Sector renovable en España pone en evidencia la falta de infraestructura para respaldar la electrificación y el crecimiento de la industria
España ha cerrado el 2024 con un hito histórico en su transición energética, alcanzando una generación de 148.999 GWh de energía renovable, lo que representa un 10,3% más que el año anterior. Con un 56,8% de su mix energético proveniente de fuentes limpias, el país ha logrado la mayor participación de energía renovable en su historia. Este importante avance, junto con el impulso a la potencia instalada de generación renovable y unas condiciones meteorológicas favorables durante el año, pone de relieve la aceleración de la transición energética en España. En este contexto, el evento Energyear España 2025 ha sido el escenario perfecto para discutir los desafíos y las oportunidades de este sector en constante evolución. Durante el encuentro, líderes de la industria, expertos y responsables de la administración pública han debatido sobre cómo España puede avanzar hacia los ambiciosos objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030.
Impulso renovable con retos regulatorios
Con el PNIEC 2023-2030 en el horizonte, España busca alcanzar 76 GW de fotovoltaica y 62 GW de eólica para 2030. Sin embargo, el camino hacia estos objetivos está lleno de retos que podrían poner en peligro el cumplimiento de los mismos. En 2024, España ha logrado la instalación de 7,3 GW de capacidad renovable, destacando la fotovoltaica con 6 GW de nuevos proyectos, consolidándose como la tecnología líder en el parque generador nacional. Este crecimiento refleja el impacto positivo de la reducción de costes tecnológicos y las condiciones favorables para la energía solar, pero también subraya una clara diferencia con la energía eólica, que solo ha sumado 1,3 GW de capacidad en el mismo periodo.
Mientras que la fotovoltaica se ha consolidado como la primera fuente de energía renovable en España, con un 25,1% de participación en el total de la generación instalada, la eólica ha quedado rezagada con una participación del 24,9%. La diferencia de ritmo entre ambas tecnologías es notable: mientras que la fotovoltaica crece rápidamente, la eólica enfrenta importantes dificultades en los permisos y en la ejecución de proyectos, lo que ha generado una creciente preocupación en el sector.
La jornada de apertura de Energyear 2025 puso sobre la mesa la complejidad y las oportunidades de la transición energética en España. En ella, se abordaron temas clave como los desafíos regulatorios, el papel de las energías renovables y la importancia de la electrificación en la industria. Durante este evento, se escucharon voces de importantes líderes del sector que hicieron un llamado a acelerar la implementación de políticas y proyectos renovables para cumplir con las metas del PNIEC.
Jorge Barredo, Director General de Naturgy Renovables, comenzó la discusión advirtiendo sobre los temores que existen en cuanto a los precios de la energía a futuro. “Incluso con contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPAs), resulta difícil justificar una curva que nos asegure rentabilidad”, explicó Barredo. Aseguró que el sector se enfrenta a una incertidumbre creciente, en la que la inercia de años anteriores está dictando la evolución, pero sin que se avisten grandes inversiones o decisiones que puedan cambiar la dirección de este curso. En su opinión, 2024 podría ser el último año de alto dinamismo, ya que “la falta de nuevas inversiones podría reducir significativamente la velocidad con la que veníamos avanzando”.
Por su parte, Rocío Sicre, Directora General de EDP Renewables España, destacó que el sector atraviesa uno de sus momentos más difíciles debido a los problemas regulatorios. “Nos encontramos con una gran cantidad de barreras regulatorias que están frenando muchos proyectos”, señaló. Además, hizo hincapié en la falta de avances en la tramitación de permisos y la necesidad urgente de liberar los nudos de evacuación. Sicre también subrayó que la situación de precios extremadamente bajos y negativos, como los observados en 2023, no es algo que el sector haya vivido antes. Este fenómeno está afectando tanto la rentabilidad de los proyectos como la viabilidad de la planificación futura. La clave, según Sicre, radica en implementar mecanismos adecuados para el almacenamiento, que puedan equilibrar la oferta y la demanda, y asegurar una estabilidad que favorezca tanto a los productores como a los consumidores.
