha llegado a un amplio consenso en cuanto la norma, y esto es una magnífica noticia. El Reglamento es un instrumento fundamental para los retos que debe encarar la Unión Europea en el futuro próximo”, valoró el titular de Industria.
La Ley de Industria Net Zero, que la Comisión Europea presentó a inicios de este año, es una ley destinada a reforzar la resiliencia y la competitividad de las tecnologías de cero emisiones netas fabricadas en la UE y a aumentar la seguridad y la sostenibilidad de nuestro sistema energético. Esta nueva normativa industrial ha constituido una de las grandes prioridades de la Presidencia Española del Consejo de la UE.
Forma parte del Plan Industrial del Pacto Verde europeo, que tiene el objetivo de mejorar la competitividad de la industria europea con cero emisiones netas y a impulsar la rápida transición hacia la neutralidad climática. El plan se apoya en cuatro pilares: un marco regulador simplificado, un acceso acelerado a la financiación, una mejora de las capacidades y un comercio abierto para unas cadenas de suministro resilientes.
Apoyo a las PYMES europeas
Los titulares de Industria de los Veintisiete también debatieron sobre la necesidad de ayudar a las pequeñas y medianas empresas a beneficiarse de este nuevo reglamento de cero emisiones a la hora de poner en marcha sus procesos de descarbonización. “Las pequeñas y medianas empresas son una parte muy importante de nuestro tejido productivo, tanto nacional como europeo, y debemos asegurarnos que puedan participar y beneficiarse de las políticas verdes” aseguró Hereu.
En el Consejo también se puso en común la posición de los socios europeos sobre el nuevo Reglamento sobre el Trabajo Forzoso, cuyo objetivo es luchar con eficacia y fortaleza contra la explotación laboral y el trabajo infantil. El ministro Hereu valoró positivamente los “avances logrados” en este campo.
Amplía el campo de acción
La postura del Consejo de la Unión Europea también amplía y modifica la lista de tecnologías estratégicas y no estratégicas para lograr emisiones netas cero. Aumenta de 8 a 10 las tecnologías consideradas clave, incorporando combustibles nucleares innovadores y sostenibles, sin afectar la autonomía de los estados miembros a la hora de elegir su combinación energética ni la asignación de fondos de la UE. Adicionalmente, expande la lista de tecnologías no prioritarias, incluyendo soluciones biotecnológicas para el clima y la energía, entre otras, estableciendo una revisión periódica para adecuar la normativa a futuras tecnologías y metas.
En cuanto a las subastas, la estrategia general del Consejo garantiza requerimientos transparentes y seguros para tecnologías netamente sostenibles, permitiendo flexibilidad para seleccionar proveedores que prioricen el cuidado del medio ambiente. Con respecto a las licitaciones, los países pueden utilizar criterios de preselección y adjudicación, determinados por la Comisión luego de evaluar el funcionamiento del sistema.
Una vez acordada la posición de los colegisladores, el Parlamento y el Consejo iniciarán ahora negociaciones iniciales de "diálogo tripartito" con la Comisión Europea. Las negociaciones comenzarán en diciembre y apuntan a concluir lo más rápido posible en 2024.
El respaldo de la industria, con miramientos
Tras adoptarse la posición del Consejo, Dries Acke, director de políticas de SolarPower Europe señaló que la industria recibe "una buena noticia". Según él, "está claro que la estrategia industrial requiere centrarse en las tecnologías más importantes para la transición energética y, ciertamente, en aquellas con mayor dependencia de las importaciones. También debería actuar como un retroceso eficaz contra la propuesta del PE que amplía el alcance e incluso elimina la categoría de 'tecnologías estratégicas netas cero'".
Acke afirmó que el Consejo está añadiendo realismo y proporcionalidad muy necesarios a las propuestas sobre subastas y adquisiciones públicas fijando límites a la aplicación de criterios distintos del precio y precalificaciones a un segmento del 20% de los volúmenes subastados anuales por Estado miembro.
Y añadió que "se generará claridad para la industria y apoyará una implementación armonizada en todos los estados miembros de la UE. Yendo más allá, instamos a los tomadores de decisiones a reconocer que esto debe hacerse sobre una base tecnológica específica. Esto es absolutamente esencial dados los muy diferentes puntos de partida de la cadena de suministro entre, por ejemplo, la energía eólica, los electrolizadores y la energía solar fotovoltaica".
Por su parte, WindEurope señaló que "la posición del Consejo adoptada hoy respalda el principio de criterios de precalificación en las subastas de energías renovables, lo que es un paso en la dirección correcta. Los criterios de precalificación son esenciales para elevar el listón y garantizar que la tecnología instalada en Europa cumpla con los requisitos mínimos, por ejemplo en materia de ciberseguridad".
Pero, según la patronal, esa posición del Consejo también deja abierta la posibilidad de tener 27 conjuntos diferentes de criterios de precalificación, lo que sería una "pesadilla administrativa" para los actores del mercado y generaría costes innecesarios.
Fundamentalmente, la posición del Consejo incluye un período gradual muy largo para los criterios de precalificación y adjudicación distintos del precio, dice WindEurope. Solo se aplicarían al 20% del volumen de la subasta hasta 2029, consolidando así un mercado de dos niveles. Un mercado en el que los proyectos deben cumplir unos requisitos mínimos que reflejen el valor añadido de la cadena de suministro eólica europea, y en el que gana el proyecto más barato, lo que prolonga la carrera hacia el fondo que ha perjudicado gravemente a la industria eólica europea.
“Conseguir un diseño correcto de la subasta hará que la Ley de Industria Net Zero sea un éxito o un fracaso. Es lo único que importa, de verdad. Cuando se trata de energía eólica, Europa necesita acordar un conjunto limitado de criterios de precalificación y adjudicación distintos del precio que se apliquen desde el principio. Esto debe incluir un criterio claro sobre la resiliencia de la cadena de suministro que refleje el valor de lo 'hecho en Europa'. No hacerlo sólo prolongaría el status quo: subastas de carrera hacia el fondo que perjudican la cadena de suministro de energía eólica. Y nuestra capacidad para cumplir nuestros objetivos climáticos y de seguridad energética”, concluyó Pierre Tardieu, director de políticas de WindEurope.





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