El desarrollo de las renovables hará posible que se alcance el ‘escenario 0’ para 2050
En el Escenario Neto Cero (NZS, por sus siglas en inglés), el último informe del BNEF indica que el mundo puede mantenerse en la senda de 1,77ºC, y de cero global para 2050, con un rápido despliegue de la generación de energía limpia, la electrificación y, en menor medida, la captura y el almacenamiento de carbono y el hidrógeno. Así, el cambio de la generación de energía de los combustibles fósiles a la energía limpia es el mayor contribuyente a la reducción de las emisiones globales, representando la mitad de todas las emisiones reducidas durante 2022-50.
Así, siguen existiendo vías plausibles para estar en el camino hacia un calentamiento global muy por debajo de los dos grados centígrados, si los gobiernos y las empresas toman medidas decididas para la transición a tecnologías energéticas bajas en carbono, según el informe 2022 New Energy Outlook, de la empresa de investigación BloombergNEF (BNEF).
Como indicó la compañía, el informe explora cómo el sistema energético mundial, y los sistemas energéticos de nueve países críticos que representan el 63% de las emisiones globales, pueden evolucionar de aquí a 2050, bajo dos escenarios: el llamado Escenario de Transición Económica, y el Escenario de Cero Neto alineado con París.
Conforme a ese escenario 0, la sustitución de los combustibles fósiles no reducidos por la energía eólica, solar, otras energías renovables y la nuclear (tecnologías en gran parte maduras que ya existen a escala) será imprescindible. En 2050, el sistema energético mundial estará dominado por la energía eólica (48% de la generación) y la solar (26%), y el resto por otras energías renovables (7%), la nuclear (9%), el hidrógeno y el carbón o el gas con captura de carbono.
La electrificación del transporte y de los procesos industriales, de los edificios y de la calefacción (con electricidad cada vez más baja en carbono) es el siguiente factor que más contribuye a la reducción de las emisiones, ya que reduce aproximadamente una cuarta parte de las emisiones totales durante el periodo. También en este caso, las tecnologías ya existen, aunque en el caso de la calefacción de los edificios y de la industria, la electrificación todavía no avanza al ritmo necesario.
El resto de las reducciones de emisiones proceden del aumento de la eficiencia del lado de la demanda y del reciclaje, el hidrógeno, la bioenergía y la captura y el almacenamiento de carbono, que en conjunto representan aproximadamente la última cuarta parte de las reducciones de emisiones. Aunque parecen desempeñar un papel menor, el crecimiento necesario para estas tecnologías sigue siendo notable. La capacidad de captura y almacenamiento de carbono pasa de unas 40 megatoneladas en 2021 a 1,7 gigatoneladas en 2030, y a más de 7 gigatoneladas en 2050. El uso de hidrógeno se quintuplica con creces, pasando de los 90 millones de toneladas actuales de hidrógeno, en gran parte de origen fósil, a unos 500 millones de toneladas de hidrógeno sin emisiones en 2050.
David Hostert, director mundial de economía y modelización de BNEF y autor principal del informe, declaró que el despliegue de energía limpia “debe cuadruplicarse para 2030”. “Además debe hacerse una importante inversión en la captura y el almacenamiento de carbono, las tecnologías nucleares avanzadas y el hidrógeno. Para que el camino sea correcto en esta década, es necesario invertir 3 dólares en el suministro de bajas emisiones de carbono por cada 1 dólar en el suministro de combustibles fósiles”, explicó.

Escenario de transición económica
En el Escenario de Transición Económica (ETS, por sus siglas en inglés), que supone que no hay ninguna nueva acción política para acelerar la transición a las energías limpias, el rápido crecimiento de las energías renovables y la electrificación del transporte eliminan aproximadamente la mitad de las emisiones mundiales relacionadas con la energía en 2050, frente a una línea de base en la que no se produce dicha transición.
La eólica y la solar proporcionarán cerca de dos tercios de la generación de energía mundial en 2050 en el marco del ETS y, estas dos tecnologías, combinadas con el almacenamiento en baterías, representan un abrumador 85% de los 23 TW de nueva capacidad de energía instalada en las próximas tres décadas.
Las emisiones del sector eléctrico se reducen en un 57%, y las del sector del transporte en general se reducen en un 22% hasta 2050, impulsadas por la transición del segmento de carretera a los vehículos eléctricos. El uso mundial del carbón, el petróleo y el gas alcanzará su punto máximo en la próxima década; el carbón alcanzará su punto máximo y empezará a descender inmediatamente, mientras que el petróleo hará lo propio en 2028 y el gas a principios de la década de 2030.
“La transición energética en el sector eléctrico está muy avanzada, y nuestros modelos muestran que las emisiones mundiales en el sector eléctrico alcanzan su punto máximo en torno a 2023. A pesar de las recientes presiones inflacionistas, las energías renovables siguen siendo competitivas y la diferencia entre éstas y los combustibles fósiles sigue aumentando. Estamos en el buen camino, pero todavía hay que trabajar mucho más para impulsar soluciones que ya sabemos que tienen sentido económico”, dijo Matthias Kimmel, jefe del equipo de economía de la energía del BNEF.
Acciones clave para acelerar la transición
El informe incluye prescripciones para seis áreas de acción clave para los responsables políticos y los actores del sector privado, basándose en un marco desarrollado por Bloomberg y BNEF para la iniciativa NetZero Pathfinders. Éstas son acelerar el despliegue de soluciones climáticas maduras, apoyar el desarrollo de nuevas soluciones climáticas, gestionar la transición o la eliminación progresiva de las actividades intensivas en carbono, crear estructuras adecuadas de gobernanza de la transición climática, apoyar la transición en los mercados emergentes y las economías en desarrollo y aumentar el suministro de materiales críticos.
“Nuestro Escenario Neto Cero y el Escenario de Transición Económica describen caminos muy diferentes para la transición energética, y por extensión para la crisis climática global, y la bifurcación del camino está sobre nosotros. Los responsables políticos tienen la oportunidad de empezar a cerrar la llamada "brecha de implementación", eliminando las barreras al despliegue de las energías renovables y los vehículos eléctricos, acelerando el desarrollo de tecnologías más nuevas como el hidrógeno y la captura de carbono, y gestionando activamente la transición para dejar de utilizar combustibles fósiles”, concluyó Hostert.





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