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El COVID-19 reduce la demanda mundial de energía entre un 6% y 8%


Según el informe publicado el pasado 8 de septiembre de 2020 por DNV GL, 'Energy Transition Outlook', en comparación a los pronósticos realizados antes de la pandemia del COVID19, la demanda energética mundial se reducirá entre un 6% y 8% año tras año hasta mediados de siglo.  

Con la llegada de la pandemia llegaron nuevas dinámicas y hábitos de consumo de energía. Durante el 2019 se registraron grandes picos de energía en el transporte y la demanda de petróleo que bajaron considerablemente con la reducción de viajes de larga distancia y el incremento del teletrabajo. 

Según el análisis realizado por DNV GL esta tendencia tendrá efectos sociales duraderos, en especial en la demanda de energía en edificios comerciales y de transporte, donde es necesario un cambio de políticas para estimular tecnologías vitales para continuar reduciendo las emisiones de CO2.

Se espera que con la nueva normalidad, las emisiones de CO2 se reduzcan en un 8% durante este año. Sin embargo, el informe es puntual al enunciar que si queremos llegar a un futuro de 1.5 grados en 2028 sin superar el presupuesto de carbono, debemos repetir el ahorro de emisiones de 2020 todos los años hasta mediados de siglo.

El presidente del grupo y CEO de DNV GL, Remi Eriksen, dijo que “el optimismo inicial sobre la disminución de la contaminación del aire ha sido reemplazado por la fría realidad de que no se debe a una combinación de energía más descarbonizada, sino a cambios a corto plazo propios de la pandemia. Podemos hacer la transición más rápido con la tecnología disponible, pero ahora más que nunca, necesitamos incentivos de políticas nacionales y sectoriales para llevarnos a las ambiciones de París".

Según proyecta el informe, el gas se convertirá en la fuente de energía más grande en 2026 y desempeñará un papel crucial. Sin embargo, solo el 13% del gas será descarbonizado a mediados de siglo. 

El gas descarbonizado, incluido el hidrógeno que ha recibido un gran impulso por  las nuevas políticas de la UE, contribuirá en un 6% de la demanda de energía para 2050.

"El rápido aumento de las tecnologías solar fotovoltaica, eólica y de baterías en los últimos años me da esperanza de que la humanidad tenga soluciones a mano, sin embargo, los llamados sectores difíciles de abatir necesitan un fuerte incentivo político para mover la aguja de la descarbonización", dijo Eriksen.

Se espera que dentro de una generación las energías renovables y los combustibles fósiles tengan una proporción equitativa de la combinación de energía, cambiando la división 20-80 actual. Y que la energía solar fotovoltaica y la eólica contribuyan un 31% cada una a la matriz. 

DNV GL proyecta a la energía eólica marina flotante como una gran industria para 2050 con 250 GW instalados, teniendo claro que para llegar a un futuro sostenible, debemos acelerar un poco más el ritmo de transición energética que llevamos.

El estudio reveló que la humanidad gastará menos en energía en 2050, un 1.6% del PIB mundial en comparación con 2018 que correspondía al 3% del PIB. Con esta reducción del PIB en energía, se tendrá un margen de acción para la formulación de políticas necesarias para descarbonizar la combinación energética.

La movilidad eléctrica es un ejemplo de cómo los legisladores pueden transformar una industria. DNV GL prevé que para el 2032 la mitad de las ventas de automóviles nuevos serán eléctricos, lo que provocará una reducción en la demanda de petróleo del transporte por carretera, disminuyendo en un 56% entre el 2018 y 2050.

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