Los desafíos para mantener la seguridad energética en medio de la transición hacia las renovables
El nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía, (IEA, por sus siglas en inglés), Seguridad de las transiciones de energía limpia 2022, examinó los desafíos en evolución para mantener la seguridad energética en el contexto de las transiciones de energía limpia en el camino hacia cero emisiones netas. El informe reflexionó sobre las implicaciones de seguridad de la triple crisis global, la emergencia climática, la crisis energética global y las implicaciones sociales y económicas de la pandemia de Covid-19.
Dicho informe, del que ya había existido una primera edición en 2021, también brindó a los gobiernos, en particular dentro del Grupo de los Veinte (G20), recomendaciones de políticas para mantener y mejorar la seguridad energética, al tiempo que acelera las transiciones de energía limpia para abordar la triple crisis.
Según la IEA, a corto plazo, es necesario mantener la seguridad energética y reequilibrar la oferta y la demanda de energía reduciendo la demanda y aumentando la oferta, maximizando la infraestructura existente y reduciendo radicalmente las emisiones de petróleo, gas y carbón. Esto ayudará a disminuir la presión sobre los mercados y los precios mundiales de la energía.
El informe también apunta a que se necesita una acción decisiva, ambiciosa y transformadora sobre la eficiencia energética para mejorar la resiliencia, la seguridad y la confiabilidad de los sistemas energéticos, y mejorar el acceso a servicios energéticos sostenibles y asequibles.
“Mirando hacia un futuro con cero emisiones netas para 2050, todavía hay un potencial significativo sin explotar: duplicar la tasa actual de mejora de la intensidad energética del 2% al 4% por año hasta 2030”, dice el documento. Alcanzar dicho porcentaje evitaría, según la IEA, la demanda de casi 30 millones de barriles de petróleo por día, aproximadamente el triple de la producción promedio de Rusia en 2021, y 650 bcm de gas natural por año, alrededor de cuatro veces las importaciones de la Unión Europea desde Rusia en 2021.
También estableció que los enfoques de financiamiento a mediano y largo plazo requieren el apoyo del gobierno en forma de eliminación de riesgos técnicos y comerciales, como garantías de crédito o esquemas de seguro de ahorro de energía, para atraer inversiones del sector privado. El informe agregó que se pueden extraer lecciones de los esquemas de garantía exitosos implementados para la energía renovable, como los esquemas de garantía del Banco Mundial o las subastas RENOVAR de Argentina.
Recomendaciones que el G20 debería considerar
El nuevo informe de la IEA también aclaró algunas recomendaciones que dichos países deberían implementar. Entre ellos están ampliar rápidamente las políticas de mejores prácticas existentes, tecnologías rentables y modelos de negocios sostenibles, liderados por el gobierno; maximizar el impacto mediante el desarrollo de paquetes integrales de políticas que abarquen una combinación de regulación, información e incentivos, al tiempo que faciliten innovación, inversión y digitalización; o ampliar la colaboración internacional en eficiencia energética para ayudar a los gobiernos a implementar políticas de eficiencia energética más rápidas y efectivas.
La contribución renovable
El estudio también explicó la electrificación y el despliegue de energías renovables ayudan a reducir la huella de carbono del sistema energético y la dependencia de los productos derivados del petróleo, el gas natural y el carbón, a menudo importados. Para que la electrificación se convierta en la columna vertebral de las transiciones de energía limpia, los esfuerzos para pasar a cero emisiones netas en la generación de electricidad deben ser una prioridad clave.
“A medida que descarbonicemos nuestros sistemas eléctricos, la proporción de energía renovable variable (VRE, por sus siglas en inglés), en particular la eólica y la solar, aumentará a medida que se vuelvan cada vez más competitivas con otras tecnologías de generación. […] La actual crisis energética global ha agregado una nueva urgencia para acelerar las transiciones de energía limpia y, una vez más, destacó el papel vital de la energía renovable”, recalcó el informe.
El mundo agregó un récord de 295 GW de capacidad de energía renovable en 2021. Esto demuestra, según la IEA no solo el papel esencial de las energías renovables en la reducción de emisiones, sino también su capacidad para contribuir a la seguridad energética al sustituir el uso de gas en el sector eléctrico. Como resultado de su fuerte crecimiento, las energías renovables están contribuyendo a la diversificación del suministro energético en muchas regiones del mundo, lo cual es un elemento importante de la seguridad energética, declaró el documento.
No obstante, el estudio aclaró que todavía se necesitan políticas más fuertes para apoyar el crecimiento de las energías renovables. Acelerar el proceso de obtención de permisos y brindar los incentivos adecuados para un despliegue más rápido, para todas las energías renovables, incluida la energía hidroeléctrica flexible, son algunas de las acciones más importantes que los gobiernos pueden tomar para abordar la seguridad energética actual y los objetivos climáticos futuros.
Según la IEA, “el fuerte crecimiento de las energías renovables variables en los sistemas eléctricos exige una combinación diversificada de recursos para satisfacer la necesidad de servicios esenciales del sistema, como la flexibilidad, que supera el aumento de la demanda de electricidad”.





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