Las renovables alcanzan el 18% del consumo final de energía a nivel mundial, pero el ODS 7 sigue fuera de la trayectoria para 2030
Las energías renovables continúan ganando peso en el sistema energético mundial, aunque el ritmo de crecimiento todavía no es suficiente para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 (ODS 7) de Naciones Unidas, que busca garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos antes de 2030.
Así lo concluye el informe Tracking SDG7: The Energy Progress Report 2026, publicado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la División de Estadística de Naciones Unidas (UNSD), el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según el informe, las energías renovables representaron el 18% del consumo final total de energía en 2023, frente al 15,6% registrado en 2015. El crecimiento ha estado impulsado principalmente por el sector eléctrico, mientras que la calefacción y el transporte siguen avanzando a un ritmo considerablemente menor.
En electricidad, el progreso ha sido especialmente significativo. El consumo eléctrico procedente de fuentes renovables aumentó cerca de un 5% durante 2023 y casi un 79% respecto a 2013, hasta superar el 30% del consumo mundial de electricidad. La energía solar fotovoltaica y la eólica lideran esta expansión, multiplicando conjuntamente por cinco su contribución durante la última década, aunque la energía hidroeléctrica continúa siendo la principal fuente renovable de generación eléctrica a nivel mundial, cubriendo cerca del 15% de la demanda global.
El informe también destaca que la capacidad renovable instalada continúa creciendo. En 2024 alcanzó un récord de 544 vatios por habitante, más del doble que los 248 vatios per cápita registrados en 2015. Sin embargo, persisten fuertes desigualdades entre regiones. Los países de ingresos altos disponen de 1.224 vatios renovables por persona, mientras que los países de ingresos bajos apenas alcanzan 33,6 vatios por habitante, reflejando una brecha que sigue limitando la transición energética global.
Fuente: IRENA
El despliegue actual no basta para cumplir los objetivos de 2030
Pese a estos avances, las organizaciones responsables del informe advierten de que el mundo continúa lejos de la trayectoria necesaria para alcanzar el ODS 7 y los compromisos internacionales adquiridos durante la COP28 para triplicar la capacidad mundial de energías renovables antes de finalizar la década.
El informe señala que los usos modernos de las energías renovables deberían representar entre el 32% y el 35% del consumo final de energía y cerca del 68% de la generación eléctrica mundial en 2030. No obstante, las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) actualmente presentadas por los países únicamente contemplan alrededor de 5,8 TW de capacidad renovable, aproximadamente la mitad de lo necesario para cumplir el objetivo de triplicar la capacidad instalada.
Además, aunque las renovables se convertirán en la principal fuente mundial de generación eléctrica en 2025, el carbón sigue aportando aproximadamente el 34% de la electricidad mundial, lo que evidencia que la descarbonización del sistema eléctrico aún requiere un importante esfuerzo adicional.
Más inversión y mayor cooperación internacional
El informe sostiene que las tecnologías necesarias ya están disponibles y que la reducción de los costes de la energía solar, la eólica y el almacenamiento ha mejorado considerablemente las condiciones para acelerar la transición energética. Sin embargo, considera imprescindible reforzar las políticas públicas, aumentar la inversión y fortalecer la cooperación internacional para evitar que las actuales crisis económicas y geopolíticas frenen los avances conseguidos durante la última década.
Los autores estiman que alcanzar los objetivos energéticos para 2030 exigirá inversiones relacionadas con la transición energética de entre 3 y 5 billones de dólares anuales, frente a los aproximadamente 2,2 billones de dólares invertidos actualmente. Solo la inversión en nueva capacidad renovable deberá aumentar hasta 1,5 billones de dólares por año, mientras que la inversión en eficiencia energética deberá multiplicarse por siete hasta situarse en torno a 2,6 billones de dólares anuales.
El informe concluye que, aunque el progreso de las energías renovables durante la última década ha sido notable, acelerar su despliegue será esencial no solo para cumplir el ODS 7, sino también para reforzar la seguridad energética, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y aumentar la resiliencia económica frente a futuras crisis.





Comentarios
Sé el primero en comentar...