La transición energética traerá consigo 40 millones de empleos más para 2050
La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés), ha publicado el Volumen 2 de Perspectivas de Transiciones Energéticas Mundiales 2023, en el que examina los impactos socioeconómicos de la transición energética y muestra que, bajo la ruta de 1.5°C en cumplimiento con el Acuerdo de París, el mundo podría presenciar un aumento anual promedio del PIB del 1.5% para 2050, en comparación con el Escenario Energético Planeado.
En ese mismo informe, IRENA ha revelado que se espera que la transición energética también genere 40 millones de empleos adicionales en el sector energético para 2050, con 18 millones de puestos de trabajo adicionales a nivel global solo en energías renovables.

Transición energética desigual
De acuerdo con el Director General de IRENA, Francesco La Camera, "la transición energética es muy prometedora para impulsar la economía global, pero debemos abordar la desigualdad persistente. Cerrar las brechas en la ambición de las políticas climáticas y fomentar cambios estructurales esenciales plantea exigencias sin precedentes a los responsables de las políticas. Debemos facilitar resultados de transición positivos y al mismo tiempo garantizar que estas oportunidades se distribuyan equitativamente entre regiones y países”.
Y es que el informe revela datos buenos para unos y no tan buenos para otros. Sostiene que los impactos de la transición varían entre regiones y países, destacando las disparidades en el desarrollo económico y subrayando la necesidad de estrategias económicas inclusivas.
Aunque se espera que el empleo en el sector de las energías renovables se triplique para 2050 en general, los empleos están distribuidos de manera desigual entre las regiones. Se espera que Asia ocupe el 55% de los empleos renovables mundiales para 2050, seguida de Europa con el 14% y las Américas con el 13%. Sólo el 9% de los empleos estarían en el África subsahariana.
Según IRENA, si bien el PIB per cápita de África se duplicará, los países ricos en recursos del continente probablemente experimentarán un crecimiento más rápido, lo que exacerbará las desigualdades regionales. Sin embargo, las economías emergentes como India y China están preparadas para un crecimiento significativo, lo que podría remodelar el panorama económico mundial.
Los factores que impulsan los resultados económicos difieren, lo que subraya la necesidad de apoyar proactivamente el gasto en los países en desarrollo. Para los países del G20, la inversión y el comercio son los impulsores más fuertes. Para los países en desarrollo, los pagos inducidos con fines sociales suelen ser el factor dominante en las diferencias del PIB.
Finalmente, IRENA sostiene que conectar las facetas socioeconómicas y tecnológicas de la transición energética requiere intervenciones políticas que trasciendan el mero cambio de combustibles fósiles a energías renovables.





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