La otra alternativa renovable de Japón
Japón tiene recursos de combustibles fósiles autóctonos insuficientes para satisfacer su creciente demanda de energía, un dato que abre las puertas significativamente a las instalaciones de energía renovable.
Según información oficial, el país importa más del 99% del de petróleo crudo y cerca del 98% del gas natural que consume, proveniente en su mayoría del Medio Oriente. Hasta el año pasado, el país asiático solo generó el 19% del total del suministro eléctrico a partir de fuentes renovables.
La eólica, por ejemplo, ha puesto a los japoneses retos más drásticos debido a las características de su ubicación geográfica. Como no tienen los vientos predominantes del oeste que soplan en latitudes más altas de Europa han pasado del viento a las corrientes marinas.
Kairyu domará el océano
Durante más de una década, el fabricante japonés de maquinaria pesada IHI Corporation ha estado trabajando en Kairyu, una turbina marina que aprovecha la energía de las corrientes oceánicas profundas. Desarrollada en colaboración con la Organización para el Desarrollo de Tecnologías Industriales y Nuevas Energías (NEDO), la primera turbina de corriente oceánica de 100 kW del mundo puede soportar las corrientes más fuertes del océano y convertir este flujo en una fuente inagotable de energía.

Fuente: IHI
La mega turbina pesa 330 toneladas y tiene un cilindro central de 66 pies de largo con dos adicionales a cada lado, cada uno con rotores de turbina de dos palas de paso variable de 36 pies conectados a ellos. Cada rotor hace girar un generador de 50kW. La turbina marina está diseñada para operar alrededor de 50 metros (164 pies) por debajo del nivel del mar para generar eficiencia energética y tiene un mecanismo que utiliza mediciones de profundidad de sensores de presión de agua, además de un dispositivo de ajuste de flotabilidad integrado en la cápsula central para permitir la posición óptima bajo el agua para ser mantenido.
En febrero de este año, la compañía probó su sistema durante siete días en el mar que rodea las islas Tokara, al suroeste de Japón. Inmovilizaron Kairyu con un ancla de 280 toneladas y la dejaron expuesta a las corrientes de Kuroshio, que fluyen desde el este de las costas japonesas en dirección noreste y que cruza el Océano Pacífico. Esta prueba generó hasta 30 kW de energía eléctrica. "Acumulamos una gran cantidad de datos y conocimientos valiosos para su comercialización en el futuro", dijo la compañía.





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