Transición energética: criterio clave para los Presupuestos de 2023
Luego de la recuperación económica post pandemia en 2021, la política económica y social desplegada por el Gobierno de España y el conjunto de medidas adoptadas permitieron proteger el tejido productivo, el empleo y las rentas de las familias durante las fases más difíciles de la crisis.
Un año después, este proceso de recuperación y crecimiento económico se está viendo afectado por la invasión de Ucrania por parte Rusia, que ha alterado considerablemente el contexto geopolítico y económico.
En el país, los primeros efectos de alerta sobre la economía española se han manifestado a través del alza de los precios de la energía, de las materias primas y de los alimentos. Frente a lo primero, la solución de las energías renovables parece tomar fuerza.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó hoy la Orden del Ministerio de Hacienda y Función Pública por la que se dictan las normas para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado de 2023.
Algunas de las novedades de la Orden es que, dentro del análisis transversal, se añade un nuevo Informe de alineamiento con la transición ecológica. De esta forma se cumple con uno de los hitos recogidos en el componente 29 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).
Además, los primeros dos criterios prioritarios de asignación de recursos refuerzan la necesidad de las renovables en la ecuación.
El primero indica la necesidad de fomentar la transición verde, justa, ecológica y digital mediante el apoyo a inversiones de gran escala que contribuyan a cumplir con los objetivos establecidos en materia de cambio climático y a la transición energética. Avanzar hacia un modelo de crecimiento sostenible y de economía circular para la agricultura y la pesca, la industria y los servicios, que a su vez apuesta por las energías renovables, el autoconsumo, el reciclaje y la reutilización del agua.
El segundo, por su parte, se enfoca en reducir la dependencia general de los combustibles fósiles; apoyar la inversión complementaria en el almacenamiento, la infraestructura de red, la electrificación de los edificios y el transporte, y el hidrógeno renovable; ampliar la capacidad de interconexión energética; y aumentar la disponibilidad de viviendas sociales y asequibles energéticamente eficientes.
El año pasado los Presupuestos Generales del Estado establecieron para 2022 un incremento del gasto del 1,2% en el capítulo de energía e industria, que contó con una dotación de 11.316 millones de euros. Lo correspondiente al 2023 lo sabremos en un par de meses.





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