IRENA: la COP30 deja una agenda urgente para redes, financiación y cadenas de suministro
Antes de la COP30 celebrada en Belém, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) identificó cinco áreas prioritarias para acelerar el progreso hacia dos metas clave para 2030: triplicar la capacidad global de energías renovables y duplicar la eficiencia energética. Ambos objetivos son esenciales para mantener vivos los compromisos del Acuerdo de París.
El informe custodio de IRENA, Cumpliendo con el consenso de los EAU, confirmó que alcanzar los 11,2 TW de capacidad renovable instalada para 2030 sigue siendo viable gracias a las incorporaciones récord registradas por tercer año consecutivo en 2024. No obstante, el documento también señaló cuellos de botella en inversión, redes, cadenas de suministro y habilidades, y llamó a establecer metas nacionales más ambiciosas antes de la COP30. Además, advirtió sobre los desequilibrios geográficos en el despliegue de renovables, que continúan amenazando una transición justa e inclusiva.
1. La implementación avanzó, pero persisten brechas de ambición
Durante la COP30, la implementación ocupó un lugar central, con un fuerte énfasis en cómo avanzar con los compromisos ya existentes. Las Partes reafirmaron el rol clave de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Según IRENA, las nuevas NDC 3.0 muestran una creciente alineación con los objetivos del Consenso de los EAU, integrando más acciones en energías renovables y tecnologías bajas en carbono en los planes nacionales.
IRENA también publicó en Belém su informe sobre el apoyo a la acción climática 2025, en el que detalla su colaboración con los países miembros. Desde 2020, la Agencia ha apoyado a 102 países a través de 240 actividades, alcanzando a una población global de 6000 millones de personas.
2. Redes y flexibilidad como pilares esenciales de la transición
Según IRENA, en Belém cobró especial relevancia la necesidad de contar con redes ampliadas, modernizadas y flexibles para facilitar la participación creciente de la generación renovable. La Agencia estima que se requerirá una inversión adicional anual de entre 791.000 y 912.000 millones de dólares hasta 2030 para fortalecer redes y flexibilidad, incluyendo unos 670.000 millones de dólares al año dedicados específicamente a reforzar las redes eléctricas.
En este contexto, la Alianza de Servicios Públicos para Cero Neto (UNEZA) anunció un compromiso colectivo de invertir 1 billón de dólares hasta 2030 en redes, almacenamiento y nuevos corredores de transmisión. Aunque estos compromisos aún no alcanzan los niveles necesarios, IRENA considera que representan un avance concreto por parte de las empresas de servicios públicos.
3. Una brecha de financiación global que sigue siendo amplia
Los debates en la COP30 destacaron la falta de alineación entre el ritmo de despliegue renovable y la escala del financiamiento disponible, especialmente en los países emergentes y en desarrollo. Según IRENA, los flujos actuales están muy por debajo de lo necesario para trazar una senda compatible con los 1,5 °C.
El informe Panorama mundial de la financiación de la transición energética 2025 confirmó que la inversión global en transición energética alcanzó un récord de 2,4 billones de dólares en 2024. Sin embargo, el crecimiento interanual se desaceleró de forma significativa: un 7,3 % en 2024 frente al 32 % del año anterior. Además, IRENA subraya que el 90 % de estas inversiones sigue concentrado en economías avanzadas y China, dejando atrás a los países emergentes.
4. La resiliencia de la cadena de suministro gana protagonismo
IRENA destacó que las cadenas de suministro de energías renovables —que incluyen fabricación, minerales críticos, componentes y logística— son cada vez más reconocidas como fundamentales para el éxito de la transición global. La COP30 otorgó un papel más destacado a estos temas en los debates ministeriales y en la Agenda de Acción Climática.
Entre los avances, UNEZA y la Alianza Global para una Energía Limpia (GCPA) anunciaron una nueva alianza estratégica para abordar los desafíos de las cadenas de suministro que afectan al sector energético. IRENA señala que fortalecer la resiliencia de estas cadenas sigue siendo un área clave para la cooperación internacional, especialmente ante la necesidad de equilibrar seguridad energética, asequibilidad y sostenibilidad.
5. Capacidades y fuerza laboral: factores imprescindibles para una transición justa
El resultado de la COP30 reafirmó la equidad, la justicia intergeneracional y la cooperación internacional como principios básicos. Según IRENA, estos elementos coinciden con su reconocimiento de que el desarrollo de la fuerza laboral, las habilidades, la protección social y los marcos de políticas inclusivas son facilitadores esenciales para una transición energética justa.
IRENA destaca que su trabajo en curso sobre habilidades y los impactos socioeconómicos proporciona una base valiosa para que los países alineen sus resultados sociales con los objetivos más amplios de la transición energética.





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