Las renovables baten récords de inversión, aunque la expansión se ralentiza
Aunque 2024 marcó un máximo histórico con 2,4 billones de dólares destinados a la transición energética, la inversión crece a un ritmo insuficiente para cumplir los objetivos climáticos internacionales. Según el último informe de IRENA, las renovables superaron a los combustibles fósiles en financiación, pero la brecha entre regiones continúa ampliándose y la inversión en tecnologías como la eólica, la geotérmica y la hidroeléctrica sigue muy por debajo de lo necesario.
En 2024 se invirtieron 2,4 billones de dólares en la transición energética, un récord histórico y un incremento del 20% respecto a los niveles anuales promedio de 2022/23. El informe muestra que la inversión en tecnologías de transición energética continúa creciendo de forma significativa, aunque a un ritmo más lento que en años anteriores.
Las renovables alcanzan cifras récord, pero el crecimiento se desacelera
Aproximadamente un tercio de la inversión total se destinó a tecnologías de energía renovable, elevando la inversión en este segmento a 807.000 millones de dólares en 2024.
El 96% de estas inversiones se orientó al sector eléctrico, manteniendo una tendencia de largo plazo.
La energía solar fotovoltaica fue el principal motor, con un aumento récord del 49%, alcanzando 554.000 millones de dólares en inversión durante 2024. Pese al dinamismo del sector solar, otras tecnologías renovables avanzan con mucha más lentitud.
La inversión no alcanza los objetivos de renovables para 2030
Según IRENA, las inversiones actuales no están alineadas con las necesidades descritas en el informe Cumplimiento del Consenso de los EAU, cuyo objetivo es triplicar la capacidad de energía renovable para 2030.
Las áreas que requieren un impulso más urgente son:
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Eficiencia energética, que necesita el mayor aumento de inversión.
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Hidrógeno verde y captura y almacenamiento de carbono (CAC), cuyas inversiones disminuyeron en 2024.
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Almacenamiento en baterías, que aunque mantuvo un crecimiento sólido, aún debe triplicarse para cumplir los objetivos globales.
La transición energética requiere más inversión en tecnologías renovables
Más allá de la energía solar, la inversión en eólica terrestre y marina, energía marina, geotérmica, bioenergía e hidroelectricidad permanece muy por debajo de los niveles necesarios para cumplir las metas de 2030. IRENA subraya que se necesitan políticas específicas y soluciones financieras adaptadas a cada tecnología y contexto regional para reducir el déficit global de inversión.
Las renovables, redes y almacenamiento superan a los combustibles fósiles
En 2024, las inversiones en energía renovable, redes eléctricas y almacenamiento en baterías —todas esenciales para lograr la meta de triplicar la capacidad renovable para 2030— superaron por primera vez la inversión en combustibles fósiles.
No obstante, el gasto en combustibles fósiles volvió a crecer. Para la transición energética, el papel de las finanzas públicas es clave: según el informe, los flujos públicos deberían liderar el abandono de los combustibles fósiles y servir como palanca para movilizar inversiones privadas mucho mayores.
Persisten las desigualdades en la distribución de la inversión
La distribución de las inversiones en energía renovable continúa siendo profundamente desigual. China y las economías avanzadas concentran la mayor parte del capital gracias a su acceso a financiación suficiente y asequible.
Solo el 2% de los 807.000 millones de dólares invertidos en renovables en 2024 llegó a los países menos adelantados, pese a sus urgentes necesidades energéticas y a que más de 666 millones de personas continúan sin acceso a electricidad.
La brecha regional se amplía
La disparidad también es evidente al analizar la inversión per cápita. China, Europa, América del Norte y Oceanía reciben, de media, 15 veces más inversión por habitante que África subsahariana. La fuerte dependencia del capital privado con fines de lucro está dejando atrás a algunas regiones, y el informe insiste en que el sector público debe desempeñar un papel más activo allí donde el capital privado no llega.
Se necesita más financiación orientada al impacto
IRENA señala que la financiación orientada al impacto —incluidos los préstamos concesionales con bajas tasas de interés y largos períodos de reembolso— será crucial para evitar un aumento de la carga de deuda, especialmente en países en desarrollo y mercados emergentes.
Las decisiones de inversión, añade el informe, deben considerar factores climáticos, ambientales, socioeconómicos y de desarrollo, además de la rentabilidad económica. También se requieren marcos sólidos y transparentes que permitan canalizar subvenciones y otros instrumentos de impacto hacia proyectos de energía renovable.





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