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Archivo Canva

¿Está Brasil sacrificando el futuro de la energía solar al elevar los aranceles de importación?


El Gobierno de Brasil, liderado por LuizInácio Lula da Silva, ha decidido aumentar el impuesto de importación sobre paneles solares del 9,6% al 25%. Esta medida, anunciada por el Comité de Dirección Ejecutiva (Gecex) del Ministerio de Fomento, Industria, Comercio y Servicios, ha generado un fuerte debate en medio de la transición energética global. 

Los importadores de módulos estarán exentos de esta tasa mediante una cuota del orden de US$ 1.014.790.000 hasta el 30 de junio de 2025 o mientras dure el saldo. El valor restante, sin embargo, ronda los 500 millones de dólares. Existe una expectativa de que hasta marzo de 2025 ese valor esté terminado. 
 

Fuente: Gobierno de Brasil

 

Tras la decisión, la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (Absolar) expresó su preocupación, advirtiendo sobre un posible incremento en los costos de la energía solar, una caída en las inversiones y la pérdida de miles de empleos en el sector, que podrían frenar el desarrollo de energías renovables en el país. 

La justificación del gobierno radica en fortalecer la industria nacional de paneles solares, que actualmente depende de insumos importados. Sin embargo, las empresas locales no están preparadas para suplir la demanda de 17 GW anuales, frente a su capacidad de producción de apenas 1 GW. Según Absolar, esta discrepancia podría llevar a la cancelación de 281 proyectos que representarían inversiones de más de 97 mil millones de reales y evitarían la emisión de 39,1 millones de toneladas de CO2. Además, las empresas brasileñas aún no cumplen los estándares internacionales requeridos para grandes proyectos, comprometiendo tanto el crecimiento económico como los beneficios ambientales. 

Otros impactos negativos derivados de las medidas adoptadas por el Gobierno y descritas por Absolar son: 

1. Un encarecimiento de la instalación de plantas solares fotovoltaicas, tanto en generación distribuida como centralizada; 

2. Cancelación automática de proyectos en desarrollo con financiación aprobada por la banca pública, al depender de ex-tarifas/cuotas de importación para su aprobación; 

3. Cancelación de la financiación por fondos constitucionales para proyectos de generación centralizada, ya que las metodologías se basan en ex-tarifas, que ya no existen; 

4. Retracción de inversiones, pérdida de empleos, cierre de empresas; y 

5. Aumento del coste de generación de electricidad a partir de fuentes solares fotovoltaicas, reduciendo su competitividad y elevando las facturas de electricidad de los consumidores brasileños, lo que provocará inflación. 

Mientras tanto, esta medida podría extenderse más allá del sector solar, afectando a la inflación y al mercado laboral. La patronal estima que más de 750 mil empleos planificados hasta 2026 están en riesgo. A pesar de las intenciones del gobierno de impulsar la industria local, expertos del sector consideran que la política podría ser contraproducente si no se acompaña de estrategias que permitan mejorar la capacidad de producción nacional, asegurar la calidad de los productos y mantener la competitividad en un mercado global en crecimiento. 

El futuro no es claro, según los expertos 

Guilherme Chrispim, director ejecutivo de S2 Latam y Ex-presidente de la ABGD, Asociación Brasileña de Generación Distribuida, dijo a Review Energy que, “el impacto de la subida de los aranceles de importación de los módulos fotovoltaicos impacta más a los grandes proyectos de generación centralizada y a los proyectos de mini-generación en la GD. Aunque se tenga un reflejo en los proyectos de microgeneración (los techos - hasta 10kwp) no debemos percibir un descenso enfunción de ese cambio. Sin embargo, en proyectos mayores, donde los números son justos, cualquier subida de costos impacta en los planes y rentabilidad, y eso puede inviabilizar proyectos futuros”. 

Por su parte, Marcio Takata, CEO de Greener, consultoría especializada en el mercado de energía solar brasileño, explicó a este medio que el escenario actual apunta un aumento del CAPEX en más del 8% debido al aumento del II. Además, desafíos en la rentabilidad de los activos ante el escenario de precios en el mercado de la energía; y una percepción de riesgos más altos dadas las incertidumbres que traen los casos de curtailment y restricciones de conexión”.  

En un comunicado oficial, la consultoría también explicó que, “a finales de septiembre, Brasil ya había importado más de 16 GW de módulos fotovoltaicos en 2024. Las importaciones son responsables de abastecer alrededor del 95% del mercado”. 

 

Fuente: Greener 

En el gráfico, Greenerpone en evidencia que los módulos sin el beneficio de la tarifa anterior tendrán la siguiente estructura de costos de importación y nacionalización. 

Finalmente,Chrispimseñala que,“considerando que los fabricantes locales no tienen cómo producir un 5% de la demanda brasileña paramódulos fotovoltaicos, al final del día lo que pasará será la subida de precio de estos, un panorama gris para el desarrollo de la energía solarfotovoltaica en el país”. El experto subraya que la decisiónes un “contrasentido” del gobierno si lo que se quiere es seguir comprometida con la transición energética. 

  

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