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Los debates electorales para el 23J dejan a la energía en segundo plano


El próximo 23 de julio se celebrarán las elecciones generales en España. Una cita a la que podrán acudir más de 37 millones de votantes. Con un panorama político preelectoral de diferentes matices y con tonos intensos de los cuatro principales partidos políticos, PP, PSOE, Sumar y Vox, millones de personas todavía deciden su voto.

Desde que se inició la campaña electoral, el 7 de julio, y hasta el día de hoy, solo dos debates han permitido a los candidatos a la Presidencia del Gobierno presentar sus argumentos y debatir a sus contrarios.

El primero, al que asistieron el presidente del Gobierno y candidato del PSOE a la reelección, Pedro Sánchez y el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno, Alberto Núñez Feijóo, abordó cuestiones sobre economía, política social e igualdad, pactos y políticas de Estado. Pero en los 140 minutos de la emisión de Atresmedia, que consiguió un 46,5% de cuota de pantalla y 5,9 millones de espectadores de media, no se habló de energía.

El segundo y último de esta campaña electoral con los candidatos fue un debate a tres al que también asistió Sánchez, pero esta vez en compañía de Santiago Abascal (VOX) y Yolanda Díaz (Sumar). De nuevo, en los 90 minutos del debate organizado esta vez por RTVE, que lideró su franja de emisión con un share medio del 34,6% tras reunir a más de 4,1 millones de telespectadores, tampoco se habló, lo suficiente, de energía.

En este último, Abascal apoyó la reapertura de las centrales térmicas, descartó la eliminación total de los coches eléctricos y arremetió contra la excepción ibérica. Díaz defendió una política industrial verde y explicó la importancia entre la decisión de “elegir un país que opte por las renovables o se convierta en un desierto”. Sánchez, por su parte, catalogó a España como una referencia mundial de energías limpias y, como era de esperarse, defendió la solución ibérica.

Pero dichas posiciones no fueron protagonistas, tampoco acapararon parte importante del debate y mucho menos se vieron respaldadas por planes a futuro. De nuevo, el debate se centró en otros temas.

Y aunque cada partido político ha incluido medidas energéticas que incluyen a las energías renovables en sus programas electorales, las confrontaciones públicas, que llegan precisamente a esos 37 millones de votantes atentos a los televisores, que también son consumidores energéticos, no estuvieron lo suficiente en el orden del día de esos encuentros.

La energía, ¿una necesidad básica sin voz?

José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), habló con Review Energy respecto al tema. Según el, en este tipo de debates la energía nunca se ha puesto en un primer plano, salvo en las anteriores elecciones en donde brevemente se mencionó el impuesto al sol.

Para él, los políticos han considerado a la energía como algo que se tenga que debatir en público. “Sin embargo, ahora esto es incomprensible porque la energía es un bien básico que depende de decisiones políticas”, dijo.

Donoso afirmó que “el tema alrededor de la energía siempre es difícil de entender, pero precisamente por eso, y en una actualidad en la que vivimos los efectos de la emergencia climática, con precios muy elevados, esto debería ser interesante de escuchar. Deberían ser más atractivas las políticas energéticas de cada partido, qué harían y que no harían”.

El director general de UNEF añadió que el tema de la tarifa de la luz es información básica y fundamental. Además, según él, la fotovoltaica se ha convertido en un elemento clave en la industrialización del país. “Algo que sería bueno que los ciudadanos supieran”, dijo. “Seguramente los políticos entienden que no es un tema que les interese a otros y por eso no es un tema que se lleva a protagonismo en un debate”.

Por su parte, José María González Moya, director general de APPA Renovables, explicó a este medio que la política energética es común en la Unión Europea, así como los objetivos vinculantes en materia de renovables para 2030. Y aunque, según él, sería ideal que se profundizase más en el debate, “pensamos que no hay posibilidad de debate sobre el futuro de nuestro sistema energético, otra cosa es la velocidad a la que recorramos el camino, algo fundamental para situar a España a la vanguardia de esta revolución tecnológica e industrial”.

