China inicia el 1 de abril la retirada del apoyo fiscal a la exportación fotovoltaica
China avanzará en la retirada de los incentivos fiscales a la exportación para el sector solar y de almacenamiento energético. El Ministerio de Finanzas y la Administración Tributaria Estatal anunciaron que, a partir del 1 de abril de 2026, se eliminará el reembolso del IVA a la exportación para los productos fotovoltaicos, mientras que las baterías perderán progresivamente este beneficio hasta su cancelación total en 2027.
La medida fue comunicada mediante el Boletín 2026 Nº 2, que establece que desde abril de 2026 dejará de aplicarse el reembolso del IVA a la exportación para los productos incluidos en la categoría oficial de “productos fotovoltaicos y otros relacionados”. Para el sector de baterías, el reembolso se reducirá del 9% al 6% entre el 1 de abril y el 31 de diciembre de 2026, y se eliminará completamente a partir del 1 de enero de 2027.
El documento oficial aclara que la aplicación de la nueva política se determinará según la fecha de exportación registrada en los documentos aduaneros, y que los productos sujetos a impuestos al consumo seguirán aplicando las políticas vigentes de devolución o exención.
Los anexos del boletín detallan el alcance de la medida. El Anexo 1 recoge 249 partidas arancelarias correspondientes a productos fotovoltaicos y otros bienes relacionados, que incluyen células y módulos solares, así como materiales y componentes clave utilizados en la cadena de suministro del sector. El Anexo 2 enumera 22 partidas arancelarias de baterías, entre ellas baterías de litio, níquel-hidruro metálico, baterías de flujo de vanadio y sus componentes.
El anuncio marca un nuevo paso en el ajuste de la política fiscal china hacia industrias consideradas ya consolidadas a nivel internacional. Durante más de una década, los reembolsos del IVA han sido una herramienta clave para impulsar la competitividad exportadora del sector fotovoltaico y de baterías, que hoy ocupa una posición dominante en los mercados globales.
Desde la industria se señala que la medida se enmarca en una evolución hacia un modelo de crecimiento más basado en la eficiencia y el valor añadido. En este contexto, el ajuste fiscal podría influir en los costes de manufactura, en las estrategias de inversión de los fabricantes y en el papel de la innovación como factor clave de competitividad en los mercados internacionales.
La medida se produce en un contexto de desaceleración del valor de las exportaciones del sector y de ajustes en la industria manufacturera, en línea con los esfuerzos del Gobierno por promover un desarrollo más equilibrado y sostenible del tejido industrial. A corto plazo, el cambio fiscal tendrá implicaciones directas para los costes de exportación de los fabricantes chinos y para la estructura de precios en los mercados internacionales de energía solar y almacenamiento.





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