Sudamérica necesita una inversión de 500 mil millones de dólares anuales para alcanzar sus objetivos de transición energética
El informe Perspectivas de la Transición Energética Regional para Sudamérica, presentado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) durante la COP30 en Belém (Brasil), subraya que la región enfrenta un importante desafío financiero para avanzar en la descarbonización. Aunque Sudamérica cuenta con uno de los mayores potenciales renovables del mundo, la inversión actual está muy por debajo de lo necesario para cumplir los objetivos climáticos.
En 2024, la región recibió 58.000 millones de dólares para la transición energética, apenas el 2,5% de los 2,4 billones invertidos a nivel global. De acuerdo con IRENA, para alcanzar sus metas y electrificar sectores como la industria, el transporte y los hogares, Sudamérica deberá elevar la inversión hasta un promedio de 500.000 millones de dólares anuales de aquí a 2050.
El informe destaca que acelerar la transición energética generaría beneficios netos que superarían con creces los costos iniciales. La hoja de ruta de IRENA estima que la región podría incrementar su crecimiento del PIB en un 1,1% anual durante el período 2023-2050 y crear más de 12 millones de empleos en el sector energético. Esta expansión permitiría construir cadenas de suministro locales más resilientes, impulsar la manufactura y generar empleo de calidad en tecnologías limpias.
“El cambio hacia las energías renovables puede abastecer de energía a casi toda Sudamérica para 2050, pero solo si se fortalecen las redes eléctricas y se invierte de forma sustancial en la electrificación”, afirmó Francesco La Camera, director general de IRENA. Según el organismo, esta transformación también reduciría la dependencia de los combustibles fósiles y mejoraría la seguridad energética y la balanza comercial de los países sudamericanos.
El avance renovable ya es visible en el sector eléctrico regional. En 2024 se añadieron 582 GW de nueva capacidad renovable a nivel mundial, y por primera vez, la inversión en energías limpias superó a la de combustibles fósiles. Sudamérica contribuyó con 23 GW y consolidó su posición como una de las regiones más competitivas en costes de generación renovable.
IRENA señala que la región podría generar hasta el 98,5% de su electricidad a partir de fuentes renovables para 2050, aunque para ello será necesario duplicar el ritmo de instalación actual hasta alcanzar 55 GW de nueva capacidad por año.
Además, garantizar la seguridad energética en un sistema altamente renovable requerirá inversiones significativas en almacenamiento, respaldo y nuevas infraestructuras de red. IRENA recomienda una planificación coordinada entre países, mayor interconexión eléctrica y el desarrollo de mercados regionales de servicios auxiliares para asegurar la estabilidad del suministro.
El informe también propone siete líneas de acción regionales centradas en fortalecer las redes, integrar mercados eléctricos, desarrollar cadenas de suministro para energía solar y eólica, y coordinar la expansión del hidrógeno verde y los biocombustibles sostenibles. La evaluación incluye el análisis de 13 países sudamericanos y se elaboró con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), OLADE y CEPAL, con el fin de orientar decisiones estratégicas de gobiernos e inversionistas.
IRENA concluye que la transición energética en Sudamérica no solo es viable, sino estratégica para el desarrollo de la región. Sin embargo, su éxito dependerá de la capacidad de atraer inversión a gran escala y de ejecutar una planificación energética coordinada que permita transformar la estructura productiva y acelerar la industrialización verde.





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