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Informe de la IEA ofrece directrices para alcanzar las metas de la COP28


El nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés),De hacer balance a actuar: cómo implementar los objetivos energéticos de la COP28, muestra que los objetivos acordados en la COP28 celebrada en Dubái el año pasado, que buscan triplicar la capacidad mundial de energía renovable para 2030, son factibles si los países los traducen en políticas energéticas nacionales, aumentan la cooperación internacional y se desarrolla la infraestructura facilitadora necesaria, como el almacenamiento y las redes.   

Este informe, publicado durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, durante la Semana del Clima de Nueva York, es el primer análisis global integral sobre lo que se lograría con la puesta en práctica de los objetivos de la COP28 y cómo se pueden ejecutar 

En la COP28, casi 200 países acordaron trabajar para lograr un ambicioso conjunto de objetivos energéticos globales como parte del conocido como Consenso de los EAU, comprometiéndose a lograr emisiones netas cero del sector energético global para 2050, abandonar los combustibles fósiles, triplicar la capacidad de energía renovable, duplicar la tasa de mejoras de eficiencia energética para 2030, y acelerar la implementación de otras tecnologías de bajas emisiones. El nuevo informe de la IEA puede servir como guía para convertir los compromisos colectivos de los países en acciones. 

Según el informe, el objetivo de triplicar la capacidad mundial de energía renovable para 2030 estaría al alcance si se cuenta con una economía favorable, un amplio potencial de fabricación y políticas sólidas. La IEA advierte que conseguir una mayor capacidad no significa que automáticamente entre más electricidad renovable en los sistemas energéticos del mundo, reducirá los costos para los consumidores y reducirá el uso de combustibles fósiles. 

Para conseguir la meta de triplicar la capacidad mundial de energía renovable, los países deben realizar un esfuerzo concertado para construir y modernizar 25 millones de kilómetros de redes eléctricas para 2030. El mundo también necesitaría 1.500 gigavatios (GW) de capacidad de almacenamiento de energía para 2030, de los cuales 1.200 GW deben provenir de baterías, lo que supone un aumento de 15 veces respecto del nivel actual. 

El informe hace hincapié en la necesidad de que cada país adopte un enfoque individualizado para alcanzar el objetivo fundamental de duplicar la eficiencia energética para 2030. Esto permitiría reducir potencialmente los costos energéticos mundiales en casi un 10%, reducir las emisiones en 6.500 millones de toneladas y fortalecer la seguridad energética de los países. 

La IEA llama a los gobiernos de todo el mundo a que hagan de la eficiencia energética una prioridad política mucho mayor y se concentren en acciones clave. En el caso de las economías avanzadas, recomienda centrarse en la electrificación, dado que duplicar la eficiencia requiere aumentar la participación de la electricidad en el consumo energético mundial hasta el 30% para 2030. Los vehículos eléctricos y las bombas de calor son significativamente más eficientes que sus alternativas tradicionales. Las reformas energéticamente eficientes de los edificios antiguos también son fundamentales, según el documento. 

A las economías emergentes el informe aconseja establecer normas de eficiencia más estrictas, en particular para los equipos de refrigeración, como los aires acondicionados, para avanzar más rápidamente. Es fundamental fortalecer y hacer cumplir los estándares de eficiencia para los nuevos edificios, fábricas y electrodomésticos. 

En el caso de los países que no tienen acceso pleno a formas modernas de energía, como en África subsahariana, alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de acceso universal a suministros de cocina no contaminantes reduciría significativamente la demanda de energía. El cambio de las cocinas tradicionales ahorraría más energía anualmente que la demanda energética actual de Brasil y evitaría millones de muertes prematuras.  

El informe concluye que, las metas de triplicar las energías renovables y duplicar la eficiencia podrían, por sí solas, hacer que el mundo alcance dos tercios del camino hacia un sistema energético alineado con el Acuerdo de París para 2030. Si se hace correctamente, su consecución reduciría las emisiones de GEI del mundo en 10.000 millones de toneladas para fines de la década en comparación con lo que se espera de otra manera. Eso sí, el informe avisa que solo se logrará como parte de una implementación integral de los resultados de la COP28 (equilibrada entre países, sectores y tecnologías, y con la infraestructura facilitadora necesaria). 

También establece parámetros clave del sector energético que los países deben tener en cuenta al diseñar nuevas contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) de apoyo, que deben presentarse en 2025. 

De aquí a 2035, para orientar las ambiciones del sector energético durante el período de las próximas NDC será necesario quintuplicar la capacidad de energías renovables, mantener el ritmo de mejoras de eficiencia en el 4% y construir o modernizar otros 30 millones de kilómetros de redes, lo que eleva el total a 55 millones de kilómetros construidos o modernizados. El informe también hace hincapié en lograr una participación de la electricidad en el consumo final del 35% a nivel mundial, aumentar la capacidad de energía nuclear en 1,8 veces y la de combustibles sostenibles de bajas emisiones en 2,8 veces, incluyendo la captura, la utilización y almacenamiento de carbono (CCUS), el hidrógeno de bajas emisiones y la bioenergía sostenible.

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