La intervención de Inés Arrimadas, Chief Communications & ESG Officer de Recurrent Energy, giró en torno a un optimismo cauteloso. Reconoció los desafíos actuales del sector, pero remarcó que los problemas derivados de los precios bajos de la energía son fruto de los avances que las energías renovables han conseguido a lo largo de los años. “Hace 20 años, nadie hubiera imaginado que la energía solar podría costar 35 o 40 dólares el megavatio. El sector se enfrenta ahora a los problemas de su propio éxito”, comentó Arrimadas. A pesar de ello, ve en la electrificación de la demanda una de las claves para garantizar el futuro del sistema energético. La creación de un marco regulatorio que favorezca el almacenamiento y la hibridación de proyectos renovables es vital, aseguró.
Julio Castro, CEO de Iberdrola Energía Sostenible España, también aportó su perspectiva sobre los retos que enfrenta el sector. Habló de una “tormenta perfecta” compuesta por cambios tecnológicos, económicos y políticos, que están afectando la ejecución de proyectos renovables en España. Castro señaló que, en el caso de la energía eólica, la obtención de permisos y la ejecución de proyectos se ha convertido en un verdadero desafío. “La eólica se ha convertido casi en un milagro más que en una tecnología”, lamentó. Además, hizo referencia a la necesidad de repensar el enfoque del PENIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima), que aunque es una guía, no está teniendo el impacto esperado en términos de ejecución de proyectos.
Desde una perspectiva industrial, Jose Luis Fayos, CEO de Axial Structural Solutions, abordó la incertidumbre global que afecta a la industria de las energías renovables, especialmente en relación con los aranceles y el comercio internacional. Fayos reconoció que, aunque la situación actual es compleja, el sector siempre ha vivido en un contexto de incertidumbre, pero destacó el optimismo que caracteriza a la industria fotovoltaica española, un referente mundial en términos de desarrollo y construcción de proyectos. A pesar de los obstáculos, Fayos cree que la resiliencia del sector permitirá superar los retos y avanzar hacia el futuro, aunque reconoció que los próximos años podrían traer dificultades para poner en marcha algunos de los proyectos previstos.
Robert Navarro, Managing Director de RWE Renewables Iberia, también expresó su preocupación por la falta de demanda en el sector energético. Aunque España es un referente mundial en la integración de energías renovables, la capacidad de generación excede las necesidades actuales de consumo. Navarro destacó que la clave para equilibrar el sistema está en la electrificación de los procesos industriales y domésticos, así como en la mejora de la eficiencia energética. “La electricidad es la forma más limpia y competitiva de generar, transmitir y consumir energía”, señaló. Sin embargo, alertó que el mercado de precios extremadamente bajos, como los vistos en 2023, podría tener efectos negativos a largo plazo si no se ajustan las condiciones para atraer las inversiones necesarias.
Navarro también hizo un llamado a fomentar la repotenciación de los parques eólicos, señalando que este tipo de proyectos podrían incrementar significativamente la producción de energía con un mínimo impacto sobre la infraestructura existente. Esto podría ser crucial para reducir la dependencia de fuentes de energía más contaminantes y asegurar una mayor estabilidad en el suministro.
Los expertos coincidieron en que, aunque el sector de las energías renovables ha avanzado a pasos agigantados, aún enfrenta numerosos desafíos que deben ser abordados con urgencia. La incertidumbre regulatoria, los bajos precios de la energía, la falta de demanda y la necesidad de una mayor infraestructura son temas recurrentes que, de no ser solucionados, podrían frenar el potencial de España como líder en la transición energética.
A pesar de ello, el sector sigue siendo visto como un motor de crecimiento y descarbonización, y la mayoría de los ponentes coincidieron en que el camino hacia un modelo energético más sostenible pasa por una adecuada electrificación de la demanda, la mejora de las infraestructuras y un marco regulatorio que impulse la inversión en proyectos renovables. Sin duda, los próximos años serán cruciales para determinar cómo España aprovecha su potencial renovable y se posiciona como un referente en la transición energética global.





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