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Greenpeace España

El único hub que tiene sentido es el de las renovables: Eva Saldaña


Con el objetivo de reducir las emisiones de carbono en un 50% de aquí a 2030 y lograr la neutralidad de carbono para 2050, la Comisión Europea desarrolló a inicios de este año la ya famosa taxonomía verde, un sistema de clasificación de las actividades económicas que busca ofrecer a empresas e inversores una categorización clara de lo que es sostenible.

Sin embargo, hace poco más de tres semanas el Parlamento Europeo aceptó la propuesta de la CE de incluir el gas y la energía nuclear dentro de la taxonomía de la UE. Lo que desató un mar de opiniones entre detractores y promotores.

Según el Foro Nuclear, en el mundo existen 443 reactores actualmente en operación en un total de 35 países, que producen alrededor del 10% de la electricidad mundial. Además, hay aproximadamente más de 6 trillones de pies cúbicos de reservas de gas natural en todo el planeta.

La guerra en Ucrania ha forzado a los países miembros de la UE a tomar medidas inmediatas frente a los desajustes energéticos provocados por Rusia. Ante la escasez del gas ruso, las otras alternativas energéticas han tomado protagonismo. Las renovables siguen siendo una alternativa, pero no son suficientes. Entonces, ¿qué pasa con los objetivos de Net Zero ante la crisis? ¿La decisión de incluir a la energía nuclear y al gas natural en la taxonomía verde es o no una respuesta?

Esto dijo a Review Energy Eva Saldaña, Directora Ejecutiva de Greenpeace España.

Review Energy: El Parlamento Europeo respalda el sello verde de la UE al gas y energía nuclear. ¿Qué supone esto para avanzar (o no) en la lucha contra el cambio climático?

Eva Saldaña: Otorgar un sello verde al gas fósil y las centrales nucleares es inaceptable, manda una señal errónea a los inversores públicos y privados y ha convertido la Taxonomía en: una licencia para el “greenwashing'', una disrupción para la transición energética hacia un futuro 100% renovable y una zancadilla para el logro de los objetivos de reducción a los que la UE se ha comprometido.

La energía nuclear genera residuos radiactivos altamente peligrosos para los que no se ha encontrado una solución viable a largo plazo. Además, los reactores nucleares tardan tanto en construirse que no pueden entrar en funcionamiento lo suficientemente rápido como para contribuir a alcanzar los objetivos climáticos de la UE para 2030, que según los científicos son necesarios para evitar los peores efectos de la crisis climática.

El gas fósil es ya la fuente de generación energética que más emisiones de gases invernadero produce en Europa. Apoyar inversiones en gas fósil otorgándoles una etiqueta verde lo único que conseguirá es aumentar su impacto sobre el clima.

RE: Si el gas natural no cumple con la ley climática de la Unión Europea y la energía nuclear, por otra parte, no está en línea con el principio de “no causar un daño significativo”. ¿Cuál es el verdadero objetivo de incluirlos en la taxonomía verde?

ES: Con esta decisión la UE está mostrando un absoluto desprecio por la ciencia del clima, la naturaleza y las generaciones futuras y únicamente se está poniendo al servicio, una vez más, de las industrias contaminantes.

Etiquetar como verde para fomentar las inversiones en industrias contaminantes como la nuclear y el gas solo tiene su explicación en el gran trabajo de lobby que han hecho estas industrias para mantenerse en el negocio a pesar de la emergencia climática y ambiental en la que nos encontramos. La Taxonomía ha perdido su sentido y se utilizará únicamente para el lavado verde.

Además, es imposible en estos días construir una central nuclear sin el apoyo del Estado. Dicho de otro modo: las cuentas no dan, la energía nuclear no es rentable, alguien tiene que pagar las facturas, y quién mejor que el Estado, que solo puede invertir a fondo perdido, si de lo que se trata es de sacarla adelante sea como sea y lo que ello significa, dinero que no se puede destinar a la verdadera transición energética que necesitamos.

Por otro lado, el mal llamado gas natural es en realidad un combustible fósil (como el carbón y el petróleo) compuesto aproximadamente en un 80% de gas metano -un potente generador de cambio climático-, por lo que se trata de un gas fósil. Este gas es la segunda fuente de energía fósil que más se consume en el mundo y en España, por detrás de los productos petrolíferos.

RE: ¿No serían estas dos fuentes de energía un impulso dentro del mix energético para alcanzar los objetivos de NetZero propuestos por la UE?

ES: El gas fósil y la energía nuclear no son necesarios: dentro de un horizonte de inversión de 3 a 5 años (gas fósil) o más de 10 años (nuclear), es muy posible implementar alternativamente enfoques basados en el lugar de origen, combinando oportunidades locales de ahorro de energía y energía/calor procedente de fuentes renovables. Hay más elementos clave a aplicar y desarrollar que sumarán a un sistema basado en renovables, como son la eficiencia, la electrificación, la flexibilidad, la interconexión con otras áreas, la participación y las medidas de equilibrio de la demanda y aprovechamiento de almacenamiento de energía disponible.

Al contrario, con esta decisión la UE está mandando una señal errónea a los inversores sostenibles con el peligro de que se desvíe el dinero de dónde realmente hace falta que es en el desarrollo e implementación de las energías renovables y en proyectos de energía ciudadana tan necesarios para lograr una transición energética hacia un sistema 100% renovable, eficiente, inteligente (en lo tecnológico, pero también en lo social) y sobre todo democrático, en manos de la ciudadanía.

RE: Greenpeace anunció su intención de llevar a la Comisión Europea a los tribunales “por adoptar una taxonomía que no cumple con los objetivos climáticos pactados en el Acuerdo de París”. ¿Qué creen que vaya a pasar con esta decisión de cara al futuro?

ES: Así es, Greenpeace considera lamentable que el Parlamento Europeo haya cedido finalmente a las presiones de los lobbies nucleares y gasísticos. Greenpeace presentará una solicitud formal de revisión interna a la Comisión y, de no tener éxito, presentará una demanda ante el Tribunal de Justicia europeo, haciendo todo lo posible para revocar la dañina decisión.

RE: Si los países están esforzándose por reducir el uso de los combustibles fósiles y las renovables aún no terminan de cubrir el gasto energético total, ¿cómo lograr este primer objetivo sin que se aumente el uso de centrales nucleares?

Las medidas de ahorro y gestión de la demanda son absolutamente necesarias y urgentes, y por razones climáticas deberían ser permanentes, no solo cuando haya amenaza de corte de gas ruso, y ser de aplicación para todo combustible fósil de cualquier origen. Lo que merece un rechazo frontal es la pretensión de relajación de límites o controles de emisiones, así como cualquier subvención a la quema de fósiles.

Los países deberían responder a este plan acelerando la transición energética a las energías renovables, la eficiencia energética y el ahorro de energía, empezando por los sectores industriales, que son los que más gas consumen, para llegar cuanto antes a un sistema energético 100 % renovable, eficiente, inteligente y participado por la ciudadanía, sin caer en la trampa de dar marcha atrás hacia el carbón ni desviar recursos a infraestructuras de gas que tendrán los días contados. El único hub que tiene sentido es el de las renovables.

La energía tiene que ser un derecho para toda la ciudadanía, no un producto que siga beneficiando a las grandes corporaciones que sostienen el oligopolio y la tan necesaria transición energética tiene que poner mucho foco en cuidar a las personas más vulnerables.

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