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España ha financiado más de 1.106 proyectos de I+D+I del ámbito de las renovables


La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FACYT) analizó en su último informe ‘Las energías renovables: inquietudes sociales y nuevos desarrollos científico-tecnológicos. Un desafío transdisciplinar’ las actitudes y preocupaciones de la sociedad española ante el uso de las energías renovables y el papel que la investigación y la innovación están jugando en su desarrollo, íntimamente vinculado a la necesidad de desplegar rápida y masivamente energías limpias para atajar nuestra dependencia de los combustibles fósiles (caros, contaminantes y en manos de potencias extranjeras) y frenar el cambio climático.

Como informaron desde el FECYT, todos los investigadores/as y expertos/as consultados coinciden en que gracias a las energías renovables se podrá realizar un cambio de modelo energético que entrelace tres ejes fundamentales: descarbonizar el sistema eléctrico, el transporte, la industria, la vivienda, etc.; electrificar la economía; y aumentar la eficiencia energética (incluyendo el ahorro energético).

Como señala el informe, con respecto a la investigación e innovación, en el análisis de los proyectos de I+D+I relacionados con las energías renovables y financiados con ayudas públicas entre 2017 y 2020, extraídos de los registros de la base de datos del Sistema de Información de Ciencia, Tecnología e Innovación (SICTI), cabe destacar que se identificaron 1.106 proyectos de I+D+I del ámbito de las energías renovables fi-nanciados con programas nacionales de ayudas públicas, con un importe total concedido de 374,4 millones de euros. Además, se destaca que en 2020 hubo un incremento superior al 45%, tanto en número de proyectos como en importe concedido. La investigación en energía eólica y solar contaron con 59 y 52 millones, respectivamente.

Asimismo, se analizó la producción científica española en energías renovables en el período 2017-2022, a partir de datos Scopus. Los datos mostraron que España es el octavo país del mundo en número de publicaciones, con 16.512 documentos y participa en el 3,6% de la producción científica mundial sobre el tema. Entre 2017 y 2021 se ha duplicado la producción científica española en el ámbito de las energías renovables. Cabe destacar que el 23% de las publicaciones españolas son de excelencia porque pertenecen al conjunto del 10% de las más citadas del mundo en ese ámbito.

El informe Tendencias 2023 expone las principales tendencias en desarrollo de la innovación en energías renovables en España. Así, se describen las principales tendencias de mejora en la eficiencia de cada una de las fuentes de energía renovable. Por ejemplo, mejora de aerogeneradores, la construcción de nuevas plataformas flotantes que permitan recoger el viento del mar; nuevos diseños móviles de paneles solares o el desarrollo de nuevas tecnologías para la generación de energía a través de las mareas o las olas.

Especial atención merecen las tecnologías del hidrógeno que, en los últimos años se centran en la mejora de su producción para llegar a incrementar la escala. Las nuevas tendencias se concentran en el desarrollo de redes de transporte y distribución amplias y seguras, en la reducción del coste de las pilas de combustible y en la mejora de los procesos de almacenamiento (en particular, se detecta un foco en aquellos que permiten mantenerlo a temperatura ambiente).

La respuesta de la sociedad ante el cambio climático y el apoyo a las renovables

Sin embargo, no sólo se puede poner el foco en las cuestiones que atañen a los desarrollos científico-tecnológicos de las energías renovables y las ventajas que su inclusión tiene a nivel de sostenibilidad. Resulta imprescindible atender también al impacto que la explotación de estas fuentes de energía tiene sobre aquellas personas que se benefician de su uso. De esta forma, las percepciones de la ciudadanía, qué conoce, cómo ve, valora y piensa acerca de las energías renovables, su aceptación a nivel social y su preocupación e interés en aumentar la capacidad renovable, se convierten en factores claves que hacen de las diferentes personas que componen la sociedad actores claves en el proceso de transición ecológica a modelos menos contaminantes.

Los expertos/as en sociología medioambiental subrayan que es necesario entender cómo la sociedad va percibiendo la crisis climática y la transición ecológica; imprescindible innovar en dinámicas de incentivos y de generación de acuerdos; fundamental encontrar la manera de aplicar criterios de justicia tanto a las personas como a los territorios que hagan realidad el principio de transición justa y que eviten que se generen nuevas brechas sociales o que se amplíen las ya existentes.

Como se ve en la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología 2022, la gran mayoría de la ciudadanía (78,5%) considera que el cambio climático es un problema grave o muy grave. El cambio climático y el precio de la energía son el segundo y tercer problema en los que existe mayor porcentaje de población que está totalmente de acuerdo en que la ciencia y la tecnología puede resolverlos. Esta preocupación produce cambios en los hábitos, como la reorientación a la compra de productos o el abandono de otros por cuestiones éticas o para cuidar el medioambiente (el 44% de la población afirma haberlo hecho).

Y es que la población reconoce que las energías extraídas de fuentes renovables tienen mejores impactos en la salud humana (50,9%) y en el medioambiente (47,7%) que las que emplean energías fósiles. Asimismo, reconoce que tienen ventajas para la economía española (40,8%). Por otro lado, existe una confianza mayoritaria en que la investigación en materia de energías renovables ayudaría a alcanzar distintos objetivos, especialmente la protección del medio ambiente (93,9%) y garantizar el abastecimiento energético (90%). Todo ello se traduce en que la mayoría de las personas muestran un apoyo muy elevado al uso de energías renovables para los suministros de electricidad, calefacción y combustible (61%).

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