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GALERIA

Banco de Desarrollo del Caribe llama a los estados miembro a tomar medidas “audaces” para acelerar su transición energética


El presidente del Banco de Desarrollo del Caribe (BDC), Hyginus “Gene” Leon, dijo en el 14º Foro de Energía Renovable del Caribe que los países caribeños deben diversificar su mix energético, aumentar la resiliencia de sus sistemas eléctricos y estructurar un nuevo enfoque audaz y urgente para lograr su independencia económica, asimismo, hizo un llamado para que los socios estratégicos del Caribe trabajen juntos en políticas novedosas para avanzar en energía verde y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

 

Leon explicó que el Marco de Transformación Acelerada de Energía Sostenible y Resiliencia 2030 (Asert-2030) es una iniciativa que les puede servir de guía para avanzar en la transición energética en la Región del Caribe. “El Banco ha identificado un conjunto inicial de Iniciativas ASERT (ASERTives) que consideramos permitirán a la región alcanzar los objetivos”, dijo. 

 

Una de estas propuestas es instalar techos de energía sostenible resistentes al clima, “nuestra audaz propuesta es para la modernización y el despliegue de estándares para nuevas construcciones para construir techos sostenibles resistentes al clima en 75 % de los hogares en la Región para 2035 y otras tecnologías de generación y almacenamiento de energía”, expuso.

 

Para Leon es importante fijar un plan de trabajo radical de generación de energía sostenible que se nutra de los recursos eólicos, solares, hidroeléctricos y térmicos que abundan en el Caribe. Esta transformación, a su juicio, “no solo es necesario para adaptarse al cambio climático, sino que es fundamental para mejorar la gestión fiscal y la estabilidad económica y social a largo plazo.” 

 

“Nuestro objetivo como región es llegar a una combinación adecuadamente diversificada que sea asequible (...) y que podamos generar con un control adecuado para brindar seguridad”, continuó. La electricidad en el Caribe cuesta entre tres y cuatro veces más que en el resto del continente y las naciones desarrolladas, pues la generación proviene principalmente de combustible importado.

 

Según cifras del BDC, los 19 países miembro importan más de 80 % de sus suministros de energía, por un precio cercano a los 7 mil millones de dólares al año o 7 % de su PIB total anterior a la aparición del Covid-19. “Esto destaca la vulnerabilidad de las economías de la región a las crisis del mercado petrolero y la necesidad urgente de acelerar el cambio hacia opciones de energía sostenible, a saber, la eficiencia energética y la energía renovable”, recalcó.

 

Para lograr su independencia energética, las naciones caribeñas deben instalar (hasta 2030) 323 MW cada año (por ahora tienen apenas 25 MW instalados en toda la región), para lograrlo deben penetrar el mercado en 5,4 % por año, invertir anualmente USD 1,25 mil millones, que serían financiados primordialmente por la empresa privada (las naciones caribeñas tienen dificultades para optar por préstamos de entes multilaterales); sin embargo, convencer al sector privado local de invertir en estas soluciones pasa por hacerles ver las oportunidades “en las que el suministro de energía también valga la pena”.


La aplicación de Asert-2030 permitirá que los estados miembros del Banco trabajen colectiva o individualmente, así como con socios estratégicos, en el cumplimiento de las metas, para esto la entidad financiera los insta a dialogar sobre las siguientes preguntas: ¿Cuáles iniciativas audaces podrían lograr el mayor cambio y acelerar la transición energética en sus países? Y, ¿cuáles mecanismos audaces pueden implementarse en cada país, por ejemplo, en el área de movilización de recursos?

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