Fundación Renovables advierte de un bloqueo renovable si se retrasa el cierre nuclear
Extender la vida útil de las centrales nucleares más allá del calendario de cierre acordado en 2019 comprometería seriamente el cumplimiento de los objetivos renovables recogidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Así lo concluye el último informe de Fundación Renovables, que analiza distintos escenarios sobre el futuro del parque nuclear español y su impacto en el despliegue de energías limpias.
El documento advierte de que la continuidad en la operación de los reactores supondría un bloqueo a la instalación de nuevas plantas renovables y lastraría la competitividad de las ya existentes. Este nuevo análisis complementa el primer informe holístico sobre el futuro nuclear de España publicado por la fundación en noviembre de 2025.
Según el estudio, en un escenario en el que todos los reactores nucleares actuales prolongan su vida útil hasta 2035, la generación renovable perdería al menos 350,8 TWh entre 2028 y 2035 como consecuencia de la saturación de la demanda eléctrica. Esta cifra equivale a más de 256 TWh, una cantidad similar a la demanda eléctrica anual actual en España.
En este contexto, la inversión en nuevas plantas renovables se frenaría por completo, al convertirse en una tecnología poco atractiva desde el punto de vista económico. La potencia instalada permanecería prácticamente estancada hasta el cierre definitivo de los reactores nucleares, señala el informe.
El impacto también se dejaría notar en el mercado eléctrico. Fundación Renovables estima que, si se mantiene el calendario de cierre, en 2028 las horas con precios negativos aumentarían un 44,5% respecto a 2025. Sin embargo, si los reactores prolongan su funcionamiento, este porcentaje se elevaría hasta el 61,4%, una situación que comprometería la viabilidad económica de la mayoría de los proyectos renovables.
El informe analiza además un escenario en el que, junto a la extensión de la vida nuclear hasta 2035, la demanda eléctrica aumenta como consecuencia de la electrificación del transporte, la industria y la climatización. En este supuesto, las conclusiones siguen siendo negativas para el desarrollo de las renovables, reforzando la idea de que la nuclear actúa como un freno estructural al despliegue de nueva capacidad limpia.
Frente a uno de los principales argumentos a favor de la prolongación nuclear, el informe desmonta la idea de que el cierre de los reactores implicaría un mayor uso de combustibles fósiles y un incremento de la quema de gas. La pérdida de generación nuclear derivada del cierre escalonado puede compensarse ampliamente con un mayor despliegue renovable acompañado de sistemas de almacenamiento mediante baterías, incluso manteniendo el ritmo actual de instalación.
En este sentido, el análisis concluye que cuanta mayor es la presencia de energía nuclear en el mix eléctrico, menor es la capacidad renovable instalada, y rechaza la afirmación de que la apuesta por la nuclear contribuya a reducir las emisiones de CO2.
En términos de seguridad de suministro, Fundación Renovables señala que el despliegue de almacenamiento, junto con la hibridación de los proyectos renovables existentes, permite resolver cualquier posible desequilibrio. Además, la clausura de los reactores tendría efectos positivos sobre aspectos técnicos de la red eléctrica, como el control de tensión, una función que las centrales nucleares no pueden realizar y que sí pueden asumir las instalaciones renovables desde comienzos de este año.
Por último, el informe subraya que continuar con el plan de desmantelamiento nuclear no solo evitaría un aumento de los costes para los consumidores, sino que también reduciría los riesgos para el desarrollo de nueva capacidad renovable. Desde Fundación Renovables defienden que mantener el calendario de cierre es una prioridad para que España pueda cumplir los compromisos climáticos asumidos en el marco del PNIEC.





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