Newsletter

Quieres recibir nuestras novedades

GALERIA
Ignacio Santelices Ruiz, director ejecutivo de Adelat

Sin la modernización de la distribución, la electrificación del consumo no será posible: Adelat


La migración hacia las energías limpias y el camino hacia la transición energética en Latinoamérica ha generado grandes oportunidades para los diferentes países de la región. Más inversiones, generación de empleo o compromisos internacionales se han convertido en generadores de nuevas oportunidades para la población latinoamericana.

Sin embargo, ese estallido hacia las energías renovables y la urgencia por lograr un modelo energético sostenible también ha supuesto un gran desafío para la distribución eléctrica. La necesidad de lograr un lenguaje común que atraiga aun mas inversiones a Latinoamérica y que permita el desarrollo de sistemas de distribución eléctrica modernos, resilientes y flexibles es uno de los temas urgentes en la agenda de los diferentes actores públicos y privados.

Review Energy habló con Ignacio Santelices Ruíz, director ejecutivo de la Asociación de Distribuidoras de Energía eléctrica Latinoamericanas (Adelat) para conocer cómo avanza esta situación en la región.

La entrevista a continuación:

Review Energy (R.E.): ¿Cuál ha sido el mayor reto de la distribución eléctrica en el proceso de transición energética en Latinoamérica?

Ignacio Santelices (I.S.): El mayor reto ha sido crear la conciencia de que sin la modernización de la distribución, la electrificación del consumo no será posible y, por tanto, tendremos una transición energética incompleta. 

 

R.E.: Con algunos países un paso adelante de otros, ¿qué estrategias son necesarias para poder equilibrar la transición energética en todo el continente?

I.S.: Es importante empezar generando un lenguaje común en torno a los desafíos de la distribución en nuestra región, además de promover el intercambio de experiencias y conocimientos, de manera de aprovechar tanto la experiencia internacional de aquellos países que van más adelantados, como de nuestros vecinos, con quienes tenemos muchos elementos y desafíos en común.

 

R.E.: ¿Cómo se puede transformar de manera sostenible la red?

I.S.: Lo más importante es hacerlo con tiempo y de manera organizada. Por eso, es tan importante empezar desde ya esta transformación. Si esperamos a que empiecen a haber problemas por la masificación de la generación distribuida o por la electrificación del transporte, la climatización o la industria, vamos a tener que transformar la red en forma apurada, lo que será mucho más caro y menos sostenible.

 

R.E.: Con el crecimiento exponencial de las energías renovables no convencionales, ¿cómo evitar pérdidas y mejorar la calidad de suministro?

I.S.: A través de la modernización de las redes. Agregar recursos energéticos distribuidos como el almacenamiento, dar mayor flexibilidad y, digitalizar y automatizar las redes, permitirá acomodar de mejor manera las energías renovables a la vez que mejoramos la calidad del servicio.

 

R.E.: ¿Cuál será el papel del almacenamiento y cómo deberá ser tratado desde los Operadores de Sistemas de Distribución?

I.S.: El almacenamiento permitirá dar mayor flexibilidad a la red de distribución, facilitando la entrada de generación distribuida y permitiendo aprovechar de mejor manera los recursos disponibles. Es importante que el distribuidor pase de ser un operador de redes a un operador del sistema, de manera de poder coordinar en forma centralizada los recursos energéticos distribuidos como el almacenamiento o la generación distribuida, además de poder gestionar la demanda a través de señales de precios, para optimizar el uso de las redes y generar mayores beneficios para la sociedad.

 

R.E.: Con objetivos ambiciosos en toda la región respecto a la generación renovable, ¿será posible una distribución exitosa?

I.S.: Es imperativo que la distribución se modernice en forma exitosa para poder acoger la gran oferta de energías renovables que se proyecta en los próximos años, así como la electrificación del consumo energético, que pasará del 20% actual a un 50% o 60% al 2050, dependiendo del país.

Es decir, vamos a multiplicar por 2 o hasta 3 veces la cantidad de energía eléctrica que usaremos en menos de 30 años y eso requiere de una red de distribución moderna, flexible, digital y autónoma, en que el distribuidor asuma el rol de "orquestador" de este nuevo sistema con nuevas tecnologías, servicios y actores.

Comentarios

  • Sé el primero en comentar...


Deja tu comentario