González Moyareconoció que “es fundamental que entendamos la magnitud de la apuesta. Las inversiones en renovables a nivel global estuvieron cerca de los 500.000 millones de dólares y la fotovoltaica creció a un ritmo del 36% en 2022. Podemos asistir al cambio o ser protagonistas del cambio”. Y añadió que “más importante que el debate es que nuestros representantes políticos conozcan lo que nos jugamos y, por nuestras conversaciones con ellos, creo que son perfectamente conscientes”.

Una idea que comparte Donoso, pues según él, lo que le preocupa al sector más allá de que no se hable, es lo que se vaya a hacer. “Somos un sector regulado y como tal, dependemos de decisiones políticas. Para nuestro sector sería fundamental tener una idea clara de cuál es el programa energético que van a aplicar, algo sumamente importante para la toma de decisiones no solo a la hora del voto sino a la hora de procesos inversores”, señaló.

Pedagogía para los votantes

La energía no es un tema que se entienda fácilmente, en eso están de acuerdo los dos expertos consultados por este medio. Por lo tanto, la pedagogía, señalaron, es una de las herramientas necesarias a la hora de decidir.

En su conversación con Review Energy, Donoso expuso que es sería interesante hacer pedagogía para que esos votantes conocieran más en profundidad la importancia del factor energético y de la emergencia climática y cómo esta afecta sus vidas. Interesante también, según él, “a la hora de votar”.

Gonzáles Moya, por su parte, también reconoció dicha importancia. “Agradecemos a los grandes partidos que, salvo algún caso puntual, entiendan la importancia que la Transición Energética tiene para España. Debemos hacer pedagogía porque una de las ventajas de las renovables es su vinculación al desarrollo rural y de los pueblos, la aceptación social es fundamental para nosotros”, dijo. “En estas elecciones no hay duda sobre la necesidad del desarrollo renovable, únicamente matices como las propuestas para agilizar la tramitación, el uso de ayudas públicas, reforma del mercado marginalista. Pero los grandes retos del sector, como la electrificación, el almacenamiento o la gestión de la demanda están sobre la mesa”.

El director general de APPA Renovables añadió que todos los representantes políticos conocen los objetivos que tenemos para 2030 en materia de renovables y son conscientes de que la situación es distinta ahora. Según él, entienden que las energías limpias permitirán disponer de una factura más barata que debería servirnos para atraer industria. Por lo que argumentó que “ese desarrollo industrial y esa creación de empleo es algo que conocen bien los grupos políticos. Aunque las renovables no protagonizan debates, están bien presentes en los programas electorales”.

Más allá del debate

Los comicios del próximo domingo darán a España una nueva etapa política. Independientemente del resultado, las energías renovables, los consumidores, las tarifas y las metas de descarbonización seguirán estando al orden del día. Un día después de los resultados, el sol seguirá brillando y el viento no dejará de soplar, la energía limpia tampoco descansará.

Por lo tanto, más allá del debate, serán los planes de acción los que marquen el ritmo de la energía en España.

“Independientemente de cambios políticos, lo que necesita el sector es una serie de desarrollos regulatorios que se han quedado un poco a medias. Necesitamos una prórroga para los proyectos que deben tener la puesta en marcha para 2025 se prolongue otros dos años, para que se garantice la conexión de estos”, dijo Donoso.

Por otro lado, el director general de la UNEF reconoció que, si no se hace una reforma del mercado, será necesario que se garantice una retribución razonable para los proyectos que ayude a los inversores a tomar decisiones. “Necesitamos un sistema de subastas, unas cantidades subastadas que estén en consonancia con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Necesitamos estabilidad regulatoria, necesitamos terminar la regulación para el autoconsumo, sobre todo el colectivo. Y necesitamos un marco regulatorio adecuado y retributivo para el almacenamiento y un desarrollo adecuado para el marco regulatorio del hidrógeno”, concluyó.

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