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América Latina puede ponerse a la vanguardia en producción de hidrógeno bajo en carbono


La transición energética de América Latina podría ser apalancada por la producción de hidrógeno bajo en carbono en todos los ámbitos, incluidas las industrias acereras y mineras, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) y su informe Hidrógeno en América Latina: De las oportunidades a corto plazo al despliegue a gran escala

 

La Agencia considera a la América Latina “una de las principales regiones del mundo para el uso de energías renovables en la actualidad y una que puede desempeñar un papel importante en el impulso internacional por el hidrógeno bajo en carbono, un elemento crucial de un futuro global de emisiones netas cero”, razón por la cual los legisladores locales han centrado su atención en la explotación de este recurso (Chile, Colombia y Panamá ya plantearon estrategias de largo plazo con metas definidas), “debido al potencial a largo plazo de América Latina para producir grandes volúmenes de hidrógeno bajo en carbono competitivo y exportarlo a otros mercados globales”, se lee en el informe.

 

Actualmente, once países latinoamericanos están preparando o han preparado estrategias y hojas de ruta nacionales sobre hidrógeno, incluida una cartera de más de 25 proyectos de hidrógeno con bajas emisiones en las primeras etapas de desarrollo. La IEA predice que, a lo largo de la próxima década, “las energías renovables variables, la eficiencia energética y la electrificación directa seguirán impulsando la reducción de emisiones en la región en función de las tecnologías existentes”, con la salvedad de que “más allá de 2030, los esfuerzos de descarbonización dependerán cada vez más de tecnologías que no están disponibles comercialmente en la actualidad.”

 

Como el futuro de la transición energética latinoamericana depende de la explotación de hidrógeno, es necesario ajustar la política pública para su integración en los sistemas energéticos, pues son los gobiernos los que están obligados a participar en y facilitar la construcción de normativas y entornos atractivos para que la región explote su enorme potencial de productor y exportador de hidrógeno bajo en carbono. Para esto, se necesita un trabajo coordinado, similar al creado para aumentar la generación eólica y solar y los biocombustibles.

 

El informe precisa que “durante la próxima década, los esfuerzos iniciales deben centrarse en apoyar la I+D, los pilotos y el despliegue inicial de tecnologías de producción y consumo de hidrógeno con bajas emisiones de carbono, y en preparar el terreno para su adopción a gran escala a largo plazo”, mientras los países que pudieran convertirse en exportadores, deben “establecer esquemas de certificación y garantías de origen compatibles internacionalmente, así como mecanismos de coordinación con futuros socios comerciales”. 

 

Por ahora, la recomendación es sumar a la planificación gubernamental y regulatoria, fortalecer la colaboración regional, acelerar el aprendizaje, explotar las sinergias, crear un nuevo sector industrial para producir equipos de alta tecnología y robustecer las cadenas de suministro regionales para equipos de fabricación, aparte de adoptar las siguientes medidas:

 

  • Establecer la visión a largo plazo del hidrógeno en el sistema energético.

  • Identificar oportunidades a corto plazo y respalde la implementación inicial de tecnologías clave.

  • Apoyar esquemas de financiamiento anticipado y reducir el riesgo de inversión.

  • Concéntrarse en I+D y habilidades para obtener beneficios más allá de las reducciones de emisiones.

  • Utilizar esquemas de certificación para fomentar la producción de hidrógeno bajo en carbono y crear oportunidades de mercado.

  • Cooperar a nivel regional e internacional para posicionar a América Latina en el panorama mundial del hidrógeno.

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