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IRENA apunta a renovables y electrificación para hacer frente a la crisis energética global


Un nuevo informe de IRENA sitúa a las energías renovables como un elemento clave para reforzar la seguridad y la resiliencia energética en un contexto marcado por la volatilidad de los mercados internacionales y las tensiones geopolíticas.

El documento analiza cómo el despliegue estratégico de tecnologías renovables ha permitido a varios países mitigar el impacto de la actual crisis energética, al tiempo que propone una batería de medidas dirigidas a los responsables políticos para acelerar la transición energética.

Menor dependencia de los combustibles fósiles

Según el informe, las energías renovables ya están reduciendo la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles en países como España y Portugal en Europa, así como en China, India y Pakistán en Asia. A nivel global, la capacidad renovable continúa creciendo a un ritmo récord, con 692 GW añadidos en 2025, lo que eleva su peso hasta cerca del 50% de la capacidad instalada total.

Este avance se produce en paralelo a una caída significativa de los costes. Desde 2010, la energía solar ha reducido su coste en un 87%, la eólica terrestre en un 55% y el almacenamiento en baterías en un 93%. En la actualidad, más del 85% de las nuevas instalaciones renovables resultan más económicas que las alternativas basadas en combustibles fósiles.

Además, la combinación de energías renovables con almacenamiento está permitiendo ofrecer suministro eléctrico continuo —las denominadas renovables “firmes”— a precios competitivos frente a tecnologías convencionales.

Impacto de la geopolítica en los mercados energéticos

El informe subraya que el conflicto en Oriente Medio ha agravado la volatilidad de los mercados energéticos, afectando al suministro global de petróleo y gas. Factores como el cierre selectivo del estrecho de Ormuz o los ataques a infraestructuras han provocado aumentos rápidos e irregulares en los precios.

Estas disrupciones no solo afectan al sector energético, sino que tienen un impacto transversal en la economía, desde los sistemas alimentarios hasta el transporte y las cadenas de suministro, con efectos directos sobre la inflación y la actividad económica. Las comunidades más vulnerables son, según IRENA, las más expuestas a estas consecuencias.

En este contexto, el director general de IRENA, Francesco La Camera, destacó que “la crisis actual demuestra claramente la importancia estratégica de las energías renovables como imperativo de seguridad nacional” y subrayó la necesidad de acelerar su despliegue junto con la electrificación de los sectores consumidores de energía.

Países más resilientes gracias a las renovables

El análisis muestra que los países con mayor penetración de renovables han sido menos vulnerables a la crisis. En la Unión Europea, la expansión de la solar y la eólica ha permitido evitar costes adicionales de combustibles fósiles por valor de 58.000 millones de euros.

En España, por ejemplo, las renovables han reducido el papel del gas en la fijación de precios eléctricos al 15% del tiempo, frente al 89% en Italia, donde la penetración renovable es menor.

En Asia, China presenta un sistema eléctrico menos expuesto a los shocks energéticos, con solo un 4% de su mix vinculado a petróleo y gas. Además, las renovables cubrieron el 80% del crecimiento de la demanda eléctrica en 2024, mientras que más de la mitad de las ventas de vehículos nuevos ya son eléctricos.

Otros casos destacados incluyen Pakistán, con un fuerte despliegue de solar distribuida; India, donde las renovables han ganado peso en la generación eléctrica; y Cuba, donde las soluciones descentralizadas han reforzado la resiliencia de comunidades aisladas.

Recomendaciones para afrontar la crisis

El informe plantea un conjunto de medidas a corto, medio y largo plazo para reforzar la seguridad energética.

En el corto plazo (0-6 meses), recomienda:

  • Desplegar soluciones renovables distribuidas para servicios esenciales
  • Acelerar la implementación de minirredes híbridas solares con baterías en zonas aisladas
  • Reducir la demanda energética mediante campañas y regulación
  • Impulsar tarifas por franjas horarias para optimizar el consumo
  • Implementar incentivos fiscales para la electrificación
  • Fomentar la electrificación del transporte, especialmente el público
  • Eliminar barreras a la importación de tecnologías renovables

A medio plazo (6-12 meses), el organismo propone acelerar proyectos renovables y de red, reforzar el almacenamiento energético, mejorar la flexibilidad del sistema y facilitar la integración de mayor capacidad solar y eólica.

A largo plazo (1-3 años), IRENA apuesta por establecer marcos regulatorios claros que atraigan inversión, impulsar la electrificación industrial, desarrollar cadenas de suministro locales y vincular el apoyo a los combustibles fósiles al cumplimiento de objetivos renovables.

Renovables, clave para la estabilidad económica

El informe concluye que las energías renovables no solo contribuyen a la descarbonización, sino que también desempeñan un papel esencial en la estabilidad económica a largo plazo, al reducir la exposición a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles.

En un escenario de crecientes tensiones geopolíticas, IRENA insiste en que acelerar la transición energética no es solo una cuestión climática, sino una prioridad estratégica para garantizar la seguridad energética global.

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