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Estos serán los posibles escenarios de inversión de las renovables para 2050


La apuesta por la descarbonización mundial ha establecido una serie de requisitos, hojas de ruta e inversiones necesarias para llevarse a cabo de manera correcta. Sin embargo, la incertidumbre respecto a los escenarios de dicha inversión energética aún borrosos. Un nuevo informe de BloombergNEF (BNEF), basado en los escenarios a largo plazo de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) y la Red para la Ecologización del Sistema Financiero (NGFS, por sus siglas en inglés), pretende explicar mejor los posibles flujos de capital hasta 2050.

BNEF comparó la inversión requerida en cada una de las tecnologías bajas en carbono con la inversión potencial en combustibles fósiles para producir "índices de inversión en suministro de energía" decenales.

En todos los escenarios, BNEF aseguró que la inversión total en suministro de energía en todas las tecnologías oscila entre 40,2 billones de dólares (casi 41 billones de euros) y 114,4 billones de dólares (116 billones de euros aproximadamente) para 2050. El gasto en suministro de combustibles fósiles se reducirá considerablemente para ese año, y el carbón se aproximará a cero más allá de 2030.

Pero con las renovables parece que habrá un futuro próspero. El estudio asegura que durante la próxima década, el cambio implícito será considerable. De 2021 a 2030, alcanzará aproximadamente 4:1 en promedio, lo que significa que, por cada dólar invertido en suministro de energía de combustibles fósiles, cuatro se invertirían en suministro de energía con bajas emisiones de carbono.

BNEF explica que, más allá de 2030, la proporción de inversión en suministro de energía baja en carbono a combustibles fósiles aumentará a ~6:1 para 2031 a 2040 y ~10:1 para 2041 a 2050. Por lo tanto, la década de 2021 a 2030, explica el informe, será crucial para acelerar la inversión en el suministro de energía. “Las inversiones anteriores sientan las bases para que la infraestructura satisfaga la creciente demanda de suministro de energía con bajas emisiones de carbono a lo largo de los años”, afirma.

El análisis expresa que todos los escenarios ilustran una tendencia en la que la proporción de inversión en suministro de energía con bajas emisiones de carbono y combustibles fósiles aumenta en las próximas tres décadas.

Según BNEF, “la inversión en alternativas bajas en carbono para satisfacer la demanda de energía reducirá gradualmente el consumo de combustibles fósiles, lo que limitará los riesgos de volatilidad y picos de precios”.

¿Cuál es el comportamiento actual?

La publicación, que cita a la IEA, afirma que en 2022 la inversión global total en suministro de energía alcanzará los 1,72 billones de dólares (1,7 billones de euros aproximadamente). Esto representaría un crecimiento del 6,3 % desde los niveles de 2021 y del 17,7 % desde 2020, cuando la caída de los precios del petróleo y el gas redujo la inversión de la industria.

Según explica el informe, se prevé que el índice de inversión en suministro de energía implícito para 2022 llegue a 0,9. Esto es más bajo que el máximo histórico en 2020 de 0,97. “En esta proyección, la inversión en suministro de energía con bajas emisiones de carbono en 2022 alcanza los 815.000 millones de dólares según la IEA, con un crecimiento constante desde el mínimo de 2020, con un salto de más del 13,5 %. Esto se debe a un aumento de la inversión en el sector eléctrico, en particular en el suministro, transmisión y distribución de electricidad, y almacenamiento”, sugiere BNEF.

 

 

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