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Polonia debe entregar el doble de renovables para 2040 si no quiere quedarse a la cola de la UE: Ember


La estrategia energética de Polonia (PEP 2040) debe de dar un cambio y debe de hacerlo ya si no quiere quedarse a la cola de Europa, poniendo a su vez en peligro la seguridad y prosperidad del propio país. Por ello, Ember y Reform Institute analizan los planes del Gobierno polaco para la expansión de energías renovables, los cuales son muy pocos ambiciosos, y señala los importantes cambios que se deben realizar y que están en la mano del Gobierno. Así, Polonia podría suministrar el doble de energías renovables en 2040 en comparación con la ambición actual.

Y es que estudios recientes muestran que Polonia podría aspirar a 100 GW de capacidad de energías renovables sin superar las tendencias históricas. Las hipótesis del proyecto de política energética proponen sólo una cuota del 50% de renovables en el sector eléctrico en 2040, lo que se traduce en unos 50-60 GW de capacidad para 2040. Para 2040, el sector eléctrico polaco tendrá que lograr una reducción de emisiones superior al 90% respecto a 2015, bastante más que el 58% previsto actualmente.

Esta inactividad del país en cuanto a la transición energética hace que Polonia corra el riesgo de ser la última economía de la UE basada en combustibles fósiles. Para la década de 2030, la mayoría de los países de la UE obtendrán la mayor parte de su electricidad de fuentes de energía limpias, y toda la UE aspira a un sistema de energía neta cero para 2040. En la actualidad, Polonia será la última gran economía de la UE que genere más del 50% de su electricidad a partir del carbón y el gas (junto con Malta, una economía mucho más pequeña con una demanda energética menor). Con ello, Polonia se arriesga a depender de las importaciones extranjeras, exponerse a precios volátiles, a una inflación elevada y a perder competitividad en los mercados mundiales.

El debate en torno a la implantación de las renovables dejaría además otros conflictos fuera de la agenda política. Actualmente, el debate sobre política energética en Polonia se centra en elegir entre dos opciones costosas: prolongar el funcionamiento de las centrales de carbón o sustituirlas por nuevas centrales de gas. En lugar de ello, la atención debería centrarse en garantizar el rápido despliegue de la energía eólica y solar, que reducirá permanentemente los costes de los combustibles fósiles a medida que el papel del carbón y el gas se limita a las capacidades de reserva. Para desbloquear ese crecimiento, Polonia tendrá que hacer frente a las barreras en la concesión de permisos y el desarrollo de la red.

Para cumplir los compromisos de aumentar la seguridad energética, el Gobierno polaco debe aumentar sustancialmente la ambición en materia de energías renovables, facilitar las condiciones para un rápido despliegue de las energías renovables y reducir los planes de expansión del gas. Para alcanzar estos objetivos, el nuevo documento PEP2040 debería aspirar a superar el 50% de generación eléctrica renovable en 2030, así como a alcanzar 100 GW de capacidad de renovables y un sistema de energía neta nula en 2040.

“Aumentar rápidamente la producción de electricidad renovable en Polonia es la única forma de salir de la crisis de los combustibles fósiles. Sin un fuerte impulso para eliminar las barreras formales e infraestructurales a las inversiones eólicas y solares, estaremos encerrados en debates inútiles sobre qué combustible fósil es menos perjudicial para la competitividad y la seguridad polacas”, explicó Aleksander ?niegocki, director general de Reform Institute.

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