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El impulso renovable histórico de 2025 marca un hito en la transición energética global


Triplicar la capacidad mundial de energías renovables para 2030 se ha convertido en una de las acciones más determinantes de esta década para mantener el límite de 1,5 °C de calentamiento global. En la cumbre climática COP28, realizada en diciembre de 2023, los líderes internacionales alcanzaron un acuerdo histórico para elevar la capacidad renovable global hasta al menos 11 TW para 2030.

Tanto la Agencia Internacional de la Energía (IEA) como la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) coinciden en que este nivel de despliegue es la vía óptima para mantener vivo el objetivo climático.

Sin embargo, pese al compromiso de triplicar la capacidad y al constante aumento anual de instalaciones renovables, los objetivos nacionales actuales solo proyectan un poco más que una duplicación de la capacidad para finales de la década. Esto muestra una brecha relevante entre la ambición global y la planificación concreta a nivel país.

Aun así, el objetivo de triplicar sigue siendo alcanzable, aunque requiere esfuerzos adicionales. El crecimiento de las renovables está demostrando que la expansión puede darse a gran escala. No obstante, la transición energética no depende solo de la velocidad: también exige equilibrio entre tecnologías como solar y eólica, armonización entre generación, almacenamiento y redes, y una coordinación efectiva entre ambición política y ejecución práctica.

2025 marcará otro año récord

Según un nuevo análisis de Ember basado en datos de despliegue mensual de solar y eólica hasta septiembre, las adiciones renovables volverán a aumentar en 2025. La organización prevé que la capacidad renovable añadida a nivel global llegará a 793 GW ese año, un incremento del 11% frente a los 717 GW estimados para 2024.

Este crecimiento se suma a aumentos ya destacados en los años previos: 22% en 2023 y 66% en 2022. La energía solar impulsará una parte importante de este crecimiento, con un aumento previsto del 9%, mientras que la eólica crecerá un 21%. China continuará liderando el despliegue, concentrando el 66% de las nuevas instalaciones solares y el 69% de las eólicas en 2025.

El ritmo necesario hacia 2030 se está modulando

Para alcanzar el objetivo global de triplicar las renovables, era necesario que las adiciones anuales crecieran un 21% cada año entre 2023 y 2030. Hasta ahora, el crecimiento supera esa trayectoria, con una media del 29% anual entre 2023 y 2025.

Esto significa que, de cara a 2030, las nuevas instalaciones solo tendrían que aumentar alrededor de un 12% anual entre 2026 y 2030.

No obstante, la IEA advierte que existe un desfase del 15% en la capacidad proyectada para 2030, que se amplía hasta el 28% en términos de generación de electricidad, debido a que la menor expansión se concentra en tecnologías como la eólica y la hidráulica, que producen más electricidad por unidad instalada que la solar.

Los objetivos nacionales aún no están alineados con la meta global

El análisis también indica que la suma de los objetivos nacionales renovables para 2030 ha aumentado solo un 8% desde 2022. El total actual se sitúa en 7.793 GW, un incremento impulsado principalmente por el nuevo objetivo de China para 2025, mientras que se ha reducido la expectativa para Estados Unidos. La falta de objetivos más ambiciosos en solar y eólica resta previsibilidad a largo plazo para la cadena industrial global, que necesita señales claras para planificar inversión y capacidad de fabricación.

Como concluye la analista de transición eléctrica global de Ember, Katye Altieri, el desafío ahora no es solo construir renovables rápidamente, algo que ya se ha demostrado posible, sino mantener ese ritmo de manera constante y equilibrada: avanzar en solar, acelerar la eólica e integrar almacenamiento y redes para sostener un sistema eléctrico limpio y seguro.

 

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