Hasta 2021, las mujeres ocuparon el 34% de los nuevos empleos ligados a la transición energética en Europa
Tanto en España como en la UE-27 el empleo femenino ha crecido a un ritmo muy superior al masculino en los subsectores de la transición. De acuerdo con el reporte ‘El empleo de las mujeres en la transición energética justa en España’, publicado por Fundación Naturgy, en colaboración con el Instituto para la Transición Justa (ITJ), las mujeres han ocupado el 34% de los nuevos empleos creados por los subsectores de la transición en el periodo 2015-2021. En España el porcentaje ha sido incluso superior, del 38,1%, lo que supone un total de 58.136 nuevos empleos ocupados por mujeres.

Participación de las mujeres en la creación de empleo en los subsectores de la transición energética entre 2015-2021. España y la UE-27
De acuerdo con el documento, vistos con lupa, los datos no son muy alentadores pues el comportamiento de los cinco subsectores que el análisis ha vinculado a la transición energética es muy diverso. Por ejemplo, el subsector de Actividades relacionadas tan sólo es responsable del 4% del nuevo empleo femenino, mientras que ha asumido el 52% del nuevo empleo masculino y es, de hecho, el subsector que más nuevo empleo total ha generado.
Además, tan sólo el 16,1% de los nuevos empleos de Técnicos/as y profesionales científicos/as e intelectuales y el 18,1% de los de Técnicos profesionales de apoyo han sido ocupados por mujeres. Estos dos grupos ocupacionales suponen el 85,5% del empleo masculino creado en el período, mientras que para el empleo femenino sólo representan el 24,7%. En cambio, el grupo de Empleados/as contables, administrativos/as y otros empleados/as de oficina ha absorbido la mitad (49,6%) de los nuevos empleos femeninos.

"Vale la pena remarcar que este fuerte sesgo a ubicar el empleo femenino en las ocupaciones de carácter administrativo parece ser una característica propia de las actividades de la transición energética, ya que en el conjunto de la economía el 43,5% del empleo femenino creado entre 2015 y 2022 correspondía justamente al grupo de Técnicos/as y profesionales científicos/as e intelectuales", señala el estudio desarrollado por Abay Analistas, y la politóloga Cristina Monge, encargada de coordinar al equipo de personas expertas.
Segregación
El reporte también señala que. pese a que la brecha de participación es la más importante, efectivamente existen otras brechas de género que afectan a las mujeres que trabajan en los sectores implicados en la transición energética. En este caso, la investigación se fundamenta en los datos de la edición de 2021 de la Muestra Continua de Vidas Laborales, que se basa en una muestra de casi 900.000 trabajadores / as, de los cuales más de 71.000 están vinculadas a las actividades de la transición energética.
Así, por ejemplo, se puede determinar que la edad media de las mujeres ocupadas en estas actividades es de 42,4 años o que el porcentaje de menores de 30 años es del 13,1% de las mujeres, un poco por debajo de los resultados correspondientes al total de la economía. La segregación ocupacional es el fenómeno que describe la concentración de las mujeres en determinadas actividades y ocupaciones y la de los hombres en otras. Esta es una situación que se da en las actividades de la transición.

Estructura ocupacional del empleo de hombres y mujeres en las actividades de la transición energética. Año 2021. Porcentaje sobre el total de empleados/as.
Así, la estructura ocupacional del sector presenta diferencias elocuentes en cuanto al género. Así, el 44% de las mujeres ocupan puestos de trabajo de carácter administrativo (frente a tan sólo el 13,8% de los hombres). E, inversamente, en los hombres los puestos técnicos de cualificación media representan el 62,3% de los trabajos, por tan sólo el 24,2% en el caso de las mujeres.
Además, revela que otra brecha de género tiene que ver con la sobre cualificación, es decir, el hecho que la entrada de mujeres se de a menudo aportando una cualificación muy superior a la requerida y a la que presentan sus compañeros varones. En el caso de las actividades de la transición, el porcentaje de mujeres con estudios superiores 28 duplica y en algún caso triplica al de los varones en todas las categorías de media y baja cualificación. Por ejemplo, el 53,9% de las mujeres que trabajan como jefas administrativas y de taller tienen estudios superiores, frente a tan sólo un 23,7% de los hombres.
El estudio concluye que lograr la diversidad en la industria de las energías renovables es crucial para crear un sistema energético inclusivo y sostenible. Una mayor igualdad social conduce a economías más resistentes. Por lo tanto, la integración de la perspectiva de género es necesaria en todos los aspectos de la industria de las energías renovables, desde la formulación de políticas hasta la ejecución de proyectos.
No obstante, dice el documento, promover la diversidad en el sector va más allá de la mera inclusión de las mujeres. El empoderamiento económico también debe ser una prioridad, lo que implica valorar y utilizar las habilidades y el talento de todos, incluidos, por supuesto, las comunidades indígenas, los migrantes y refugiados, los ancianos y los jóvenes, LGBTIQA+, las personas con discapacidad y otros grupos desfavorecidos. Descuidar los intereses de cualquier grupo concreto no sólo creará nuevas desigualdades, sino que también entraña el riesgo de quedarse rezagado en la transición energética en curso.





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