Europa multiplicará por 20 su capacidad de almacenamiento para 2031
Europa obtendrá 42 GW de capacidad de almacenamiento de energía para 2030, de acuerdo con el informe Perspectivas de almacenamiento de energía a escala de red de Europa para 2022, de Wood Mackenzie (WoodMac), grupo global de consultoría e investigación en energía de Reino Unido. Esto se logrará gracias a que el continente está cumpliendo sus objetivos de descarbonización, ha modificado su regulación para promover la producción de energía renovable, ha atraído inversiones y está reduciendo su dependencia de los combustibles fósiles, especialmente los rusos, gracias al plan REPowerEU, propuesto por la Comisión Europea.
De acuerdo con Ana Darmani, analista de almacenamiento de energía de la consultora británica, la aplicación de REPowerEU duplicará la participación de las energías renovables en la generación de energía, donde el almacenamiento de energía permitirá una rápida evolución “proporcionando una flexibilidad vital del sistema”. De cumplirse los objetivos, Europa superará 60 % de su capacidad en energías verdes para 2030, mientras para 2031 se expandirá hasta 20 veces, hasta alcanzar 45 GW/89 Gwh.
El proyecto presentado por la Comisión Europea contempla varias medidas “para responder al aumento de los precios de la energía en Europa y para reponer las reservas de gas para el próximo invierno. Europa se ha enfrentado al aumento de los precios de la energía durante varios meses, pero ahora la incertidumbre sobre el suministro está exacerbando el problema”, por esto, la propuesta “buscará diversificar el suministro de gas, acelerar el despliegue de gases renovables y reemplazar el gas en la calefacción y la generación de energía. Esto puede reducir la demanda de gas ruso en la UE en dos tercios antes de fin de año”, dijo la Comisión en su página web.
El reporte de WoodMac refleja que la demanda europea de almacenamiento de energía a escala de red experimentará un crecimiento interanual de 97 %, tan solo en 2022, y que esta tendrá un despliegue de 2,8 GW/3,3 Gwh. La compañía también predijo que en los próximos diez años, Europa incorporará al menos 73 GWh de almacenamiento de energía (o 90 % de los nuevos despliegues) en sus diez mercados principales.
En GW, se calcula que la generación en estos mercados será como sigue: Reino Unido con 25,68; Italia con 12,23; Alemania con 8,81; España con 8,09; Francia con 5,14; Irlanda con 4,28; Países Bajos con 4,25; Grecia con 3,45; Bélgica con 2,74, y Portugal con 2,10.
Darmani dijo que, respecto a la rentabilidad de los activos de almacenamiento de energía así como la confianza de los inversores en aumento, “el desarrollo de proyectos de almacenamiento de energía en el Reino Unido está más estrechamente vinculado al crecimiento de las energías renovables, lo que impulsará activos de almacenamiento de mayor duración a partir de mediados de la década.” En lo que se refiere a nuevos despliegues, le sigue Irlanda con 0,31 GW/0,37 Gwh.
Sobre la tasa de penetración solar más grande en el suministro de energía para 2030, los primeros lugares serán para España (con cerca de 20 %) e Italia, “este crecimiento significativo, junto con altos precios al contado, interconexión limitada y mecanismos políticos favorables (como la subasta del mercado de nueva capacidad) impulsará el crecimiento del segmento de almacenamiento de energía a escala de red”, dijo la especialista. Alemania se posicionará en el tercer lugar en esta área, no obstante, como combina la capacidad a escala de red y detrás del medidor, será líder en el mercado de almacenamiento de energía hasta 2031.
A pesar de este escenario, WoodMac recomienda atender las políticas y regulaciones, vitales para aumentar la capacidad de almacenamiento hasta 42 GW. Los principales obstáculos que hay que sortear en Europa son evitar la doble imposición y las tarifas de red innecesarias sobre la importación y exportación de energía, diseñar mecanismos adaptados a las nuevas fuentes de energía y no seguir aplicando a estas las políticas impuestas originalmente a las fuentes de energía tradicionales, y generar dispositivos de generación de ingresos para respaldar los casos comerciales de almacenamiento de energía. “La mayoría de los obstáculos regulatorios se resolverán antes del final de esta década a medida que aumente la demanda de flexibilidad y aumenten las preocupaciones sobre la seguridad del suministro”, escribió Darmani.





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