El repunte de la demanda energética eclipsa el avance de las renovables y deja fuera de alcance el objetivo net zero para 2050
El fuerte aumento de la demanda eléctrica mundial, impulsado por la expansión de la inteligencia artificial, la electrificación y las tensiones geopolíticas, ha puesto fuera de alcance la meta global de alcanzar emisiones netas cero en 2050. Así lo advierte el informe Energy Transition Outlook 2025-2026 de la consultora británica Wood Mackenzie, que proyecta un escenario de calentamiento global de 2,6°C si no se acelera la inversión y la transición energética.
Según el estudio, limitar el aumento de la temperatura a 2°C exigiría aumentar un 30% la inversión anual en el sector energético, hasta alcanzar 4,3 billones de dólares entre 2025 y 2060. Esto implicaría que la inversión energética mundial pase del 2,5% del PIB global actual al 3,35% en la próxima década.
Renovables al alza, pero aún insuficientes
El informe reconoce un crecimiento sostenido de las energías limpias: las fuentes renovables variables —principalmente solar y eólica— pasarán de representar el 20% de la generación eléctrica actual al 60% en 2050. La energía solar duplicará su capacidad para 2030 y superará al gas en 2033 y al carbón en 2034. Sin embargo, Wood Mackenzie advierte que este ritmo de expansión “no basta para compensar el aumento del consumo eléctrico global”, especialmente ante el auge de la inteligencia artificial y la digitalización.
“Lo que antes era una transición aspiracional hacia la descarbonización se enfrenta ahora a difíciles decisiones de escala, integración de sistemas, asignación de capital y tensiones geopolíticas”, explicó Prakash Sharma, vicepresidente y responsable de escenarios y tecnologías de Wood Mackenzie. “Acelerar la implantación de renovables es esencial, pero no suficiente para sostener un sistema energético resiliente y profundamente descarbonizado”, añadió.
Geopolítica y liderazgo chino
El estudio también señala un cambio en el liderazgo climático global. Mientras Estados Unidos refuerza su producción de gas y petróleo —y promueve la exportación de GNL entre sus aliados—, China emerge como el nuevo líder de la transición energética, gracias a su dominio en energía solar, vehículos eléctricos y manufactura de tecnologías limpias. Europa, por su parte, mantiene los objetivos climáticos más ambiciosos, aunque su avance se ve limitado por costes y dependencia energética.
“El liderazgo climático se está desplazando hacia Asia”, subraya Sharma. “China está aprovechando su posición en las cadenas de suministro de minerales críticos y tecnologías limpias, mientras Occidente lidia con desafíos de inversión y política industrial”.
El reto de la inversión y los minerales críticos
Según Wood Mackenzie, China, Europa y Estados Unidos concentrarán el 70% del gasto global en transición energética para 2040. No obstante, los ritmos de inversión varían: mientras China necesita aumentarla un 29%, Europa un 36% y Estados Unidos un 76% para alcanzar la neutralidad de carbono.
El informe advierte además que los minerales críticos —como litio, níquel, cobre y tierras raras— se han convertido en el nuevo terreno estratégico de competencia global. Un vehículo eléctrico, por ejemplo, requiere seis veces más minerales que uno convencional. La concentración del refinado en China plantea nuevos riesgos de dependencia y de “nacionalismo de recursos”, similar al observado históricamente con los combustibles fósiles.
La IA, un nuevo factor de presión
El auge de la inteligencia artificial está generando un aumento sin precedentes en la demanda de electricidad. Según Wood Mackenzie, los centros de datos consumirán 700 TWh en 2025, superando el uso energético de los vehículos eléctricos, y podrían duplicar esa cifra hacia 2030. Este crecimiento amenaza los compromisos de energía limpia a corto plazo y podría tensionar los sistemas eléctricos en varias regiones.
No obstante, la consultora reconoce que la propia IA podría contribuir a optimizar sistemas energéticos, acelerar el desarrollo de nuevos materiales y mejorar la eficiencia operativa de las redes eléctricas.





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