El papel de la minería en la transición energética de Colombia necesitará conversaciones honestas
Colombia tiene un gran potencial para convertirse en jugador clave frente a la oferta minera global y ser en un aliado estratégico de las energías renovables. Con una creciente demanda de tecnologías limpias, los nuevos proyectos mineros necesitan moverse rápido, si es que se quiere evitar un estancamiento en los objetivos de transición energética.
En el país se producen minerales como el carbón, oro, níquel, esmeraldas, cobre, materiales de arrastre, cemento, calizas y ladrillos. Pero según el Banco Mundial, a 2050 la demanda de minerales como el litio, el cobalto o el grafito, con gran potencia de producción en Colombia y que continúan sin suficiente exploración, se incrementará en más del 300 %.
Por estas razones, la discusión minera en el camino de la transición energética ha empezado a tomar un mayor protagonismo y eso se ha visto reflejado en la sexta edición de Energyear Colombia, el congreso de networking mejor valorado del sector renovable.
Durante el segundo día de congreso, y gracias al panel ‘Minería Para La Transición: Sostenibilidad, Oportunidades Y Minerales Estratégicos’, moderado por Ana Milena Vásquez, Directora de Outcrop Silver and Gold; Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM); María Juliana Ospina, Vicepresidenta de Asuntos Externos, Collective Minning; Santiago Cardona Múnera, vicepresidente Colombia de Mineros S.A. y Silvana Habib Daza, VP Legal y asuntos corporativos de Colombia Natural Resources (CNR), pudieron exponer algunos de los puntos más urgentes que necesitan ser resueltos respecto a la minería y su papel en dicha transición energética en Colombia.
Exploración, el primer paso
Y es que, como reconoció Ospina, los minerales y metales son indispensables para la fabricación y operación de estructuras renovables. Por lo tanto, según la experta, “en el camino de la transición energética, la exploración es la herramienta necesaria para identificar un inventario de minerales estratégicos, en este caso, en el territorio colombiano”.
Según ella, es preciso seguir promoviendo una inversión en exploración y la expedición de títulos mineros para que esas herramientas permitan consolidar áreas estratégicas. “Las oportunidades están dadas para Colombia, es un país rico en minerales estratégicos, pero deben permitirnos una exploración más respetuosa en intercambio con las comunidades”, afirmó la vicepresidenta de Asuntos Externos, Collective Minning.
Por su parte, el vicepresidente Colombia de Mineros S.A. compartió que, la exploración y el descubrimiento de minerales son necesarios para la transición. “El cambio a la movilidad sostenible, el hecho de reemplazar fósiles por baterías eléctricas requiere muchos minerales. Pero hay que actuar de manera responsable. Tenemos que ser realistas, va a tomar tiempo y hay que hacer lo mejor posible”, dijo.
Conversaciones honestas y trabajo con las comunidades
El debate entre los expertos también giró en torno a la urgencia de establecer una conversación transparente. Una, que como aseguró el presidente de la ACM, lleve a establecer una política pública que hoy en día no se está tomando lo suficientemente en cuenta.
“Debemos impulsar una conversación ordenada. Una transición energética implica inversión, actores, metas conjuntas y el gobierno debe liderar eso que no ha hecho”, explicó Nariño. Añadió que a esa conversación debe sumarse una conversación adicional: el papel del carbón colombiano. “Hay que hablar de la dimensión social de la minería y sobre todo en la minería del carbón. Es importante pensar en las familias que han vivido históricamente de este mineral y balancear esos intereses de disminución de emisiones con la situación de la minería en Colombia”, dijo.
Nariño afirmó que es importante que Colombia genere esos espacios de conversaciones honestas y tranquilas para construir país y no para estancarlo. Pues son un elemento clave para llevar a las regiones una matriz energética más diversificada, “apoyándonos en todos los sectores. Porque son necesarios los proyectos renovables y mineros en conjunto”.
Finalmente, el experto indicó que para que esos diálogos sean efectivos y puedan ayudar a pavimentar el camino de la transición energética, deben quedarse fuera de ámbitos políticos e ideológicos que no aportan nada al progreso y el desarrollo de una Colombia todavía más limpia.
Por su parte, Cardona Múnera señaló que, hay que tener conversaciones sensatas e implementar políticas públicas adecuadas. “Nos ha tocado aprender y desaprender alrededor de la producción sostenible. Pero por eso mismo podemos ser habilitadores para el gobierno con la experiencia de prácticas ambientales y relacionamiento social de años atrás que genera bienestar en las comunidades”, afirmó.
El carbón y las comunidades locales
Por años, la minería en Colombia ha generado miles de empleos y decenas de regiones de todo el país han vivido y convivido, especialmente, con el carbón. Y aunque energéticamente, este mineral no ha tenido un protagonismo local, gracias a la fuerte generación hidráulica del país, sí es, como señala Habib Daza, un mineral de respaldo en la transición energética.
Por eso, la VP Legal y asuntos corporativos de CNR explica que uno de los retos en el camino hacia una matriz energética 100% limpia es trabajar en favor de operaciones más sostenibles y responsables alrededor de este mineral.
Está claro que el carbón seguirá a mediano plazo, por eso la exigencia recae en que debe ser un carbón sostenible. Desde un lado más profundo, la experta también añadió ser “consciente de que tenemos que evolucionar y apoyar la oferta de energías renovables, pero no se puede olvidar la pobreza en Colombia”. Por lo que aseguró que se puede aportar valor con operaciones limpias y generando recursos para que cuando la minería se vaya existan otros recursos disponibles.
Finalmente, los expertos concluyeron que la minería en Colombia no solo debe ser reconocida como un actor de transición sino como una herramienta que, con los diálogos necesarios y las oportunidades puestas sobre la mesa de manera transparente para todos los actores involucrados, y especialmente para las poblaciones más vulnerables que se benefician de esta actividad, permita ser dinamizadora en la transición energética.
Una mirada transparente, que implique tiempos, orden, sustentación en cifras y que articule a todos los sectores económicos, podría ser el impulso para que Colombia logre convertirse en ese actor relevante que puede llegar a ser gracias al valor de la minería en la transición.





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