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Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de OLADE

Es indispensable generar un ecosistema propicio para atraer nuevas inversiones en renovables: OLADE


La mayoría de los gobiernos de América Latina y el Caribe han acelerado sus planes de descarbonización con acciones concretas, espacios propicios y normativas que estarían permitiendo un mejor desarrollo de las energías renovables.

Sin embargo, aunque parece que algunos van a la cabeza, otros todavía necesitan un empujón más fuerte. La búsqueda de un desarrollo equilibrado requiere acciones conjuntas y por ello, espacios de diálogo como los ofrecidos por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) han permitido nuevas sinergias y tomas de decisiones.

Por lo mismo, Review Energy ha querido hablar con el secretario ejecutivo de OLADE, Andrés Rebolledo, no solo para conocer cuál es la situación actual en la región sino para entender por qué aun falta un trabajo mucho más profundo con la población cuando se trata de transición energética.

La entrevista completa a continuación:

Review Energy (R.E.): ¿Qué elementos son indispensables para avanzar en la integración eléctrica regional y cuáles serán las barreras más difíciles de superar?

Andrés Rebolledo (A.R): El factor fundamental para una integración energética en la región es la identificación y el conocimiento sobre los beneficios y ventajas que trae la integración, acompañada de una decisión política al más alto nivel. Además, es fundamental, avanzar en algún grado de armonización regulatoria que genere los incentivos adecuados a la inversión en la infraestructura de integración.

 

R.E.: 16 millones de personas en América Latina y el Caribe no tienen acceso a la electricidad. ¿Qué papel jugarán las energías renovables en un proceso en donde se busque la solución a este problema?

A.R.: ALC ha alcanzado un casi 98% de su población con acceso a la electricidad. Sin embargo, aun existen 16 millones de personas que no disponen del servicio. Este segmento es complejo, resolver esta brecha basado en el sistema tradicional de distribución eléctrica involucra la extensión de redes, que deben recorrer grandes distancias para atender demandas muy bajas y dispersas, por lo que resulta inviable, no solamente por los altos costos que representan esas inversiones frente a bajos retornos, sino también por los retos que enfrenta esta actividad en los temas ambientales y sociales.

Frente a esta realidad, las energías renovables en la modalidad de generación distribuida, constituyen una alternativa viable para atender a quienes no cuentan con el servicio de electricidad, que, generalmente, se ubican en zonas aisladas, remotas y alejadas de los centros de consumo.

 

R.E.: Un informe de Global Energy Monitor revela América Latina podría generar hasta 319 gigavatios de energía eólica y solar para 2030. ¿Qué elementos deben movilizarse para que estas ambiciones realmente ocurran?

A.R: Las energías renovables se están incorporando en los sistemas eléctricos de los países de la región de manera cada vez más acelerada y en condiciones de mercado, al tiempo que se vuelven cada vez más competitivas frente a las fuentes convencionales, lo que, sin duda, representa una condición muy importante para un desarrollo sustentable de este tipo de energías. No obstante, este desarrollo es asimétrico. Existen países que llevan un camino recorrido con resultados que merecen destacarse, mientras que, por otro lado, tenemos países que se esfuerzan por dar sus primeros pasos en la materia.

Para lograr que este nivel de desarrollo sea más armónico y equilibrado, y que permita aprovechar el potencial que tiene la región, resulta indispensable generar un ecosistema que sea propicio para atraer nuevas inversiones y disponer de las fuentes de finaciamiento en forma competitiva que genere las condiciones para incentivar la inversión en el sector. De hecho, en un escenario de net 0 en la región, solo hacia al año 2030 se requerirían casí 300 billones de dólares de inversión en energías renovables.

 

R.E.: Países como Brasil, Colombia o Chile han demostrado grandes avances en materia de transición energética con el impulso a las ERNC. ¿Qué tienen que aprender los países vecinos para que la región avance de manera coordinada?

A.R.: En línea con lo ya señalado, hay muchos países que han avanzado en la incorporación de energías renovables en sus matrices de generación eléctrica. La innnovación en el marco regulatorio que ha generado las condiciones para esta transformación del sector, es un gran activo que puede ser compartido entre los países de la región.

Los desaf?os que han surgido justamente por la mayor penetración de ERNC de carácter variable, es una lección también importante para una mejor planificación del sector.

 

R.E.: ¿Cuál es el papel de OLADE sobre los 27 países miembros en una realidad impulsada hacia un cambio sustentado en energías renovables?

A.R.: El rol de OLADE en esta coyuntura es fundamental. Por un lado, busca generar los espacios de diálogo que permitan que las lecciones aprendidas fluyan y se discutan tanto a nivel de los técnicos, como entre quienes tienen a su cargo las decisiones políticas; y por otro, contribuir a través de procesos de formación y capacitación a generar una masa crítica de conocimiento a lo largo de toda la región.
La decisión de OLADE de incorporar en los procesos de diálogo al sector privado significa también un paso importante en este camino.

 

R.E.: ¿Falta educación sobre la transición energética en la región?

A.R.: La transición energética es un tema que está presente en los diferentes foros y espacios de discusión y que está asimilada en determinados círculos de la sociedad, generalmente, en aquellos que están vinculados directamente con los temas energéticos y ambientales, pero no que está suficientemente difundido en la sociedad toda. La transición energética involucra aspectos que van mucho más allá de las energías renovables o las nuevas tecnologías, involucra además, aspectos tan relevantes como la eficiencia energética y los usos finales de la energía, donde la responsabilidad es compartida e involucra a toda la sociedad en su conjunto.

 

R.E.: ¿Qué camino debería tomar la región para impulsar de manera adecuada el hidrógeno verde y el almacenamiento energético?

A.R.: La incorporación del hidrógeno verde, el almacenamiento y las nuevas tecnologías en general, deben pasar por un primer proceso de estudio y revisión sobre las reales posibilidades de desarrollo y sus impactos según las condiciones propias de cada país.  Debemos estar conscientes que nuestra región encierra realidades subregionales e individuales que son muy diversas, tanto en la disponibilidad de recursos energéticos, como en las capacidades locales y condiciones para acceder a los capitales que son necesarios para desarrollar estas nuevas tecnologías.

Lo que puede resultar positivo para un país o subregión, no necesariamente lo será, o al menos en la misma medida, para otro grupo de países. Es necesario, por tanto, ir construyendo caminos que si bien persiguen un objetivo común que es la descarbonización de las economías, permitan también generar mejores condiciones de empleo, acceso a servicios básicos y reducción de las grandes brechas que existen en nuestra región.

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